-

-

Apuntes contra el desempleo y el trabajo en precario

Los cristianos debemos oponernos, a tiempo y a destiempo, a la injusticia que golpea a los parados y precarios, dedicando tiempo a acompañarlos, a trabajar por modificar las estructuras y las actitudes que perpetúan la pobreza y la injusticia..., porque acogemos el proyecto de Dios para todos los hombres. Un Dios absolutamente diferente, que ama entreñablemente a su pueblo, a toda la humanidad. Un Dios, que escucha el grito de los pobres, que da más allá de todo cálculo, y que pone a cada uno en el camino de una real vida en común.

No es solo actuar por humanismo, criticando la situación y compadeciéndonos de aquellos a quienes este drama corroe. Tenemos mucho que decir y que proponer. Pero para ello es muy importante que nos impliquemos en esa lucha que no es monopolio de nadie.

Nadie puede poner en duda a estas alturas que una de la llamadas del Evangelio para liberar al hombre de sus cadenas es, en nuestra época, rechazar el maltrato del hombre en el mundo del trabajo. Y teniendo en cuenta la responsabilidad de cada uno, esta perspectiva nos exige que el trabajo sea, para todos, más allá del desarrollo personal, signo de servicio, de reparto solidario y de respeto mutuo.

Asumiendo este reto nos será más fácil responder a la exhortación que nos hacía el Papa Francisco, y se nos facilitará en la realidad concreta, y cercana, que nos rodea la eterna búsqueda de la dignidad de cada persona que Dios quiere a imagen de su amor.

Hablamos y hablamos de ser buscadores de justicia. Pues bien, mirad alrededor con atención especial a aquellos y aquellas cuya vida se ve corroída por el paro persistente o por una creciente precariedad y que reclaman vivir en sociedad. ¿Cuántos falsos profetas se le acercan?

Reconozcamos que el hombre, a través de su trabajo, puede hacer, con sudor y esfuerzo, del mundo lo que Dios quiere. Un lugar al que se nos ha invitado para habitarlo y recibirlo como un don suyo para su relación con Él y con sus semejantes. 

Un trabajo en la que cada individuo puede ponerse en relación con los otros: produce con y para otros. Un lugar eminente de comunicación entre los seres humanos, donde se experimenta concretamente el derecho y el deber de participar activamente en la construcción de una sociedad justa.

Visto así, las llamadas de la realidad actual son muy claras: Rechazo a que haya gente condenada a ser asistidos permanentes, y rechazo a una situación en que algunos no tienen ninguna posibilidad de participar en la construcción de una sociedad humana donde cada uno tenga cabida.

Si entendemos bien estas llamadas, vemos que piden experimentar un profundo cambio de mentalidad, una conversión, prestando atención a las personas excluidas, quienes mantenidos en una situación de inactividad, parados y precarios, experimentan la injusticia de verse excluidos de una vida profesional, y no pueden contribuir activamente al esfuerzo común para responder a las necesidades sociales.

Por eso es necesario -y esa es la paradoja de hoy- luchar en dos frentes diferentes:
  • Actuar para que todo ser humano pueda tener acceso a la forma de trabajo que hoy da los medios de vida y abre al reconocimiento social.
  • Evitar reducir las actividades socialmente útiles sólo a las actividades mercantilizadas.
Esto nos debe llevar a rechazar el discurso que hace de los excluidos del trabajo la vanguardia de una sociedad nueva cada vez más crispada.

Si aún nos cuesta entender esta situación laboral y los matices de desempleo, precariedad y exclusión, subrayemos dos realidades que están en el fondo de esta situación:
  • El mundo actual del trabajo genera una nueva pobreza: los pobres con empleo,
  • El funcionamiento espontáneo del mercado no asegura un reparto justo del trabajo.

TODOS SOMOS RESPONSABLES

Para acabar, planteamos seis llamadas que favorecen y desarrollan el respeto a la persona, al derecho y a la justicia debida a cada uno.

1ª Llamada: Hacer sitio a los parados y precarios, en el trabajo
Pedimos a todas las personas en el trabajo, sea cual sea su nivel de responsabilidad, que practique la acogida con las personas en situación de inserción o reinserción.

2ª Llamada: Respetar la vida personal
La organización y los imperativos actuales del trabajo pueden traducirse en un atentado serio al equilibrio de la vida personal de los asalariados (horarios sin límite, cambios frecuentes de empleador y de lugar de trabajo ...) Invitamos a todos, a tomar conciencia, cada uno en lo que le concierne, de los pasos a dar y las actitudes a adoptar en el ejercicio cotidiano de su profesión para hacer respetar, por ellos mismos y por los demás, el necesario equilibrio de una vida personal.

3ª Llamada: Repartir con equidad la remuneración del trabajo
La remuneración de un pequeño número de asalariados camina hacia cimas indecentes, mientras los bajos salarios no permiten asigurar una vida digna a muchos. No es justificable que, en una misma empresa, algunos se queden con la mayor parte de la masa salarial en detrimento de una justa remuneraicón de todos. Pedimos a los que se benefician de esta situación que aseguren, solos o en grupo, que buena parte de la masa salarial disponible sea equitativamente distribuida entre las personas peor pagadas.

4ª Llamada: Rechazar el trabajo en negro
El recurso habitual al trabajo clandestino se suele justificar con motivos como: «los trámites son muy complicados», «no quiere ser declarado», «así cuesta más barato»... Esto no son más que pretextos. El trabajo en negro es un fraude social y fiscal. Pedimos a todos los empleadores, profesionales y particulares que no recurran al trabajo clandestino. Más allá de sus intereses inmediatos, deben respetar la dignidad de la persona empleada, y también la solidaridad con un régimen social que necesita del aporte de todos para asegurar los medios de inserción de las personas con dificultades.

5ª Llamada: Privilegiar la inversión solidaria
Invitamos a los particulares a dedicar una parte de sus ahorros a una inversión solidaria (bajo la forma de préstamo o de adquisición de acciones) en los organismos que realizan proyectos de reinserción en la actividad económica, participando así en el riesgo financiero y humano.

6ª Llamada: Practicar una pastoral de la pobreza en el trabajo
Pensar en cada comunidad en una pastoral que centre su atención, a la vez, en su responsabilidad y en la situación de las y los que sufren la precariedad en el trabajo. Esta pastoral debe cuidar especialmente la expresión y el testimonio de estas personas si ellas lo desean.


Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *