viernes, 31 de mayo de 2019

VII Domingo de Pascua



El texto de la Ascensión del Señor en Lucas destaca que sube a los cielos bendiciéndonos. Se va pero se queda con nosotros hasta el final de los tiempos. Invisible a nuestros ojos palpamos su cercanía y presencia en todos los momentos de la vida. No podemos vivir ni un instante sin Cristo. Su aparente ausencia es su mayor presencia que dicen los místicos.
 Recogiendo el gran documento de Aparecida donde fue clave el actual papa Francisco y a la luz de la Ascensión son tres claves que se afirman en este domingo.
1. Cristo sigue vivo en su Iglesia. Sus pecado no le han alejado de su esposa a la que ama con toda la ternura de su Corazón y que ascendido al Padre, la Iglesia vive de la Trinidad. El lugar en ésta tierra del encuentro con el Señor será siempre su Iglesia santa y pecadora.  
2. Es la Eucaristía celebrada comulgada y adorada donde se realiza a fondo, a corazón abierto con el Resucitado que ascendido a los cielos, nos dice que estará siempre con nosotros hasta el final de los tiempos. La Iglesia vive de Cristo resucitado en la Eucaristía y en torno a esa mesa se crea la verdadera y autentica fraternidad.
3. Es la primacía de la Palabra de Dios donde late su Corazón Redentor para la vida del mundo. Nuestro encuentro con Jesús vivo cada día no puede prescindir de su Palabra. Esta Palabra que resuena en la liturgia de cada día en el año litúrgico que es el latido del Corazón de Jesús en el corazón de la Iglesia que vive de la liturgia.
4. El servicio a los que sufren, a los pobres, es el lugar del encuentro con el Resucitado que nos hace descubrir el gozo y la alegría de quien nos dice una y otra vez que lo que hagamos a uno de sus hermanos pequeños se lo hemos hecho a Él y quedara para siempre tatuado en su Corazón.

jueves, 30 de mayo de 2019

La promesa de mi padre

Este domingo que viene es el séptimo domingo de Pascua; sin embargo, la mayoría de las diócesis celebrarán la Ascensión del Señor.
Y él les dijo: “Así está escrito que el Mesías sufriría y resucitaría de la muerte al tercer día y que el arrepentimiento, para el perdón de los pecados, se predicaría en su nombre a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. Y (he aquí) estoy enviando la promesa de mi Padre sobre ti; pero quédate en la ciudad hasta que estés revestido de poder desde lo alto. ”Luego los condujo hasta Betania, levantó sus manos y los bendijo. Cuando los bendijo, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Le hicieron homenaje y luego regresaron a Jerusalén con gran alegría, y estaban continuamente en el templo alabando a Dios.
Desde los primeros tiempos en la iglesia, existía el peligro del docetismo, la creencia herética de que Jesús era Dios detrás de un delgado revestimiento de la humanidad: por lo tanto, su sufrimiento era solo una acción teatral, y su resurrección era simplemente el regreso a una existencia completamente espiritual sin Efecto corporal. Las Cartas de Juan combatieron este error (1 Juan 4: 2–3; 2 Juan 7). La narración que precede nuestro pasaje enfatiza que el cuerpo de resurrección de Jesús es real. Los discípulos lo tocan; Las marcas de la pasión son visibles en sus manos y pies; él come con los discípulos.
A pesar de que ya han oído hablar de la aparición anterior. Todavía están emocionados y tensos con la falta de familiaridad de todo esto, y Jesús aparece de repente en medio de ellos. Su pregunta para ellos es retórica, una forma de introducir la instrucción bíblica que les ayudará a asimilar la verdad de este evento maravilloso. Se hace referencia al Antiguo Testamento de manera tradicional al nombrar sus tres colecciones: ley, profetas y salmos (generalmente “escritos”) - Lucas 24:44. Sus palabras al comisionarlos como testigos de su resurrección prefiguran los Hechos de los Apóstoles. La "promesa" del Padre es el Espíritu Santo, que se le dará para capacitarlos para cumplir su misión (Hechos 1: 8).
Como se mencionó anteriormente, no hay referencia previa a "la promesa de mi Padre" en Lucas, pero hay varias referencias al Espíritu, especialmente al principio del Evangelio (cf. 1; 15, 35, 41, 67; 2: 25-26; 3:16, 22; 4: 1; 10:21). Tenga en cuenta también que "Espíritu" no se menciona en todos los versos, pero que el poder (dynamis) desde lo alto está claramente indicado (ver v.49).
Juan el Bautista vino en el "espíritu y poder de Elías para preparar a la gente para el Señor (1:17).
El poder del Altísimo vino sobre María (1:35).
Jesús regresó de su tentación en el poder del Espíritu (4:14).
Jesús exhibió autoridad y poder sobre los espíritus malignos (4:36)
Jesús sana por el poder del Señor (5:17; 6:19; 8:46)
Jesús le dio a los Doce poder y autoridad sobre demonios y enfermedades (9: 1)
El enemigo también tiene poder, sobre el cual los Doce han recibido autoridad (10:19)
Jesús hace obras de poder que producen alabanza de la multitud de discípulos (19:37)
Los discípulos recibieron poder cuando el Espíritu Santo vino sobre ellos (Hechos 1: 8)
Los discípulos pueden realizar curaciones y milagros con este poder (Hechos 3:12; 6: 8; 8:13; 19:11)
Predican audazmente con este poder (Hechos 4: 7, 33)
El don del poder se relaciona con ser testigos de estas cosas, no solo para experimentarlas, sino para difundir la experiencia a otros.
El Evangelio de Lucas termina con el cumplimiento del viaje iniciado en 9:51 (ver Hechos 1: 2). Aquí la ascensión tiene lugar en el día de la resurrección; en Hechos, tiene lugar cuarenta días después (Hechos 1: 3, 9). La ascensión como la exaltación de Jesús como el Señor resucitado a la diestra del Padre tuvo lugar inmediatamente como parte del triunfo de la resurrección, pero su abandono visible de la comunidad sucedió en algún momento posterior. Los relatos varían porque Lucas trata el mismo evento desde dos puntos de vista: en el Evangelio, la ascensión es el clímax de la obra de Jesús; en Hechos es el preludio de la misión de la iglesia.
Los teólogos también ven en la Ascensión la toma en el cielo de la humanidad de Jesús. La Encarnación no es algo casual y fugaz, sino una acción divina con consecuencias permanentes. Si la Ascensión significa llevar a la humanidad de Cristo al cielo, significa que con ella se tomará la humanidad que Él ha redimido, aquellos que son de Cristo, en Su venida. Es una expresión poderosa de la redención de este mundo, en contraste con el mero escape de él.
Betania está al otro lado del Monte de los Olivos, que se encuentra al este de Jerusalén (Hechos 1:12). La bendición de Jesús indica su entrega de la misión a los discípulos y su promesa de asistencia mientras la llevan a cabo. Toda la escena recuerda la bendición del sacerdote en Sir 50: 20–21 (véase también Juan 20: 21–23). La palabra griega para “homenaje” o “adoración” (v. 52) se usa por primera vez en el Evangelio para reverenciar a Jesús (antes se le dio a Dios Padre: 4: 7–8). La cruz y la resurrección han revelado su divinidad.
El evangelio termina en el templo, donde comenzó. El cristianismo en este punto todavía se entiende como el cumplimiento de las promesas judías dentro de Israel, no como algo radicalmente separado del judaísmo. Los primeros cristianos son judíos fieles. Su misión aún se encuentra dentro del judaísmo (Hechos 1–7) hasta que son llevados más allá bajo la guía del Espíritu. Los discípulos no están abatidos por la partida de Jesús (compare Juan 14: 1). Están llenos de alegría, comprendiendo el cumplimiento de la misión de Jesús y esperando el regalo que ha prometido.

Notas
Lucas 24:46 para que el Mesías sufra: Lucas es el único escritor del Nuevo Testamento que habla explícitamente de un Mesías que sufre (Lucas 24: 26,46; Hechos 3:18; 17: 3; 26:23). La idea de un Mesías sufriente no se encuentra explícitamente en el Antiguo Testamento o en otra literatura judía anterior al período del Nuevo Testamento, aunque la idea se menciona en Marcos 8: 31–33.
Lucas 24:47 el arrepentimiento, para el perdón de los pecados, se predicaría en su nombre a todas las naciones: Jesús había indicado cómo se cumplían las Escrituras en su pasión y resurrección (camino a Emaús). Ahora indica que las Escrituras se cumplen en la predicación del arrepentimiento y el perdón de los pecados. En su nombre se conecta este arrepentimiento y perdón con lo que Jesús es y ha hecho. Las personas no están llamadas a un arrepentimiento basado en principios generales y a un perdón siempre disponible. Lucas está hablando sobre lo que Cristo ha hecho por las personas y lo que está disponible a través de él. El universalismo de este evangelista aparece en su referencia a todas las naciones. No hay perdón disponible para algunas almas piadosas o nacionalistas, sino para todas las personas.
Lucas 24:49, la promesa de mi Padre: es decir, el don del Espíritu Santo. El Jesús resucitado tiene el poder de enviar el Espíritu. Los discípulos no deben intentar la tarea del evangelismo con sus escasos recursos, sino que deben esperar la venida del Espíritu.

Lucas 24:51 llevado al cielo: Lucas concluye su historia sobre el tiempo de Jesús con el informe de la Ascensión. También comenzará la historia del tiempo de la iglesia con un recuento de la Ascensión. En el evangelio, Lucas relata la Ascensión de Jesús en la noche del domingo de Pascua, asociándose así estrechamente con la resurrección. En Hechos 1: 3,9–11; 13:31 escribe sobre un período de cuarenta días entre la resurrección y la ascensión. El texto occidental (manuscrito) omite algunas frases en Lucas 24: 51,52, tal vez para evitar cualquier conflicto cronológico con Hechos 1 sobre el tiempo de la ascensión.
Lucas 24:52 Jerusalén: la noción de que el comienzo de la era mesiánica se notará primero en Jerusalén, donde la buena noticia del arrepentimiento y el perdón de los pecados se proclama por primera vez (24:47), indica un cambio en la dirección asumida por las promesas del AT con respecto a la conversión de los gentiles en los últimos días (Isaías 2: 2–5 [Mic. 4: 1–4]; 14: 2; 45:14; 49: 22–23; 55: 5; 66 : 20; Jer. 16: 19–21; Zeph. 3: 9–10; Zech. 8: 20–23; 14: 16–19). Mientras que los judíos esperaban que las naciones vinieran de "afuera" a Jerusalén como el centro del mundo, Jesús les dice a sus discípulos que comenzarán en Jerusalén y luego se mudarán a las naciones.


lunes, 27 de mayo de 2019

Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales



«“Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25). De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana» es el tema que propone el papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2019. La Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social es la encargada de difundir en España los materiales para esta Jornada, que se celebra en la solemnidad de la Ascensión del Señor, este año el domingo 2 de junio.
Desde que internet ha estado disponible, recuerda el Santo Padre, “la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos”. Por eso, “con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad”. Ante la complejidad del escenario y para ayudar a esta reflexión, el Papa plantea las ventajas de la red, advierte de sus peligros y nos plantea un interrogante: ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?
« “Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25).
De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana »
Domingo, 2 de junio de 2019
(Solemnidad de la Ascensión del Señor)

domingo, 26 de mayo de 2019

Evangelio VI Domingo de Pascua

Jesús habla del Espíritu Santo que como Señor y dador de vida tiene como paráclito, otro abogado defensor, la de ir formando en nosotros los sentimientos del Corazón de Cristo.
A través de los siete dones facilita la vida cristiana, la vida interior, para que seamos santos e irreprochables ante El por el amor. Los dones son regalos para amar con su mismo corazón. A través de los frutos reconocemos la acción de la Trinidad en nosotros que es amor, alegría, paz y magnanimidad. Los frutos son la prueba de algodón de la presencia del Dios que recrea y enamora.
Tres son las afirmaciones de Jesús sobre el Espíritu Santo:
1. Nos recuerda el amor total y absoluto de quien se entregó por nosotros a la muerte, y una muerte de cruz. Olvidar una historia mal hecha por nuestra parte y traer a la memoria todos los benéficos, que esa la historia de salvación aplicada a nuestra vida, como la respuesta del Amor de Dios, su misericordia ante nuestros pecados. Es el Espíritu Santo el que tiene la misión de vivir en la memoria permanente de tanto amor recibido y en el olvido de lo que no nos deja vivir cantando las misericordias del Señor.
2. Todo lo hace nuevo. El Padre crea, Cristo resucitado con su Espíritu recrea una vida nueva vivida con un corazón nuevo el mismo Corazón de Cristo. Ese corazón nuevo es fruto de los dones del Espíritu Santo.
3. Por último es el Espíritu de Jesús el que desde el Padre nos envía el Señor resucitado a la diestra del Padre y nos lanza a la misión de ir por el mundo evangelizando. No nos podemos callar todo lo que hemos recibido. Es preciso salir por los caminos a contárselo a todo el mundo. No quedarnos en la tristeza de la queja de no hacer nada. Es necesario dejarse y darse, como los santos que se han dejado en las manos del Padre y desde su pobreza se han dado a quien siempre tiene abierto el Corazón sirviendo en las periferias.

Misión, pobreza, y justicia social









sábado, 25 de mayo de 2019

El Espíritu os recordará todo

Durante la mayor parte de la historia, la humanidad ha vivido en una cultura oral, en la que la memoria jugaba un gran papel. Muchos de nosotros, que vivimos en una cultura escrita, todavía recordamos aquellos exámenes, sobre todo de historia, en los que había que memorizar tantos nombres, hechos y fechas. La memoria era como nuestro disco duro donde estaba almacenado nuestro saber. Hoy día nuestro saber está en nuestros ordenadores, que podemos conectar a la red y tener acceso a una información casi ilimitada.
El cristianismo está vinculado a la experiencia del Señor Resucitado que nos han transmitido los apóstoles. Hacer memoria de Él, es hacerlo presente en la realidad de nuestras vidas. De esa manera nuestras existencias están ancladas en la gran Tradición, que no es el pasado, sino más bien el presente de la vida eclesial. ¿Cómo se actualiza ese pasado? No es el esfuerzo de nuestro memoria retrocediendo hacia atrás y que nos lo trae hacia el ahora. Es la acción del Espíritu Santo que hace actual el misterio de Cristo. El Espíritu actúa constantemente en la Iglesia, en cada uno de los creyentes y en todo el mundo. El Espíritu nos introduce en el misterio de inagotable de Cristo (Jn 14,23-29). Toda la historia de la Iglesia es vivir y hacer presente ese misterio.
El primer fruto de la acción del Espíritu, que nos hacer recordar lo que Cristo ha dicho, son los Evangelios, las Cartas de los Apóstoles y demás escritos de Nuevo Testamento, inspirados por ese Espíritu. Es verdad que el Espíritu estaba actuando ya antes de la venida de Cristo y por su inspiración se puso por escrito el llamado Antiguo Testamento. En él se recuerda y se actualiza la historia de la salvación de Dios con su pueblo Israel.
El Espíritu hace que las enseñanzas de Jesús no sean simplemente un libro cerrado sino una realidad viva donde el creyente encuentra vida. De esa manera la Iglesia no repite mecánicamente lo que recibió de Jesús sino que mediante el Espíritu va penetrando cada vez más en la revelación de Dios (Hechos 15,1-2; 22-29). No se trata de una comprensión puramente intelectual sino más bien de una realidad vivida según las exigencias de cada época, de manera que el Evangelio sea siempre Buena Nueva para cada pueblo, cada cultura y cada situación histórica. Cada uno de los creyentes, a través de su propia experiencia vital de encuentro con Cristo, va enriqueciendo la realidad de la fe cristiana, que es capaz de encarnarse en todas las culturas.
El Espíritu es el Maestro interior que actúa en la Iglesia y en cada uno de nosotros. Él es la garantía de la verdadque la Iglesia enseña y hace que ésta no se desvíe nunca de la Tradición que comienza en Jesús y a través de la misma Iglesia llega hasta nosotros. La presencia del Espíritu en cada uno de nosotros hace que la enseñanza de Jesús propuesta por la Iglesia no sea algo exterior impuesto, sino que encuentra inmediatamente su eco en lo que el creyente aprende directamente del Espíritu. Él crea esta sintonía entre el creyente y la Iglesia de Cristo.
Pero el Espíritu actúa también en el mundo y pone en el corazón de todos los hombres de buena voluntad el deseo de construir una ciudad nueva (Apoc 21, 10-14.22-23). Esa ciudad es al mismo tiempo don de Dios que viene del cielo y tarea humana de todas las generaciones. Los cristianos compartimos con todos los hombres el compromiso de construir una sociedad justa y fraterna. Este tiempo de elecciones nos recuerda el deber de participar en la política eligiendo a nuestros gobernantes a los que confiaremos el cuidado del bien común.
El Espíritu nos enseña a través de las acciones de Jesús que actualizamos en la celebración de la Eucaristía. Pidámosle que Él nos introduzca en el misterio de Cristo para que lo podamos vivir y hacer presente en nuestro mundo.

viernes, 24 de mayo de 2019

Barco hospital franciscano para la Amazonía

En el año 2013, de modo más preciso en el período de la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, el Papa Francisco visitó un hospital que está bajo los cuidados de la Fraternidad Religiosa San Francisco de Asís en la Providencia de Dios. En esta visita, el Papa Francisco en una conversación con fray Francisco Belotti (superior general) le preguntó si la Fraternidad tenía presencia en la Amazonia, y los alentó a realizar algún proyecto en aquella región. A partir de eso, los frailes se sintieron motivados a atender esa solicitud y el 5 de noviembre de 2018 presentaron en el Vaticano, al Sumo Pontífice, la maqueta de lo que sería un «barco-hospital».
Este proyecto es una iniciativa conjunta entre la Diócesis de Óbidos, con el apoyo de la Fraternidad anteriormente citada, y el Ministerio de Trabajo. La finalidad de este proyecto consiste en llevar salud a las comunidades ribereñas en la región amazónica y actuar en la prevención del cáncer, a través de la realización de exámenes, clasificación y diagnósticos. Para ello, el barco-hospital tiene una estructura que cuenta con ambulatorios, laboratorios, sala quirúrgica, alojamiento para los profesionales del área de salud que, en su mayoría, serán voluntarios de los hospitales-clínicos, administrados por la Fraternidad San Francisco de Asís en la Providencia de Dios, así como la asistencia de Congregaciones religiosas franciscanas femeninas, por ejemplo, la presencia constante de una monja que es médica.
De este modo, damos gracias a Dios, pues en la tarde del 20 de marzo de 2019, contando con la presencia de religiosos de la Orden de los Hermanos Menores, Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, ingenieros y miembros gubernamentales. Lo que anteriormente era sólo un proyecto en hojas de papel, se hizo realidad. En la Industria Naval de Ceará (INACE) el Barco-Hospital Papa Francisco recibió la bendición de Dios por las manos del fray Francisco Belotti que subrayó su alegría por el sueño realizado y la presencia de los hermanos Menores y Capuchinos. Una nueva etapa se inicia, ahora el barco está siendo sometido a un período de pruebas y se realizan reparaciones finales. Posterior a eso, el barco irá a Belén, donde recibirá una imagen de la Virgen de Nazaret y seguirá hacia Óbidos – PA, donde tras una celebración, partirá para su primera misión. Rezamos para que este proyecto «osado» pueda en su acción y finalidad atender a aquellos que tanto necesitan atención médica en realidades tan desafiantes, así como nos recordaba fray Francisco al afirmar que «el pueblo de la Amazonia tiene dificultades para ver médicos y sacerdotes, y en este barco-hospital ellos pueden ver eso.

Fr. César Lindemberg Serafín, OFM.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Señor, adónde iremos



¿Hacia donde impulsa el Espíritu a nuestra Asociación a mantener presencia en la Amazonía de Perú?

La respuesta quizás sea por lo que hemos podido contemplar, meditar, y vivir cada uno de sus miembros, y porque en su día nos comprometimos con mucha sencillez a llevar un mensaje de confianza, acogida, sensibilidad y solidaridad con su Iglesia, con el que compartir alegrías, esperanzas, angustias y dolores con los franciscanos y franciscanas de misión en la Amazonía.

Desde allí, y por boca de Fr. José María Estévez, comenzamos a recibir un murmullo, como el del agua que nace de un manantial, que terminó por convertirse en un clamor como el del río que le da nombre a la región.

Igual que su caudal en época de crecida nos empezó a llegar un aluvión de peticiones de atención y de llamadas a la sensibilidad, que sin apenas darnos cuenta nos situó ante un itinerario desconocido e incluso inexplorado. ¿Seríamos capaces de comenzar a recorrerlo?

Sí, porque lo que se nos mostraba era un camino, que no es otra cosa que una manera de darle sentido al mundo. ¿Qué sería de éste sin esos caminos?

Un camino unas veces ancho y otras estrecho, que en algunos puntos, con otros caminos, se fusionó o se escindió, pero que seguía haciéndose toda vez que no faltaba quien andase por él. Al fin y al cabo ha resultado duradero durante todos estos años porque sigue conectando anhelos de un lado y otro: una escuela, un manantial de agua potable, viviendas dignas, atención a la infancia... Sin pretenderlo, quizás ahí está el impulso del Espíritu, todos esos anhelos se hicieron deseos comunitarios. Ni era de los del Amazonas, ni eran de nosotros, sino que los eran de todos. Todo es de todos que decíamos ayer.

En ello se alimenta, sin ánimo de buscar causas, nuestro compromiso de apoyar y reforzar a los misioneros que trabajan allí, y a la vez el de promover la solidaridad aquí.

Nos toca preguntarnos, con la misma humildad con la que venimos trabajando, si está bien que sigamos recorriendo este camino como hemos venido haciendo hasta hoy, o tenemos que ponernos a explorar nuevas rutas que nos lleven a sensibilizar más, ante los muchos desafíos que se nos plantean, a animar más a los presentes en la Asociación, y a extender la llamada que recibimos para que mucha más gente ausente se sensibilice y se disponga a participar en diferentes formas en nuestros proyectos.

En ese proceso, la misión franciscana sigue en la Amazonía, alzándonos la voz y esperando que nos convirtamos en su caja de resonancia ante toda la familia franciscana.

No dejemos que se nos estanque el Amazonas. Movamos sus aguas. Los hermanos y hermanas de las misiones franciscanas en la Amazonía asumieron un cambio importante en sus vidas con generosidad, con sus luces y pese a sus sombras. Ellos, que son el testimonio actual de la vida evangélica actual y ejemplo del trabajo desinteresado por la promoción del hombre, nos lo piden.


martes, 21 de mayo de 2019

TODO ES DE TODOS



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“Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos… lo anunciamos a ustedes para que ustedes también estén en comunión con nosotros”
(cf. 1Jn 1, 1-3)

El Amor de Dios ha sembrado en el Ser Humano la semilla del Amor. Amor es COMPARTIR por eso aquí podéis ver que Todo es de Todos y con Amor no existe egoísmo. En esta zona tan deprimida del mundo se hace más evidente el Amor a través de compartir los bienes.

lunes, 20 de mayo de 2019

Almuerzo para niñas sin recursos


San Francisco ha sido siempre, desde la llegada de los primeros franciscanos, desde la misma fundación de la ciudad, el patrono de Requena.
Requena (fundada como «Requena del Tapiche»), conocida también como la Atenas del Ucayali por haber sido el primer sitio de la extinta Capitanía General de Maynas en contar con escuelas. Es una ciudad de la amazonia peruana, siendo la capital del distrito y de la provincia homónima. Es la tercera ciudad más grande de la región Loreto. Fue fundado por el Padre Agustin López Pardo hace más de 102 años. Está rodeado por dos ríos, el Tapiche (de color negro) y el Ucayali (de color turbio) y una quebrada, que cruza la ciudad, que se ve frecuentada, tanto por los lugareños como otros visitantes, por las aguas frías de su cauce.
El centro de la ciudad cuenta con un gran movimiento comercial y la cultura de la ciudad se encuentra muy arraigada con la de los pueblos originarios de la zona como el Cocama y el Matses y con influencia de la idiosincrasia brasilera por su cercanía con ese país.
En tiempos, la ciudad contó con varios colegios emblemáticos e internados administrados por los Padres Franciscanos que fueron nacionalizados. Esto provocaria un declive tanto cultural como educativo de la ciudad, lo que originaria un éxodo masivo hacía Iquitos, la capital de la región.
Requena comenzó como una conjunción de aborígenes como los Kocamas, que convirtieron los Franciscanos al cristianismo.
Desde la llegada de las Franciscanas Misioneras de María, en 1919, el cambio fue importante y acelerado. Inmediatamente se conformó el colegio “María Inmaculada”, cuya actividad educativa y cultural fue bastante fructífera. Muchas generaciones de estudiantes de la zona y de otros espacios han logrado en él un espacio de desarrollo.

El colegio María Inmaculada  empezó a funcionar un 24 de setiembre de 1919, al día siguiente de la llegada a Requena de las hermanas Franciscanas  Misioneras de María. En un inicio era un internado donde llegaban niñas de todas partes para ser instruidas por las misioneras, desde entonces su prioridad ha sido acompañar y educar  a la niñez  y juventud  con valores franciscanos.
Nuestra Asociación Compromiso Maran-thá, ha venido colaborando con las misioneras franciscanas prácticamente desde el comienzo de su actividad. Labor que quiere continuar este año con la labor de apoyo a las alumnas necesitadas del centro con un programa de almuerzos. Con ello le facilitamos un complemento nutricional necesario, así como evitamos el absentismo escolar, teniendo en cuenta que en muchos casos es la única comida formal diaria que realizan, y que sin este incentivo muchas familias sin recursos prefieren apartarlas de la escuela para que aporten recursos a la economía familiar.



Si  deseas colaborar con este Programa puedes ponerte en contacto con nosotros a través del Formulario de Colaboración de esta página.


domingo, 19 de mayo de 2019

El Amor hace nuevo el Universo



Considéralo el uniforme de la institución, la señal por la que puedan ser reconocidos los discípulos de Jesús: “Que os améis unos a otros como yo os he amado.
Cada vez que celebramos la Eucaristía nos sumergimos en ese misterio de amor que hemos de imitar en la vida: confesamos el amor que Dios nos tiene, entramos en comunión con el Hijo de Dios que, en el don sacramental, nos manifiesta el amor extremo que había manifestado en la entrega de su vida.
Cada vez que celebramos la Eucaristía entramos en esa escuela de amor para recibir, con el cuerpo de Cristo, su forma de amar: Que os améis unos a otros como yo os he amado.
Se acercan ya los días de la separación. Jesús, glorificado, exaltado a la derecha de Dios, vuelve al Padre. Vuelve, pero se queda. Vuelve al Padre y se queda con nosotros en el amor con que nos amamos.
Ése es el camino que lleva al mundo nuevo, a la nueva humanidad: Que os améis unos a otros como yo os he amado.
Ése es también el testamento de Jesús, el mandato nuevo, su mandato, el que da a los suyos cuando ya le queda poco de estar con ellos: Que os améis unos a otros como yo os he amado.
Acogido, abrazado, cumplido, ese mandato hace nueva la tierra, nuevo el cielo, nueva la ciudad santa.
Este mandato, acogido, abrazado, cumplido, hace de ti, Iglesia de Cristo, la morada del amor, la morada de Dios con los hombres
El amor que es Dios, enjugará las lágrimas de los que lloran: Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor.
El amor que es Dios, el amor con que eres amada en Cristo, el amor con que Dios ama en ti, ese amor hace nuevo el universo.
Escucha el mandato. Comulga el mandato. Entra por la Eucaristía en la novedad del mundo.

Fr. Santiago Agrelo
+ Arzobispo de Tánger

Amaos los unos a los otros


Si estás viendo sus ojos, es que has descubierto la mirada de la pobreza.

Padre nuestro, que estás en el cielo, y que también estás aquí, encarnado en la
historia, en nuestra realidad concreta. Padre de todas las personas, en especial de las que están al margen de la vida, que pasan hambre, sufren violencia,
desprecio, ignorancia.

Santificado sea tu Nombre.
Ayúdanos a restaurar la santidad de tu nombre de Padre con nuestro compromiso de hermanos. A sabernos dentro de la familia de los pobres y marginados.
A sentir el gozo de llamarte con ellos PADRE NUESTRO.

Venga a nosotros tu Reino de Amor, de Libertad, de Justicia, de Paz. Te lo pedimos con la fe de sentirnos hermanos en una comunidad de hermanos, y con el sabor amargo de comprobar que no vivimos el compartir y repartir en una familia de iguales.

Hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo. Te pedimos que nos mantengas en la brecha, que no claudiquemos por
miedo o por cansancio. Ayúdanos a caminar humildemente junto a tu pueblo
desposeído, a sentir juntos los desprecios y sufrimientos, a experimentar en carne
propia tanto dolor y tanta vergüenza y a trabajar juntos por la liberación.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Danos el pan y el vino de tu Evangelio. No nos dejes acaparar riquezas y empújanos a compartir lo que somos y tenemos.

Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, y perdona nuestras indiferencias y faltas de sensibilidad hacia los que malviven en la pobreza. Perdona también nuestra tendencia a vivir encerrados en nuestro mundo de bienestar y comodidad.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal, y de la tentación de creer que no podemos hacer nada para cambiar este mundo, y que lo único que podemos hacer es dejarnos llevar por lo que hace la mayoría. Líbranos del mal de la falta de utopía, de la falta de sueños y de la falta de Esperanza.

Danos el gozo de la fe, y el gozo de sentirnos unidos a muchos otros que hacen su pequeña parte para hacer posible un mundo mejor, tu Reino.

El amor mutuo: Signo distintivo del cristiano



Los grupos marginados que luchan por abrirse paso en la sociedad se manifiestan públicamente, a veces con signos provocativos. La comunidad cristiana tuvo también que darse a conocer para atraer nuevos miembros. No se trataba sin más de hacer propaganda para ser más y tener más poderosos. Querían con su testimonio de alegría y de amor mutuo mostrar a los demás el camino de la felicidad, el camino de la salvación. Jesús quiso que el amor mutuo fuera la señal distintiva de sus discípulos.
Fue ese amor fraterno, traducido sobre todo en las obras de misericordia, lo que impactó al imperio romano cuando la fe cristiana fue reconocida como lícita, antes de ser declarada religión del imperio. El cristianismo aportaba una visión nueva de la realidad, sobre todo del tema de la pobreza imperante. Para el imperio, era natural que hubiera pobres y ricos. Para la fe cristiana, los pobres eran los preferidos de Dios y debían ser objeto del cuidado de los que tenían bienes. Esa solidaridad, ese compartir, era algo totalmente nuevo e incluso alguno de los emperadores paganos comprendió la necesidad de un estado mucho más social.
Jesús va a hacer del amor fraterno la señal de pertenencia a la comunidad de sus discípulos. Como Jesús indica, se trata de un mandamiento nuevo (Jn 13,31-35). Existía ya el mandamiento de amar a los demás. Amar a los que nos aman o nos son simpáticos es una realidad agradable que no necesita ser mandada porque nos sale espontáneamente. Pero como a veces tenemos que amar a los que nos son antipáticos, incluso a nuestros enemigos, por eso Dios dio a su pueblo el mandamiento del amor. Es verdad que el prójimo era considerado el miembro del pueblo de Dios.



Pero Jesús nos dice que es un mandamiento nuevo porque ya no es “amar al prójimo como a ti mismo” sino amar como Jesús nos ha amado. Se trata de como Él estar dispuestos a dar la vida por las personas, y de hecho darla en el día a día. Claro está que ese amor es la señal de los discípulos de Jesús, porque hace presente a Jesús en medio de su comunidad. Al ver cómo se aman, todos recuerdan que están actualizando la vida misma de Jesús. Sin duda alguna el mandamiento nuevo del amor supone que hay una nueva realidad en el Pueblo de Dios. Este ya no se reduce al Israel histórico sino que se ha abierto también a los paganos, a los que Dios había abierto la puerta de la fe (He 14,21-26). Ha sido la resurrección de Jesús la que ha hecho unos cielos nuevos y una tierra  nueva (Apoc 21,1-5). Por eso el creyente vive el mandamiento nuevo del amor. Mediante la práctica de este mandamiento, el cristiano colabora con Dios a enjugar las lágrimas de los que lloran.
Es Jesús mismo el que en cada uno de nosotros sigue amando a Dios y a los hermanos. Hay un único amor, que proviene del Padre. El amor viene de Dios y Dios es amor. Dios nos da la capacidad de amar como Él ama, es decir sin medida, dándose totalmente a sí mismo y aceptando el don del amor del Hijo en el Espíritu. Dios ha puesto su amor en nuestros corazones con el Espíritu que nos ha sido dado.  Sin ese don nunca hubiéramos sido capaces de amar como Jesús nos manda. Ese amor nos lleva a salir de nosotros mismos para ir al encuentro del otro y aceptarlo como distinto de mí. Nuestra tentación natural, al amar a los demás, es querer que sean como nosotros somos. Dios nos respeta en nuestra originalidad propia y no nos absorbe en Él. Mediante su amor hace que nosotros seamos nosotros mismos en plenitud.
En la celebración de la Eucaristía se nos hace presente el amor de Dios en la entrega de su Hijo por nosotros. Acojamos ese amor y tratemos de hacerlo presente en nuestro mundo construyendo una civilización del amor.

sábado, 18 de mayo de 2019

V Domingo de Pascua


El fruto de Cristo Resucitado es el Espíritu Santo que nos lanza a vivir en la caridad. La clave es siempre vivir con los sentimientos del Corazón de Cristo y esto no se puede realizar sin el Espíritu Santo, que nos ayuda para aterrizar en la caridad, que se hace servicio en los que sufren.
En el cenáculo con Cristo muerto y resucitado, en la Eucaristía, estamos llamados a vivir la caridad con estas claves. Primero ser de Dios. Este es el fruto de la unión con Dios, tener los sentimientos de su Corazón, ser de Dios, pertenecerle en la vida y en la muerte. Vivir con la inmensa alegría de que somos de la Trinidad. De un amor total. De una alegría que no tiene final. Ser de Dios es la fuente de la caridad. Es de su Corazón abierto, de donde brota la fuente de la salvación.
Segundo, del cenáculo aprendemos de su Corazón a no ser de uno mismo. Es en el olvido de si, el inicio y la culminación de toda santidad. Mientras que no recibamos esta gracia que debemos pedir, de olvidarnos de nosotros mismos estaremos en el balbuceo de la vida cristiana. Es necesario acudir y recurrir a la Misericordia del Señor para la transformación de nuestro corazón, que no se realizara sin el olvido de sí, es decir, si no somos de nosotros mismos, que es la manera de vivir la caridad con todos. Es ser buenos con todos y siempre. Esta es la clave de la santidad que brota del cenáculo, de la lógica, del don.
Tercero, ser para los demás. En el cenáculo Jesús siempre se arrodilla a los pies de la humanidad. Nos lava con su sangre. Nos recuerda tener caridad con los pobres, con los que sufren. Todo discípulo de Jesús es trasformado por el Espíritu Santo para ser caridad y ser para los demás. Amar a todos y amar siempre.
Magnifico programa de vida. No irnos por las ramas. La prueba de algodón de que uno está en las entrañas de misericordia del Señor, es cuando somos capaces de vivir con corazón bueno como él. Aquí tenemos en el cenáculo en este domingo de pascua las claves de la santidad; ser de Dios, no ser de uno mismo y ser para los demás.

+ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

Becas para estudiantes

GRUPO DE ESTUDIANTES BECADOS
CON FR. FLORENCIO MINGUEZ
A partir de nuestra fecha de fundación, Compromiso Marana-thá ha venido dedicando todos los años parte de sus recursos a fomentar la educación, por entenderla instrumento de promoción personal y vehículo de desarrollo comunitario.



Desde programas de desayuno para posibilitar la asistencia a clases y erradicar el absentismo escolar, hasta la construcción de infraestructuras escolares básicas.



Son ya varios los años en los que venimos posibilitando el acceso a la enseñanza superior, a aquellos alumnos seleccionados  por su aprovechamiento académico por la Parroquia La Inmaculada de Flor de Punga .

Este año no será una excepción y también es nuestro deseo premiar a los alumnos más brillantes y trabajadores, a propuesta de la Parroquia, de entre todas las comunidades que se atiende desde aquella.




Estos chicos podrán así seguir cursando sus estudios superiores en la Universidad Nacional de la Amazonía, el Instituto Tecnológico, o el Instituto Pedagógico Superior.




Con estas BECAS DE ESTUDIANTES la escasez de recursos económicos de sus familias deja de ser un impedimento para su desarrollo personal y profesional.



En estos últimos años han sido estos años han sido 97 los jóvenes que han recibido beca para la realización de sus estudios en institutos superiores y en universidades, parte de los que han sido becados por nuestra Asociación.

Este año será uno de nuestros proyectos, ya que el número de becados oscilará entre 15 y 20 chicos.


No podemos dejar que ninguno se quede sin su sueño.


¿Colaboras con nosotros?



viernes, 17 de mayo de 2019

Misioneros en Flor de Punga (Amazonía - Perú)

1
1. - Tres hermanas misioneras en Flor de Punga.
2
2. - El P. Florencio Mínguez, ofm, encargado de esta misión desde 1999 con el Hno Juan Oliver.
3
3.- P. Florencio Mínguez.
4
4.- Las Hermanas misioneras con el Obispo Hno. Juan Oliver.
7
Fr. Florencio Mínguez Niño y las hermanas Blanca Flor Romero Sánchez, Celia Gargate Norabuena
y Joisy Gregoria Apaza Coaquira. Asamblea del Vicaritao de Requena en febrero de 2018

jueves, 16 de mayo de 2019

Panadería y Capacitación campesina

PANADERIA Y CAPACITACION CAMPESINA 
Flor de Punga - Rio Ucayali - Distrito de Capelo (Perú) 

Otro de los proyectos destacados que tuvo como beneficiarias las comunidades de  Nuevo Zapote, Nuevo Bagazán, Huatapi, Pintullacta, Buena Vista, Nueva Era, Flor de Punga, Nuevo Iquitos, Florida, Milán, Santa Fe y Santico fué la implementación de un horno para panificación. 

El objetivo del proyecto fue proveer a las poblaciones indicadas, mediante la puesta en marcha de una panificadora y capacitación de las mujeres campesinas de la zona, de pan; dado que el que se consumí en la zona, al no contar hasta ese momento con panadería propia, provenía de la provincia de Maynas, especialmente Iquitos, desde donde era transportado fluvialmente, incrementando su costo, disminuyendo su calidad, y dificultando a que la población de las mismas puedan acceder a este producto básico. 



miércoles, 15 de mayo de 2019

POR UNA VIVIENDA DIGNA EN FLOR DE PUNGA



           
 Uno de los proyectos que desarrolló la Asociación Compromiso Marana-thá, en colaboración con la parroquia La Inmaculada de Flor de Punga (Amazonía - Perú), y la cofinanciación de la Diputación de Cádiz, que más impacto generó, fué el PROYECTO POR UNA VIVIENDA DIGNA, abordado en varias fases desde el año 2004.

Tuvo como objetivo mejorar las viviendas en la zona de Flor de Punga, dotándolas de una mayor seguridad e independizando el ambiente único en varias habitaciones, ya que, las tradicionales estaban constituidas por viviendas de material rústico de un solo piso y una sola cubierta, donde dormían todos los miembros de una misma familia y se encuentraban en muy mal estado, no permitiendo la privacidad y atentando muchas veces contra la seguridad personal y familiar.

Esta actuación estuvo avalada por Fr. Florencio Mínguez, misionero español, y titular de la  Parroquia La Inmaculada de Flor de Punga, distrito de Capelo.











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