sábado, 29 de junio de 2019

¿Le seguiré?


Seguir a Jesús a las duras y maduras significa poner los ojos en quien tiene abierto el Corazón y descubre que la recompensa de quien sigue a Cristo es el mismo Cristo.
Tres son las claves que destaca Lucas para hablar del seguimiento de Jesús y cuáles son las exigencias.
Primero, deja que los muertos entierren a sus muertos. Es decir si quieres seguir al Señor no te quedes en el pasado, en la nostalgia de quien vive en la tristeza de lo que pasó, de lo que a veces nos cuesta enterrar a nuestros muertos, aquello que no nos deja vivir en el hoy.
Segundo, el no despedirse de los familiares, de los padres, en el fondo es no ser esclavo de afectos que son desordenados y que no nos conducen a vivir en la entrega total de la libertad de los hijos de Dios. El seguimiento de Jesús es una radicalidad que no se puede anteponer nada, pero no nos hace personas sin corazón y sin sentido común. Es necesario seguir a Jesús poniendo nuestros ojos y corazón en lo que no tiene ni tendrá fecha de caducidad.
Por último el Señor nos vuelve a insistir en no mirar atrás. En no quedarse en nuestras propias fuerzas. El Señor no elige a los capaces sino que capacita a los que elige. Crea un corazón nuevo. Nos invita a caminar sin mirar atrás, a tener siempre la alegría de no vivir con un cadáver en el corazón, de aquellos que siempre les pesa tanto el pasado y la vida, que no son capaces nunca de ponerse en camino, en el seguimiento de Cristo Resucitado, y olvidarse lo que nos hace languidecer sin esperanza.

sábado, 22 de junio de 2019

De Cristo y con los pobres


Celebramos la “solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo”.
Quiere ello decir que dedicamos un día del todo especial a la contemplación y adoración del sacramento que hace a la Iglesia, del alimento que la sostiene, de la medicina de inmortalidad que sanará la corrupción de nuestra muerte, de la prenda que se nos da de la gloria futura.
A gustar el misterio de este día puede ayudarnos la experiencia que, en el camino de la vida, cada uno de nosotros haya hecho de la dulzura del nombre de Jesús.
Aprendimos desde niños a pronunciarlo como nombre del amigo más entrañable. Con el tiempo, ese nombre se nos fue haciendo memoria de palabras que iluminan la vida, de autoridad que remedia pobrezas, de compasión que cura enfermedades; ese nombre nos habla de bienaventuranzas asombrosas, esperanza sin límites, gracia para los pecadores, recompensa para los justos; ese nombre dice siempre misericordia, quietud en la tempestad, amor hasta el extremo.


Cada uno de vosotros sabe –sólo cada uno de vosotros lo puede saber- qué le sugiere al propio corazón el nombre de Jesús. Y cada uno intuye que lo evocado cuando decimos Jesús, eso mismo es lo que encontramos misteriosamente, verdaderamente, realmente entregado en el admirable sacramento de la Eucaristía.
Hoy alabarás el nombre del Señor, y lo ensalzarás dándole gracias, pues si dices “Jesús”, lo encuentras en la Eucaristía; si pides ayuda, allí la recibes; si llamas al amado, es él mismo el que te abre la puerta de la celebración.
Si dices: «Jesús», dices un nombre que, siendo todo humano, evoca un mundo de maravillas que es todo de Dios.
Si dices: «Eucaristía», dices pan y vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre, que al mismo tiempo velan y revelan realidades celestes, y son para tu fe el sello de la nueva y eterna alianza, son el cuerpo de la gloria, el cuerpo del amor divino, el cuerpo y la sangre de Cristo resucitado.
Si dices: «Eucaristía», el miedo se desvanece en la libertad recobrada de los hijos de Dios, y la esperanza llena con su luz el corazón de los pobres.
¡Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo! He dicho: “un día para la contemplación y la adoración”. He de añadir: un día para la aceptación del don divino que es la vida eterna, un día para la comunión con la eternidad de Dios.


P.S.: Y no te olvides de los pobres, pues en ellos, como en la Eucaristía, es tu Señor quien sale a tu encuentro, es el Señor quien se te da mientras te pide, es el Señor quien te acude a ti mientras lo acudes, es el Señor el que te enriquece mientras te pide limosna. Adóralo en la Eucaristía, ámalo en los pobres, comulga con él en la Eucaristía y en los pobres.

Feliz día, Iglesia de Cristo y de los pobres. Feliz encuentro con tu Señor.

Fr. Santiago Agrelo
+

jueves, 20 de junio de 2019

Corpus Christi



Frente a los que creen que la Iglesia debe ocuparse sólo de lo religioso y no entrar en el campo de lo social, hay que recordar que ella a lo largo de la historia se ha ocupado de los cuerpos y no sólo de las almas. Fue siempre la primera en detectar las necesidades de las personas. Con ello no hacía más que seguir a Jesús, que tenía una capacidad especial para captar las necesidades de la gente. La Iglesia da una grande importancia a la realidad corporal y celebra la fiesta del Cuerpo de Cristo. Jesús resucitado sigue teniendo un cuerpo en el que lleva los signos de su pasión que se prolonga hoy día en nuestro mundo.
El evangelio nos pone en relación con la realidad del cuerpo, con una de sus manifestaciones esenciales: el hambre (Lc 9,11b-17). Los discípulos de Jesús quieren desentenderse de la muchedumbre que lo sigue y le piden que los despida para que vayan a comer. Jesús, en cambio, los sitúa ante la obligación importante: dadles vosotros de comer.
La reflexión de los discípulos era lógica pues había demasiada gente y para colmo estaban en un lugar despoblado donde uno no podía procurarse lo necesario. Las disponibilidades eran pequeñas: cinco panes y dos peces. Son suficientes para que Jesús pueda hacer el milagro y saciar a la multitud. Los discípulos son los instrumentos mediante los cuales Jesús hará llegar a la muchedumbre los alimentos.
Jesús no tiene hoy día otros brazos para alimentar a la gente que los nuestros. El milagro de la multiplicación de los panes alude sin duda a la eucaristía como fracción del pan, pan partido, compartido y repartido entre los hombres. Es el pan de la fraternidad, el pan de la unidad. La Iglesia comenzó a existir en torno a la Eucaristía. El memorial de la muerte y resurrección de Jesús unía a los hombres en un solo cuerpo. Todos y cada uno de ellos estaba dispuesto a proclamar la muerte el Señor hasta que vuelva. Esa memoria de Jesús no nos deja tranquilos. Es una llamada a hacer lo mismo en memoria de él. De esa manera Jesús se hace nuestro contemporáneo y continúa salvando al mundo.
Dios, origen de la vida, mantiene nuestra vida a través de los alimentos. También ellos son don de Dios y fruto de nuestro trabajo. A través del cuerpo de Cristo la vida misma de Dios viene a nosotros. Ciertamente el cuerpo de Cristo es la persona misma de Cristo, la persona del Resucitado que un día anduvo por nuestros caminos (1 Cor 11,23-26). Jesús es el alimento de nuestras personas. El hombre no vive sólo de pan sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Jesús es la Palabra, el Verbo de Dios, que alimenta nuestra vida, a través de sus palabras de vida eterna.
El hombre tiene hambre de verdad, de poder dar un sentido a la vida. Es en la persona de Jesús, en su vida y enseñanzas, donde encontramos la Verdad, la verdad misma de Dios y nuestra propia verdad. El hombre tiene sobre todo hambre de amor. Es el amor lo que verdaderamente nutre nuestras vidas. Jesús nos nutre con su amor en el pan de la unidad. Hay relaciones personales que verdaderamente resultan nutrientes y otras que siempre nos dejan con hambre. Jesús, al mismo tiempo que sacia nuestra hambre, crea en nosotros siempre un mayor deseo de unirnos a él, de transformarnos en él.
Esa es la maravilla de la eucaristía. No somos nosotros los que asimilamos a Jesús a nuestras vidas. Es Jesús el que nos asimila e incorpora a su propia vida, la vida misma de Dios. Ahora en esta Eucaristía acojamos al Señor en nuestras vidas y dejémonos incorporar a Él para poder también nosotros alimentar a nuestros hermanos.

lunes, 17 de junio de 2019

Lectio divina Domingo XII T.O. Festividad Corpus Christi

PULSA SOBRE LA IMAGEN
PARA ESCUCHAR EL AUDIO


Lectio divina
Domingo XII T. O. F. Corpus Christi
Lc 9, 11b – 17
23 Junio 2019
Padre Bueno,
te doy gracias porque
estás atento a nuestras necesidades,
nos acoges con cariño
y nos regalas tu amistad.
Gracias
porque nos llamas a servirte
y a ser portadores de tu palabra,
anunciadores de tu Reino.
Gracias porque cuentas con nosotros
y nos impulsas a ser instrumentos de tu amor
y tu misericordia en nuestras comunidades.Leer más de esta entrada

domingo, 16 de junio de 2019

Todo lo que tiene el Padre es mío



El pueblo de Israel experimentó a Dios como una realidad personal cercana, que había elegido a Israel y que esperaba que su pueblo fuese fiel a la alianza que había contraído con Él. De esa manera las relaciones entre Dios e Israel eran relaciones personales familiares. Se expresan a través de las diversas imágenes de la familia, sobre todo del Esposo y la Esposa. De manera particular Israel experimentó la presencia de la Sabiduría y del Espíritu de Dios en su historia concreta. Esta Sabiduría estaba presente ya en el momento de la creación y gozaba con los hijos de los hombres (Pr 8,22-31).
Con estas experiencias, no fue difícil a los discípulos de Jesús reconocer que en Él Dios se hacía presente y que Jesús mantenía una relación única de intimidad con el Padre. Jesús todo lo recibía del Padre y todo lo devolvía al Padre (Jn 16,12-15). Pero sobre todo, después de la resurrección de Jesús, los discípulos experimentaron que su Espíritu estaba presente y actuando en sus vidas. Era Él el que ponía en nuestros corazones el amor de Dios, la vida misma de la Trinidad (Rm 5,1-5).
Se trataba de una experiencia revolucionaria, propia del pensamiento bíblico. El hombre, en las religiones antiguas, busca y ama a Dios, pero Dios no responde con amor. Él tiene otras cosas más importantes y no pierde su tiempo con los problemas de los hombres. Es el Espíritu el que nos ha permitido experimentar de manera histórica ese amor Dios. Ese amor se ha manifestado en la entrega del Hijo por todos nosotros, precisamente cuando éramos enemigos de Dios. La experiencia del perdón de Dios es una de las primeras que nos permiten experimentar el amor incondicional de Dios. Es una experiencia de paz y de reconciliación que nos hace sentir hijos de Dios y, por tanto, amados por Él.
El amor  de Dios, vivido en lo cotidiano, es la garantía de la esperanzacristiana, que sabe que el amor no muere, sino que es ya anticipación de lo definitivo. Esa esperanza hace que nuestro valor y resistencia queden probados  a través de la perseverancia en el bien en medio de las dificultades que experimentamos todavía en la vida. El cristiano sabe que el Señor resucitado ha triunfado ya sobre todas las fuerzas de destrucción que existen todavía en el mundo. Por eso no nos desanimamos ni tiramos la toalla sino que luchamos para que el mundo nuevo llegue a todos.
Es el Espíritu el que nos sostiene en este combate cotidiano y nos va introduciendo en la verdad plena que anunciaba Jesús. Sus discípulos en la víspera de la pasión tan sólo veían el lado negativo de lo que iba a ocurrir. Será el Espíritu el que poco a poco los introduzca en la realidad definitiva del Resucitado, que ha triunfado sobre el odio y el mal de este mundo. Esa verdad es en realidad una persona. Al final se darán cuenta que en la vida de Jesús se les ha manifestado totalmente Dios Padre. Los discípulos tuvieron la dicha de poder convivir con Jesús. Vivir con Él, era en realidad, vivir con el Padre.
Experimentamos el amor de la Trinidad sobre todo en la celebración de la Eucaristía. En ella damos gracias a Dios Padre por Jesucristo en el Espíritu porque nos ha salvado y nos ha introducido en su vida divina para que la hagamos presente en el mundo.

sábado, 15 de junio de 2019

Tres y un solo corazón


 El misterio de Dios escondido y revelado en plenitud es la Santísima Trinidad. Dios es familia es unidad, es comunión, es Trino en personas, con un solo Corazón, el de Cristo.
El misterio trinitario sin lugar a dudas es el centro de la revelación del cristianismo. El esfuerzo de toda la Iglesia en su magisterio para enseñarlo y vivirlo, sin traicionar el depósito de la fe, ha sido colosal e inmenso en la fidelidad a la Revelación y en la catequesis de explicación a la hora de transmitir la fe. En todos los textos donde se afirma la Trinidad siempre se subrayan tres claves para ser fiel al misterio revelado.
Primero la unicidad de Dios. Dios uno y trino. El Dios revelado a Abraham, Isaac y Jacob es Uno, y hay que amarle con todo el corazón y con todas nuestras fuerzas. El judío afirma que existe un solo Dios que no es como el de los pueblos circundantes que tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen…
Segundo por la Encarnación del Verbo cuando dice el Padre hagamos redención nos encontramos con que el Padre tiene un Hijo que nacido de mujer es el Redentor y el Salvador,y que como el Padre es Dios de Dios, Luz de luz…
Finalmente se nos ha revelado que Jesús desde el seno del Padre nos ha enviado el Espíritu Santo que como Señor y dador de vida tiene la misión de formar en nosotros los sentimientos del Corazón de Cristo.
El Espíritu Santo es persona, don, regalo para convertir nuestra vida de una historia mal hecha en historia de salvación por su amor redentor.

viernes, 14 de junio de 2019

Misterio de Dios, misterio de los hombres

Primera Comunión celebrada en la
Parroquia La Inmaculada de Flor de Punga
(Perú)
La Santísima Trinidad: misterio de Dios y de la Iglesia
Pudiera parecer que el de la Trinidad es misterio que concierne a Dios y sólo a Dios. Lo sugería el catecismo de mi infancia que, a la pregunta: “La Santísima Trinidad, ¿quién es?”, respondía: “Es el mismo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero”.
Sin embargo, ese misterio se nos ha revelado, no para que sepamos más acerca de Dios, sino para que conozcamos lo fundamental, lo esencial, lo que cuenta acerca de nosotros mismos.
Aprende a confesar ese misterio con palabras de la revelación: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna”.
Lo que parece más de Dios, es al mismo tiempo lo más tuyo, pues tú eres el mundo que Dios ama, para ti es el Unigénito que Dios entrega, para ti es la vida eterna que Dios ofrece.
Con verdad podrás decir, mejor aún, puedes cantar con toda la comunidad eclesial: “Bendito sea Dios Padre, y su Hijo unigénito, y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros”.
Y también cantarás con el salmista: “Señor, dueño nuestro, ¡que admirable es tu  nombre en toda la tierra!”

Fr. Florencio Mínguez
Parroco en Flor de Punga
Podrás cantar la gloria de Dios contemplando el cielo y sus maravillas; pero lo harás sobre todo contemplando el cielo que Dios ha hecho de ti, ese prodigio de misericordia que es en la Trinidad santa cada uno de nosotros: “Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”; porque “Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! Padre”; porque se os ha concedido la gracia del Hijo, el amor del Padre, la comunión del Espíritu Santo”; porque os unge, os habita, os mueve, os guía, os ilumina, os consuela, os empuja y os transforma en cuerpo de Cristo el Espíritu de Cristo; porque Dios ya no es Dios sin vosotros, porque vuestro nombre, lo que vosotros sois, ya se dirá siempre con el nombre de Dios, con lo que Dios es.
La eucaristía que celebras y recibes, Iglesia de Cristo, es el sacramento de tu pertenencia al misterio de la Santísima Trinidad. Comenzarás la celebración en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Luego pedirás al Padre que santifique con la efusión de su Espíritu los dones que has presentado delante de él; se lo pedirás para que esos dones y tú misma seáis transformados, por la fuerza del Espíritu, en cuerpo de Cristo. Así mismo, por Cristo, con Cristo y en Cristo, unirás tu oración de hoy al honor y a la gloria que por toda la eternidad el Hijo tributa al Padre, en la unidad del Espíritu Santo. Y cuando hayas recibido el pan santificado, la comunión sacramental irá diciendo a la mente y al sentido que el Hijo de Dios se ha hecho uno contigo, que tú te has hecho una sola cosa con Cristo Jesús, que os une el mismo Espíritu, y que en Cristo eres para Dios “Iglesia amada en el Hijo más amado”…
En verdad, el de la Trinidad es tu misterio, Iglesia cuerpo de Cristo.

Fr. Santiago Agrelo
+ Arzobispo emérito de Tanger

lunes, 10 de junio de 2019

Programa de becas Parroquia Flor de Punga

Grupo de becarios de este Programa
En la foto aparecen nuestros becarios HADAT JOEL LINARES GUERRA  (CONSTRUCCION CIVIL) Y BETSI MARLITA TENAZOA AHUANARI  (SECRETARIADO EJECUTIVO)
Estos dos terminan sus estudios en el presente año en el mismo Centro. Hadat Joel es el tercero por la izquierda de la fila de abajo en la foto del grupo y está en la foto individual con camiseta blanca. Betsi Marlita es la sexta por la izquierda en el grupo.

Contar con ciudadanos más informados, más concienciados y también más participativos, debe ser primordial para cualquier sociedad. Hombres y mujeres que hayan potenciado su actitud crítica y comprometida para transformar la realidad, con compromiso y corresponsabilidad. La educación, como vehículo de este desarrollo, es capaz de fomentar esas actitudes y valores.
La Asociación Compromiso Marana-thá, conocedora de este hecho, decidió apoyar en su día acciones que pudiesen favorecer el desarrollo educativo en aquellas zonas para las que ha venido trabajando, en la creencia que, con ello, sus beneficiarios podrán conocer mejor su realidad y las causas que explican y provocan la existencia de la pobreza y la desigualdad en sus comunidades.

HADAT JOEL LINARES GUERRA
CONSTRUCCION CIVIl
En concreto, hemos entendido que las becas para estudios superiores gestionadas por Fr. Florencio Mínguez, párroco en Flor de Punga (Perú), pueden promover en los jóvenes valores y actitudes relacionados con la solidaridad, la justicia social, la búsqueda de vías de acción para alcanzar el desarrollo humano y fortalecer actitudes críticas y comprometidas para ir avanzando en la construcción de una sociedad más equitativa.
Igualmente, en Compromiso Marana-thá, pensamos que, al brindarles esta oportunidad de continuar sus estudios al becarlos, se favorece en ellos la reflexión sobre la propia vida, partiendo de esa experiencia, de manera que se le está educando también en las actitudes y los valores antes mencionados.
MANUEL PEZO RENGIFO
ENFERMERIA TECNICA
Una simple beca, un pequeño gesto para nuestros colaboradores, una gran obra  atendiendo que mejorará la vida de su beneficiario y de la comunidad a la que pertenece. Un hecho que dotará de autonomía en un futuro no muy lejano a los jóvenes que disfrutarán de ellas. Un instrumento que debe enriquecerles en la tolerancia y la solidaridad.
Con las becas de estudio que se conceden este año se les va a premiar su esfuerzo y aprovechamiento para que puedan tener un mejor futuro. De ellos dependerá seguir trabajando con esmero para que sus sueños se hagan realidad. No en vano, con la beca, lo que hacemos es abrirle una puerta para que construyan su proyecto de vida y puedan, al terminar sus carreras, acceser a mejores oportunidades. Nuestra esperanza es que ellos sean testigos del esfuerzo que se realiza al becarlos en sus propias comunidades para estimular a otros jóvenes a seguir su ejemplo.
En definitiva, al becarlos, no solo buscamos seguir manteniendo su adecuado desempeño académico, sino que también queremos que puedan tener una proyección real en la ruta de sus sueños.

domingo, 9 de junio de 2019

Espíritu Santo: Gracia y Don


El Espíritu Santo se nos da. Es un enorme regalo. Pero, ¿Qué hacemos con ese maravilloso presente?
A los apóstoles se les dió y enseguida abrieron las ventanas y las puertas para comunicarse con los de afuera. Hablaron y los entendieron...
Y nosotros, ¿qué hacemos con el Espíritu que se nos ha dado? Ayer pudo acompañar a siete jóvenes que este verano tendrán una experiencia de Verano Misión. Y la esperanza pervive en ellos. Vi los dones del Espíritu: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Seguro que tienen miedos, que se sienten frágiles ante todo lo que se les abre, pero, al igual que cuando Jesús les insufla el E.S a los apóstoles, ellos reconocen a Jesús como su Maestro, y Él los envía a la misión en esa cascada misionera que va del Padre a los discípulos: "Como el Padre me envío a mí, así os envío yo a vosotros". 
En sus familias generosas, el Espíritu Santo llegó y le dejaron hacer su trabajo. Ya que las familias, con hijos que dan el paso para irse a tener una experiencia de tal calibre de entrega, han dicho Sí al Espíritu. Otras habrán plegado las intenciones del Espíritu Santo. para con sus familias, se han encogido ante la invitación. Afortunadamente, sus oídos y corazón han sido tan generosos como para responder a la llamada.
Canción de Brotes de Olivo: SOY OJO
Soy ojo, pero no puedo andar.
Soy mano, pero no puedo veer.
Soy razón pero no sé sentir.
Corazón que sabe,
que aún amando soy nada, nada sin Ti.
Como miembro necesito de Ti,
que me tomes donde pueda servir.
Solo en mí siento debilidad,
mas contigo sueño
que la tierra nueva pronto será.

Oración por los misioneros ad gentes
Señor Dios, Padre nuestro y Padre de la Iglesia, hoy quiero encomendar en tus manos a todos aquellos hombres y mujeres generosos, sacerdotes, religiosos o laicos que han abandonado su casa, su patria y sus cariños más íntimos para predicar el evangelio en tierras lejanas. Bendice sus trabajos y concédeles la gracia de repartir el pan de la divina Palabra entre los mendigos de la Verdad. Hazles sentir que Tú estás con ellos en sus trabajos y preocupaciones, y dales la gracia de perseverar hasta el fin en la vida de abnegación para la que los has escogido.  Dales la fortaleza y el valor necesario para ser constantes en sus iniciativas, perseverantes en las dificultades, pacientes y fuertes en sobrellevar la soledad, el cansancio y el trabajo infructuoso.
Te pido especialmente por todos aquellos misioneros que se encuentran en países donde la Iglesia es perseguida, por aquellos que se encuentran detenidos en prisiones y cárceles. Fortalece su fe para que, a pesar de los padecimientos y sufrimiento a los que son sometidos, sigan siendo firmes testimonios del amor de tu Hijo Jesucristo.
Suscita en los corazones de los bautizados, el deseo de responder a la llamada de tu hijo Jesucristo a la vocación misionera, para que crezca el número de los heraldos del Evangelio, que se atreven a “salir de su tierra” y dirigirse a aquellos lugares donde Cristo aún no es conocido ni amado, para predicar su Buena Noticia e instaurar allí también el Reino de Dios.

Los carismas son diversos y aunque la misión es de todos, hay especificidades, como la misión "ad gentes". Así que tras rezar por los misioneros, invitamos a rezar por la misión de cada uno. Empezando por nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestra población... y, sintamos la fuerza que nos haga abrirnos a la misión en el mundo. 
Oración por todos:
Señor y Dios nuestro, fuente de alegría y de esperanza, hemos vivido con tu Hijo los acontecimientos de su resurrección hasta la venida del Espíritu Santo; haz que nos llene de tu gracia y nos capacite para dar testimonio de Jesucristo en medio del mundo. Te pedimos por tu santa Iglesia: que sea fiel refejo d elas huellas de Cristo en la historia y que, llena del Espíritu Santo, manifieste al mundo los tesoros de tu amor, santifique a tus fieles con los sacramentos y haga partícipes a todas las personas de la resurrección eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Los pobres son el Señor



«Los pobres son El Señor»

Lo dijo Jesús a sus discípulos: “Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros”. Y añadió: “El defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando lo que os he dicho”.
Ésa era la promesa que los discípulos vieron cumplida en el día de Pentecostés, cuando “se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería”.
Y ése es el misterio que celebramos en este día de gracia: la efusión del Espíritu sobre la Iglesia; la unción sagrada de los que son enviados para que lleven la buena noticia a los pobres; una epifanía de lenguas de fuego sobre esos ungidos, sobre los enviados, para que su palabra ilumine las mentes y encienda los corazones de los fieles con la llama del amor.
Ése es el misterio por el que hoy bendices al Señor, por el que aclamas a tu Dios: “¡Dios mío, qué grande eres! ¡Cuántas son tus obras, Señor! La tierra está llena de tus criaturas”. Y tú le darás gloria por siempre, porque la tierra está llena de su gracia, de su sabiduría, de su luz, de su consuelo, de su Espíritu,  de su presencia dulcemente acogedora, regazo de madre para el sosiego de tus pobres.
Ése es el misterio cuya belleza hace romper en tus labios la expresión del deseo: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra, manda tu luz desde el cielo, sana el corazón enfermo”.
Ése es también, Iglesia de Cristo, el misterio en el que, con insistencia de pobre, pides participar, pues si es cierto que están abiertas las fuentes del Espíritu para la humanidad entera, habrás de acercarte y beber, habrás de acoger al que pide entrar en la intimidad de tu casa. Por eso dices: “Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo. Ven, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Y ése es el misterio que verás cumplido en la eucaristía que celebras, pues de ti, como de los discípulos de Jesús, en ella se dirá con verdad: “Se llenaron de Espíritu Santo y hablaban de las maravillas de Dios”.  Hoy te llenarás de Espíritu, pues habrás comulgado con la fuente de donde procede, y para siempre hablarás de las maravillas de Dios, porque ha hecho obras grandes en ti el que es Poderoso, cuyo nombre es santo.
Deja que el Espíritu te enseñe a decir: “Jesús”, y a decir “Señor”, y a decir “Jesús es el Señor”.
Si su Espíritu te enseña, “Jesús” será siempre el nombre de tu amado, nombre que, pronunciado, dirá ausencia y deseo, tal vez presencia y consuelo, puede que súplica y esperanza, puede que herida, puede que cielo.
Si te unge el Espíritu, “Jesús” será siempre el nombre que des a tus hermanos, el nombre de los pobres. Sólo si te unge el Espíritu podrás decir: “los pobres son el Señor”.

Fr. Santiago Agrelo
+ Arzobispo Emérito de Tánger

sábado, 8 de junio de 2019

Ven, Espíritu Divino

PULSA SOBRE LA IMAGEN
PARA VER EL VIDEO

Evangelio del Domingo de Pentecostés. Veni Sancte Spiritus


COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO DE PENTECOSTES CAPÍTULO VEINTE VERSÍCULOS DEL DIECINUEVE AL VEINTITRES (Jn 20, 19-23)

La Liturgia de la Iglesia ya desde los primeros siglos celebra la venida del Espíritu Santo consecuencia de la Resurrección de Jesús, primero sobre los apóstoles que convivieron con Jesús y aquellos primeros creyentes cristianos que constituyeron las primeras y originarias comunidades cristianas coriginaria y que da sentido a todo el Mensaje de Jesús, y por tanto del Mensaje cristiano originario, el SENTIDO DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.

Con la fiesta de Pentecostés, culmina la liturgia de la Iglesia todo EL TIEMPO PASCUAL, es decir, el Tiempo para contemplar el gozo de la Resurrección de Jesús, culmen de la fe cristiana que como queda reflejado en las celebraciones del MIsterio Pascual de Cristo, está unida a su muerte. La Resurrección de Jesús con la llegada del Espíritu Santo que envía Jesús, constituyen los momentos más delicados y hermosos de nuestra fe. La culminación de la muerte y Resurrección de Cristo en la donación de su Espíritu Santo a la a cristiana y a cada uno expresa un acontecimiento que no se pueden transmitir simplemente con explicaciones más o menos científicas si no que la PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO desde la Resurrección de Jesús tiene su raiz en la CONVERSIÓN de un CORAZON NUEVO, DE UN ESPIRITU NUEVO, DE UNA HUMANIDAD NUEVA, DE UNA CREACIÓN NUEVA (ver las cartas de San Pablo en este sentido). La comprensión de la Resurrección de Jesús, está contemplada desde la presencia del Espíritu Santo, por eso los Evangelistas nos presentan el HECHO DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS, lleno de símbolos catequéticos y teológicos, literarios, que enmarcan una REALIDAD NUEVA VIVIDA POR LA PRIMERA COMUNIDAD CRISTIANA. POR ESO ES NECESARIA LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO PARA ENTENDERLO TODO (Jn 14,23).

Nos hayamos en la celebraciones cristianas fundamentales de nuestra fe, que está totalmente ligada a la presencia del Espíritu Sasnto. Es necesaria por tanto ENTRAR POR LA PUERTA DE LA HUMILDAD, a la hora de contemplar estos acontecimientos  de la Resurrección de Jesús, y de ahí los elementos simbólicos y catequéticos y teológicos que nos encontramos especialmente en todos estos textos postpascuales de los EVANGELIOS.

Por eso la Liturgia de la Iglesia va a proponer el Tiempo Pascual como Tiempo de sosiego y contemplación y reflexión de la Resurrección de Jesús, las lecturas del EVangelio del evangelista Juan, el evangelista donde expresa más elementos simbólicos sobre Jesus, y por tanto de sus elaboraciones teológicas como en el caso de las APARICIONES DE jESÚS, veáse por ejemplo la introducción teológica del encuentro del apóstol Tomás con Jesús resucitado, las dudas de Tomás terminan con la fe de Tomas- "Señor mío y Dios mío". Entremos por la puerta estrecha de la humildad para acercarnos a los momentos más delicados y más hermosos de nuestra fe, la Resurrección de Jesús, que nos es algo teórico, o intelectural, si no vivo, una realidad viva desde un CORAZÓN NUEVO. Cada vez que se nos va un trozo de nuestro "corazón de piedra" y es transformado por un "corazón de carne", estamos viviendo la Resurrección de Jesús con la acción y presencia del Espíritu Santo.

La liturgia de la lIglesia nos ha ido durante estos cincuenta días proponiendo todos estos encuentros con Jesús resucitado, llenos de símbolos y elementos teológico y catequéticos porque la realidad de la Resurrección de Jesús, y la donación y acción del Espíritu Santo, que cambia, transforma, renueva a cada uno y lo llena de una comprensión basada en el AMOR que constituye el fundamento de la relación de Dios con la humanidad y por tanto de la fe cristiana como ENCUENTRO CON JESÚS RESUCITADO.

Nos hayamos en el fundamento de nuestra fé cristiana por tanto, y por eso solo queda decir como nos presenta la ligurgia de la lIglesia el evangelio de Juan durante este Tiempo Pascual y podamos discernir la realidad cada vez mayor cuando nos concluye

"El Espíritu Santo os lo enseñará todo..."  Jn 14,23-29.

Así pues durante el Tiempo de Pascua, hemos podido disfrutar, contemplar, orar, reflexionar, ponernos en la presencia de Dios con humildad, y ahondar en la Resurrección de Jesús con una mente nueva, un corazón nuevo, como precisamente también nos lo va a presentar llenos de elementos simbólicos en Hechos de los Apóstoles en su capítulo sengundo con los símbolos del RUÍDO, EL VIENTO, EL FUEGO, EL HABLAR EN OTRAS LENGUAS, todos ellos elemntos simbólicos para expresar justamente esa ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO, DEL ESPÍRITU DE JESÚS RESUCITADO, que llena a cada uno y a la comunidad y la hace portadora de sus dones para la creación de un SER HUMANO NUEVO, UNA NUEVA HUMANIDAD, CON UN CORAZÓN NUEVO, CON UN NUEVO LENGUAJE UNIVERSAL EL DEL AMOR DE DIOS, QUE LLENA TODO y nos hace entender todo, como también apostillla el evangelista Juan "Esto está escrito para que creáis, y tengaís VIDA"

Ahora toca a cada uno a cada cristiano, a cada persona de buena voluntad, desde el amor, comprender y entender todo.

Primer Domingo de Pascua: Jn 20,1-9 María Magdalena va al sepulcro al amanecer del primer día de la semana y ve la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y avisó a los discípulos Pedro y al dìscipulo amado y les dijo, SE HAN LLEVADO DEL SEPULCRO AL SEÑOR Y NO SABEMOS DONDE LO HAN PESTO. Corrieron al sepulcro llegó primero Juan y vió los lienzos tendidos pero sin entrar y llegó Pedro, entró y vió los lienzos y el sudario aparte enrollado, entonces entró también Juan al sepulcro y vió y creyó, pues hasta entonces no habían entendio las escrituras, sobre que El había de resucitar de entre los muertos"

Segunda semana de Pascua, Jn 20,19-31 "Al atardecer de ese primer día de la semana, estando las puertas cerradas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dice LA PAZ SEA CON VOSOTROS Y LES ENSEÑO LAS MANOS Y EL COSTADO, Y SOPLO SOBRE ELLOS Y LES DIJO RECIBID EL ESPÍTITU SANTO. Tomás que no estaba al llegar le contaron que habían bisto al Señor, pero no creía. Y ocho días despues estando de nuevo reunidos, se presentó Jesús de nuevo y les dijo LA PAZ SEA CON VOSOTROS Y LE DIJO A TOMÁS QUE METIIERA SU DEDO EN SUS MANOS, Y SU MANO EN SU COSTADO, Y TOMÁS CREYÓ ENTONCES, POR LO QUE LE DIJO JESÚS PORQUE ME HAS VISTO HAS CREÍDO, Y AÑADIÓ DICHOSOS LOS QUE CREAN SIN HABER VISTO.

Esta lectura concluye con un nota del evangelista, al decir QUE OTRAS MUCHAS SEÑALES HIZO JESÚS, QUE NO ESTÁN ESCRITAS EN EL EVANGELIO EN PRESENCIA DE SUS DISCÍPULOS. Y AÑADE EL EVANGELISTA QUE TODAS ESTAS COSAS ESTÁN ESCRITAS PARA QUE CREAN EN JESUCRISTO Y CREYENDO TENGAN VIDA EN SU NOMBRE.

Tercera semana de Pascua Jn 21,1-9 dice que Jesús se maniestó de nuevo a sus discípulos  orillas del lago aunque al principio no lo reconocieron.

Cuarta semana de Pascua Jn 10, 27-30 es el simbolo de Jesús como el Buen Pastor, donde el evangelista pone en boca de Jesús, que las ovejas escuchan su voz que Jesús las conoce y ellas lme siguen, refiriendo que El Padre es más grande que todos y les ha dado sus ovejas y finaliza indicando que Dios Padre y Jesús son uno.

Quinto Domingo de Pascua Jn 13, 31-33 y Jn 13,34-35 Jesús les dijo a sus discípulos Ahora ha sido glorificado el Hijo del hobe y Dios ha sido glorificado en El... Os doy un Mandamiento nuevo, que os améis los unos a los otros como yo os he amadi,

Sexto Domingo de Pascua Jn 14, 23-29  la ASCENSIÓN DEL SEÑOR, donde Jesús les dice a sus discípulos EL QUE ME AMA GUARDARÁ MI PALABRA, Y MI PADRE LO AMARÁ Y VENDREMOS A EL. ... EL DEFENSOR EL ESPÍRITU DE LA VERDAD, QUE EL PADRE ENVIARÁ EN MI NOMBRE, SERÁ QUIEN OS LO ENSEÑE TODO, ... LA PAZ OS DEJO MI PAZ OS DOY...ME VOY Y VUELVO A VUESTRO LADO, PORQUE EL PADRE ES MÁS QUE YO, ---



Comentario al Evangelio del Domingo de Pentecostés Jn 20

La liturgia de la Igleisia por tanto hoy día de Pentecostés, nos presenta una lectura del evangelio de Juan, que también fue la lecura del segundo Domingo de Pascua.

De nuevo nos hace resonar el SENTIDO DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS, con los elementos simbólicos que nos acercan a la realidad de la Resurrección de Jesús y la donación de su Espíritu Santo. Leamoslo, recemoslo, contemplemoslo, y dejesmo que sea la misma accion del Espíritu Santo, quien nos enseñe todo, como nos presenta la liturgia de la Iglesia, El Espíritu Santo, que guía a la lIglesia, la renueva sin cesar, como dice la Constitución del Concicilio Vaticano II en la Lumen Gentium, y como repetimos sin cesar en la Iglesia cada vez que celebramos la Eucaristía, "Un sacrifico sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso", se constituye como la REALIDAD SUPREMA DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE CRISTO, BAJO LA ACCIÓN DEL AMOR DE DIOS, DEL ESPÍRITU SANTO.

Seamos constructures de esa PAZ que Jesús nos da, con el Espíritu nuevo que nos da, con un corazón nuevo, y un lenguaje nuevo el del amor de Dios, en medio del mundo, enmedio de sus tristezas y alegrías, seamos constructures de un MUNDO NUEVO, DE UNA NUEVA HUMANIDAD, bajo la accion del Espíritu Santo, y esperemos e invoquemos siempre EL ESPIRITU SANTO, "VEN ESPIRITU sANTO................"

Paz y Bien.
Pedro García Pérez



viernes, 7 de junio de 2019

Pentecostés


Este último domingo de Pascua, llamado Pentecostés, celebraremos la venida del gran fruto, el gran don de Cristo Resucitado:  El Espíritu Santo, Señor y dador de vida.

Tres palabras nos dice Jesús sobre el Espíritu Santo que recordamos siempre con inmenso agradecimiento pues la persona divina del Espíritu Santo tiene como misión formar en nosotros los sentimientos del Corazón de Cristo.
Primero, el Espíritu Santo es nuestro defensor. El otro abogado, que con Cristo ha derrotado al diablo que es el que nos acusaba de noche y de día dejándonos sin esperanza. Es el Espíritu Santo enviado por Jesús resucitado desde el seno del Padre el que nos defiende de las acechanzas del mundo, del demonio y de la carne. Es un defensor de nuestros anhelos de misericordia. Con sus dones y frutos nos señala que el horizonte de la santidad es el objetivo de nuestro Bautismo. El único error que hay en la vida es no ser santo.
Segundo, nos recordará que el Amor del Señor es nuestra fuerza en nuestra pobreza y debilidad. Recordar el Amor de Dios el latido de su Corazón en todas las circunstancias de nuestra vida es encontrar el camino de la santidad, que no puede existir sin un Reconocimiento agradecido de tanto amor recibido. El Espíritu Santo es el recordatorio permanente de la historia de la salvación en nuestra vida. Ante una historia personal mal hecha por nuestros pecados él hace la historia de la salvación pues su Corazón misericordioso siempre escribe derecho con renglones torcidos.
 Por último el Espíritu Santo nos enseña con el don de sabiduría a saborear el Amor de Dios en nuestra existencia. Su enseñanza es humilde y discreta. Su Amor encantador. Propone sin imponer. Su enseñanza no es un jeroglífico sino su Amor desbordado a través del Corazón de Cristo. Sin las enseñanzas de su Amor misericordioso seria estéril nuestra vida y nuestro apostolado.
Es necesario ser muy amigo del Espíritu Santo derramado en Pentecostés para vivir en la alegría, el amor y la Paz de quien siempre tiene abierto su Corazón. 

domingo, 2 de junio de 2019



Prepárate para la fiesta de Pentescotés y déjate guiar por él. "Recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes" (Hechos 1:8)
 "Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo."
1 Tesalonicenses 5:11

"Se les aparecieron entonces
unas lenguas como de fuego
que se repartieron
y se posaron sobre cada uno de ellos.
Todos fueron llenos del Espíritu Santo"
Hechos de los Apóstoles, día de la Pentecostés.

El próximo domingo 9 de junio es la solemnidad de Pentecostés: el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde celebramos la venida del Espíritu Santo.

"Todos fueron llenos del Espíritu 
Santo"



Él actúa directamente sobre tu alma, produciendo en tí las virtudes del carácter cristiano. Recuerda: el Espíritu Santo no actúa de manera mágica sobre tí sino de manera progresiva. Así, a lo largo de tu vida, es importante que cooperes con Él.

¿Cómo?
  • Fortaleciendo el Amor para sobrevivir a las tentaciones y a las dificultades,
  • Corrigiendo con su gracia las tendencias y hábitos que te distancian de las virtudes,
  • Meditando el Evangelio pues continúa siendo el medio de crecimiento de nuestra vida cristiana.




En la Asociación Compromiso Marana-thá pretendemos, del 9 al 17 de junio, ir dejándote un texto del Evangelio sobre los dones y frutos (del carácter cristiano) que da el Espíritu Santo y las oraciones al Espíritu Santo.

“La experiencia enseña que ningún esfuerzo terreno por cambiar las cosas satisface plenamente el corazón del hombre”mientras que el cambio del Espíritu es diferente:“no revoluciona la vida a nuestro alrededor, pero cambia nuestro corazón; no nos libera de repente de los problemas, pero nos hace libres por dentro para afrontarlos; no nos da todo inmediatamente, sino que nos hace caminar con confianza, haciendo que no nos cansemos jamás de la vida”.
(Fragmento de la homilía de Pentecostés de 2018 del Papa Francisco)

"Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu" 
Gálatas 5:25 

Con esta acción queremos estar unidos en oración contigo ante la venida del Espíritu Santo.

Haced discípulos de todos los pueblos



Hay que moverse si no queremos ser objeto de  de los reproches hechos a los apóstoles: ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? (Hech 1,1-11). Lo que se les echa en cara no es tanto “el mirar al cielo”, como “el estarse ahí plantados”, el no moverse. El creyente es un caminante con los pies sobre la tierra, pero mirando al cielo. Su vida está marcada por la dimensión vertical y horizontal de su existencia.

El creyente no puede quedar reducido a su dimensión horizontal, que se realiza en la historia. Creado a imagen de Dios, sólo alcanza su realización plena en Cristo resucitado y sentado a la derecha del Padre. En Jesús, la humanidad ha llegado a su meta, entrar en la gloria de Dios, participar de la vida misma de Dios. Esa es también la esperanza a la que nosotros somos llamados y que tendrá lugar en el final de la historia, anticipado ya en  la aventura de Jesús de Nazaret. El hombre sobrepasa verdaderamente el hombre. El hombre ha sido y es objeto del amor de Dios y sigue siendo objeto de las preocupaciones de la Iglesia, enviada por Jesús a proclamar la Buena Noticia al mundo entero. La Iglesia es portadora de esa bendición que Jesús le dio al partir. Una bendición que es promesa de prosperidad y salvación para toda la humanidad.

Es verdad que en el pasado la dimensión vertical, que orientaba al hombre hacia la eternidad, no era capaz de asumir la realidad histórica de este mundo. Hoy día los cristianos nos comprometemos a fondo con la historia del hombre y no nos quedamos cruzados de brazos mirando al cielo  Ahora es el tiempo de la evangelización, de transformar el mundo en Reino de Dios (Lc 24,46-53). Este mundo sigue estando todavía lejos de lo que Dios quiere que sea. Hay todavía demasiado sufrimiento e injusticia. El Señor sigue presente en nuestro mundo a través de su Espíritu que anima toda la historia humana. Él es el que alienta todo este deseo de liberación que vemos en los diversos pueblos y culturas. La Iglesia acompaña la peregrinación de los pueblos hacia la meta y hace presente la salvación mediante los signos que el Señor sigue realizando en la historia.

La experiencia de la presencia del Señor resucitado nos hace permanecer fieles a la tierra sin olvidar la meta de nuestro caminar. Nos empeñamos en serio en transformar nuestro mundo en una tierra nueva, en que habite la justicia, y no nos dejamos atrapar por la tentación de un mundo puramente unidimensional en el que desaparece la dimensión vertical del hombre. Sólo manteniendo la dimensión vertical de relación con Dios adquirimos verdadera profundidad y arraigo en la existencia. La dimensión horizontal nos sitúa en el horizonte histórico absoluto abierto por Jesús, en el futuro de Dios, que nos lleva a mirar más allá de nosotros mismos para abrirnos a los confines universales de nuestro mundo.

El Señor nos ha confiado este mundo para que lo evangelicemos en espera de su venida gloriosa. En realidad el Señor no está ausente de este mundo. Como Señor Resucitado, sentado a la derecha del Padre, tiene señorío sobre todo lo creado. Él, a través de su Espíritu lo penetra todo.  Él sigue actuando en sus enviados, a los que no ha dejado solos. Él es el centro y la meta de la historia humana. En ella Dios, a través de nuestras pobres historias, va escribiendo su historia de salvación que hace que el hombre entre en la intimidad de Dios. La presencia de Jesús, ya al lado del Padre, es para todos nosotros la garantía de que un día nos reuniremos con Él. Entretanto en la celebración eucarística avivamos nuestra esperanza y tomamos fuerzas para llevar adelante la misión que Él nos dejó al partir.

Con los pies sobre la tierra, pero mirando al cielo


Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *