sábado, 30 de marzo de 2019

Evangelio IV Domingo de Cuaresma de 2019


COMENTARIO A LA LECTURA DEL EVANGELIO DEL CUARTO DOMINGO DE CUARESMA DEL EVANGELIO DE SAN LUCAS CAPÍTULO QUINCE VERSÍCULOS DEL UNO AL TRES  Y DEL ONCE AL TREINTA Y DOS (Lc 15, 1-3. 11-32)

Entramos en el los últimos domingos del Tiempo litúrgico de la CUARESMA donde la Iglesia nos sigue haciendonos hincapé en la CONVERSIÓN. En una conversión del corazón que nos presentan los evangelios como Buena Noticia que representan los evangelios con el mensaje de Jesús.

Desde el contexto en las lecturas de estos días del diálogo de Jesús con sus discípulos, como en este caso en el evangelio de Lucas,  Jesús dialoga con sus discípulos y les ENSEÑA, les enseña el verdadero camino y sentido de encuentro con Dios y por tanto del verdadero cumplimiento de los mandamientos basados en el Amor a Dios y al prójimo. Y en este contexto de las ENSEÑANZAS de Jesús a sus discípúlos entran las PARÁBOLAS,    (breves historias contadas por Jesús a sus discípulos donde aparecen una serie de personajes y donde el oyente debe tomar partido de sus actitudes y decidir sobre cual debe ser nuestro comportamiento conforme al verdadero Dios que Jesús nos presenta de tal forma que vienen a ser una compración de la actitud de Dios con nosotros o de la que debemos tener nosotros con Dios o con el prójimo)  PARÁBOLAS que  presentan los evangelistas sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas como es en este caso la del  HIJO PRÓDIGO tal como escoge la Liturgia de lal Iglesia para este IV Domingo de Cuaresma.

La cantidad de PARÁBOLAS diversas que nos presentan los evangelios de Mateo Marcos y Lucas en donde unas aparecen en un solo evangelista y otras aparecen en varios, nos muestra que las PARÁBOLAS fueron verdaderamente un medio válido que Jesús utilizó para ENSEÑAR el verdadero rostro de Dios e ir conviertiendo sus corazones preparándolos tambien a la Pascua definitiva  que se realizará con su pasión muerte y resurrección y mediante la cual los discípulos entenderán de forma definitiva las Escrituras y el cumplimien de las PROMESAS DE DIOS. Las parábolas por tanto vienen a ser ese período intermedio entre las enseñanzas Jesús a sus discìpulos sobre el verdadero rosttro de Dios, y el cumplimiento de las PROMESAS DE DIOS DE LAS ESCRITURAS, en lo que constituye  la fe  cristiana en el MISTERIO PASCUAL DE CRISTO y donde los evangelios van a ser ANUNCIO de ello.



Comentario a Lc 15, 1-3. 11-32

Así en este contexto de las ENSEÑANZAS de Jesús el evangelista Lucas presenta la PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO con el objetivo de mostrarnos un DIOS COMPASIVO Y MISIERICORDIOSO, contandoles  a los discípulos esta parábola con TRES PERSONAJES CLAVES: UN PADRE, UN HIJO MENOR Y UN HIJO MAYOR. Con estos tres personajes se construye una historia que va a mostrar en forma comparativa cual es la actitud de Dios hacia el ser humano. Y donde se presenta una DIALÉCTIVA entre la JUSTICIA, LA BONDAD, EL PERDÓN Y EL AMOR.

Así la parábola del hijo pródigo reflejada en el evangelio de Lucas en su capítulo 15 nos enseña que la JUSTICIA DE DIOS ESTÁ MARCADA POR LA MISERICORDIA, EL PERDÓN Y EL AMOR, y nos invita a tener esa misma actitud con los demás. Así podemos entender por ejemplo como es la actitud del PADRE en esta parábola representando en principio el RESPETO hacia la libertad del hijo menor a tomar una decisión en este caso la de irse con la parte de la herencia del padre que le corrrespondía, según la parábola, y también y sobre todo su actitud bondadosa cuando el hijo vuelve arrepentido despues de haberlo despilfarrado todo, la actitud del padre es la de la acogida, la del perdón, la del abrazo, la del amor: "ESTE HIO MIO ESTABA PERDIDO Y LO HEMOS ENCONTRADO", La actitud del HIJO MENOR, que vuelve a la casa de su padre, arrepentido: "PADRE YA NO MEREZCO SER LLAMADO HIJO TUYO, TRATÁME COMO A UNO MÁS DE TUS JORNALEROS", la alegría del PADRE ES INMENSA y es necesaria hacer una fiesta. La actitud del HERMANO MAYOR parece en principio coherente "TANTOS AÑOS QUE HACE QUE TE SIRVO Y NO ME HAS HECHO UNA FIESTA CON MIS AMIGOS Y AHORA VIENE ESTE QUE........", pero no es capaz de alegrarse, no es capaz de participar de la misiricordia y del perdón, no entra en la fiesta, en base a una "JUSTICIA" no marcada por  la conversión del corazón que Dios quiere,  o sea no es este el "corazón" de Dios, no es esta la JUSTICIA de DIos.  Esto está muy bien representado en esta parábola. Pedirle cuentas a Dios porque es bueno, no es la actitud de un corazón convertido de un   "corazón de carne" en contraposición al "corazón de piedra"  que alude el Nuevo Testamento  cuando hace  referencia al profeta Ezequiel de las Sagradas Escrituras cuando éste profetiza los Tiempos nuevos por llegar Ez 36,26-28.



QUE ESTA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO COMO LA DE TANTAS PARABOLAS QUE NOS MUESTRAN LOS EVANGELIOS EN ESTOS DÍAS, NOS AYUDEN A CAMBIAR NUESTROS CORAZONES DE PIEDRA EN TANTOS ACONTECIMIENTOS QUE NOS SURGEN. SIEMPRE PODREMOS JUSTIFICARNOS CON LA JUSTICIA DEL HERMANO MAYOR DE LA PARÁBOLA PERO TENGAMOS PRESENTE LA ENSEÑANZA QUE NOS QUIERE TRANSMITIR EL EVANGELISTA LUCAS CON ESTA PARÁBOLA DE JESÚS LA JUSTICIA DE DIOS, NOS DESBORDA Y NOS LLAMA A CAMBIAR NUESTRO CORAZÓN, CON EL CUAL PODREMOS ALEGRARNOS EN EL AMOR Y EL PERDÓN DE DIOS.  PREPARÉMONOS ASÍ PARA EL ACONTECIMIENTO DEL AMOR Y
EL PERDÓN POR EXCELENCIA QUE PROCLAMA LA FE CRISTIANA EN LA PASCUA DE JESÚS, EN ESE AMOR HASTA EL EXTREMO DE SU MUERTE Y RESURRECCIÓN QUE PRONTO CELEBRAREMOS EN LA IGLESIA COMO ACONTECIMIENTO REAL Y DEFINITIVO QUE ANIMA Y GUÍA EN EL ESPÍRITU SANTO DESDE ENTONCES A LA IGLESIA.

Pedro García Pérez

viernes, 29 de marzo de 2019

La fiesta del regreso... Abrazos que resucitan


La memoria del pasado permite intuir la realidad del futuro.
La de los israelitas en Guilgal fue apenas una comida: panes ázimos y espigas fritas. Pero panes y espigas eran ya el fruto de la tierra” que Dios les había prometido. Y esa certeza, a aquella frugalidad de mesa austera le daba sabor a fiesta, aire de banquete.
Podemos acercarnos a aquella comunidad, todavía nómada, reunida por familias; podemos recitar con ella la bendición antes de aquella primera comida ritual; podemos imaginar el asombro por el descanso y la libertad alcanzados con la tierra, la música y la danza al gustar las primicias de un mundo nuevo: Gustad y ved qué bueno es el Señor Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca.
El de la parábola evangélica fue un banquete como sólo puede disponerlo un padre feliz de encontrar a su hijo que estaba perdido, quién sabe si muerto.
El hijo regresa de lejos con una confesión y una súplica, preparadas desde el primer paso en el camino de vuelta a casa.
El padre lo espera con una fiesta soñada desde que aquel hijo se le fue de casa y se le ocultó a la vista en el primer recodo del camino. La fiesta empieza en el corazón del padre cuando el hijo todavía estaba lejos, y es conmoción del corazón, y es danza de pies a la carrera, y es fundirse en un abrazo, y es una locura de besos. Luego será la gala y el banquete: “Sacad enseguida el mejor traje, y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.
En aquel día de la parábola, incluso fuera de casa se oían música y baile. Y las viejas palabras del salmista habían adquirido un sentido nuevo: Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Y el estribillo repetía: Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Ahora, Iglesia santa, que haces tu camino cuaresmal hacia la Pascua, ya puedes gustar anticipada en la eucaristía la fiesta que el Padre ha preparado para ti.
Revístete de Cristo, de la túnica mejor para el día de tu reconciliación, ponte el traje de gracia, de justicia, de santidad, de compasión, de ternura. Recibe el anillo de tu dignidad en la casa de Dios. Siéntate a la mesa del banquete que el amor del Padre ha preparado para ti.
Un día será la Pascua. Un día será el banquete del cielo. Un día las palabras del viejo estribillo serán un cántico eternamente nuevo: Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Mientras tanto, aprendemos a abrazar como Dios nos abraza, y a resucitar con el abrazo a cuantos vienen de lejos.
Feliz domingo, Iglesia amada de Dios.

Fr. Santiago Agrelo
+ Arzobispo de Tánger

lunes, 25 de marzo de 2019

Fr. Peter Tabichi

Quién es el docente keniata que ganó el "Nobel de Educación".

Hoy, desde Compromiso Marana-thá nos congratulamos porque se trata de Fr. Peter Tabichi. Es profesor de ciencias en una escuela secundaria en Pwani Village, una zona remota en donde el 95% de sus alumnos vive en la pobreza.

El docente keniata Fr. Peter Tabichi fue elegido como el mejor profesor del mundo y se quedó con el Global Teacher Prize, el "premio Nobel de Educación" que entrega todos los años la Fundación Varkey. 
Fr. Peter Tabichi es profesor de ciencias en la escuela secundaria Keriko Mixed Day en Pwani Village, una zona remota en donde casi todos sus alumnos viven en la pobreza.

A pesar de la falta de recursos, el docente armó un grupo de diseño de proyectos de investigación de excelente calidad. A tal punto, que más de la mitad de las propuestas califican para las competencias nacionales.
Sin ir más lejos, el año pasado sus alumnos ganaron el primer puesto en la categoría de escuelas estatales de la Feria de Ciencias e Ingeniería de Kenia, después de exhibir un dispositivo que permite que las personas ciegas y sordas puedan medir objetos.

"Ver a mis estudiantes crecer en conocimiento, habilidades y confianza es mi mejor satisfacción como docente. Cuando ellos se transforman en personas resilientes, creativas y productivas en la sociedad, a mí me da mucha satisfacción", explicó en su momento cuando quedó nominado para recibir el gran galardón.


Fr. Peter Tabichi fue reconocido por su gran capacidad de adaptación e iniciativa. Desde la Fundación, señalaron que el 95% de sus alumnos son de familias pobres, huérfanos o viven con uno solo de sus padres, embarazos adolescentes, matrimonios arreglados, suicidios y la baja escolarización.
Sin embargo, este profesor, que también es franciscano y dona el 80% de su sueldo, logró generar un cambio radical en ese pueblo. Y no solo con su equipo de ciencias. El grupo de matemáticas quedó seleccionado para participar en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería INTEL 2019, que se realizará en Arizona a mediados de mayo.






sábado, 23 de marzo de 2019

Evangelio III Domingo de Cuaresma 2019



COMENTARIO AL EVANGELIO DEL TERCER DOMINGO DE CUARESMA CAPÍTULO 13 VERSÍCULOS DEL 1 AL 9 DEL EVANGELIO DE SAN LUCAS

Avanzamos en el Tiempo de la Cuaresma en su tercera semana, como tiempo de preparación a la Pascua fundamento del anuncio cristiano de la muerte y resurrección de Cristo. Un Tiempo de Cuaresma que nos invita a la CONVERSIÓN, a cambiar nuestro CORAZÓN, cambiar nuestras actitudes y acciones cuando estas esten sustentadas en el egoísmo. CONVERSIÓN del CORAZÓN, como raíz de un cambio de todo nuestro ser. El dejar fundamentos falsos donde no radica el Amor de DIos y llenarlos de Vida Nueva que es lo que nos anuncia Jesús con su Mensaje y la Iglesia tiene como misión en el Anuncio de Jesucristo. La Buena Noticia del Evangelio, precisamente centrada en el Amor de Dios en la muerte y resurrección de Cristo como Amor hasta el extremo con la fuerza del Espíritu Santo con El Cual nace la Iglesia que proclama desde ahí el Mandamiento Nuevo de Jesús: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado".
Así la liturgia de la Iglesia para este tercer Domingo de Cuaresma nos presenta unos versículos del Evangelio de Lucas que nos inivita a la CONVERSIÓN.
Comentario al Evangelio Lc 13,1-9
El contexto de estos versículos del capítulo 13 del evangelio de Lucas, está en las ENSEÑANZAS de Jesús a sus discípulos en forma de diálogos y donde las PARÁBOLAS de Jesús que son enseñanzas en forma de breves historias en forma de comparación, suelen estar presentes en los evangelios como en esta cita con la "parábola de la higuera".
CONVERSIÓN, CONVERSIÓN...  este es el mensaje principal de estos versículos del evangelio de Lucas, la palabra que centraliza su mensaje, como podemos ver tambien en los evangelios de..., . Esta enseñanza hacia la conversión que nos prone el evangelista Lucas en esta cita presentando un DIÁLOGO de Jesús con sus discípulos hace unas referencias a unos hechos concretos en aquellos momentos históricos de Jesús "le contaron lo de los GALILEOS cuya sangre había mezclado con la de sus sacrificios", ( Aquí hay que aclarar en que en tiempos de Jesús, no era raro que los procuradosres romanos ordenaran matazanzas de galileos que realizaban sus sacrificios en el Templo de Jerusalen, como se pueden consultar en los escritos del historiador romano Flavio Josefo en el siglo I), pero no es este el tema que toca profundizar aquí. Pero sí hacer referencia al sentido de PECADO del pueblo judío en tiempos de Jesús, donde como cuenta en muchas ocasiones Jesús discute y se enfrenta al modo de concebir el PECADO por  parte del fariseísmo judío donde la enfermedad era producto del pecado del enfermo quedando "impuro" para lal Ley judía quedando excluído de la bienaventuranza divina, del Templo entre otras . Y en este sentido Jesús refiere en estos versículos del capítulo trece de Lucas cosas, así también aquellos que morían de tal o cual manera eran malditos de Dios. En este contexto del sentido fariseo de la Ley judía podemos entender el sentido en tanto que Jesús les comenta a sus díscípulos cuando le dicen lo de "los GALILEOS CUYA SANGRE PILATO HABÍA MEZCLADO CON LA DE SUS SACRIFICIOS", es decir habían asesinado a unos galilelos en el templo, cosas que como queda reflejado por historiadores romanos no era raro que pudieran realizar, como en este caso habría realizado el PROCURADOR ROMANO PILATO que además dice la cita del evangelio de Lucas que había mezclado su sangre con la de sus sacrificios, se entiende de los que hacian los romanos los dioses romanos. Pero el hecho relevante aquí está en como Jesús trata el hecho del PECADO en aquel contexto religioso judío, pues aquellos hombres galilleos que habían muerto mientras realizaban sus sacrificios en el Templo, de tal manera que eran considerados dentro del fariseismo judío como pecadores. Recordamos como en este mismo contexto, cuando Jesús es muerto en la cruz uno de los rechazos primeros judíos al cristianismo es señalar como una sentencia bíblica señalada en "maldito todo el que cuelga de un madero". Esta y otras posturas farisaicas en la Ley judía sobre el pecado o el pecador, enturbiaban la verdadera realidad de los mandamientos de Dios.  Así pues la cita estos versículos del evangelio de Lucas Jesús les aclara aprovechando que le vienen  a contar este hecho histórico de aquellos galileos asesinados cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios, que si "pensais que aquellos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, por haber padecido esas cosas?", o tambien pone el otro ejemplo histórico sucedido en Jerusalen donde se desplomó la torre de Siloé y mató a dieciocho personas, y según este texto de Lucas nos muestra que también sus muertes eran consideradas malditas por el judaismo farisaico. Esto indica como en tiempo de Jesús la ley del judaísmo se había convertido en una trampa para el propio Pueblo de Dios, y distorsionado el sentido del pecado que tenía y tiene su principalidad en el AMOR A DIOS Y AL PRÓJIMO. Es por tanto perfectamente entendible el enfrentamiento en este sentido de Jesús con fariseos, saduceos judíos y que precisamente entre otros motivos será lo que lo llevará en forma judical a la muerte en el cruz.
De este modo hay que referir la ACLARACIÓN DE JESÚS a sus discípulos insisitiéndole que HAY QUE CONVERTIRSE, verdadermente y si no es así la muerte acecha a todos.
La conversión por tanto que propone Jesús está relacionada con la conversión del corazon que produzca frutos buenos en el ser humano dando su verdadero sentido a los MANDAMIENTOS DE DIOS que están en la ráiz del pueblo hebreo. Esta conversiónn del corazón, este cambio necesario ante una religiosidad basada en un cumpliento de una letra que puede ahogar el verdadero sentido como nos enseña Jesús en los evangelios con sus enfrentamientos diálecticos con los fariseos judías, como se puede ver entre otras citas evangélicas. Así pues el pecado para Jesús, es una actitud que procede del interior del ser humano, de su corazón, desde donde va a proceder su actuar bueno o malo como refieren los evangelios de Marcos Mc 7,14-23 "dejais a un lado los mandamientos de Dios, para aferraos a las tradiciones de los hombres pues nada que entre de fuera del hombre lo hace impuro, lo que sale de dentro es lo que hace al hombre impuro, pues dentro del corazón del hombre salen los malos propósitos..."



POR ESO EN ESTE CONTEXTO DE CONVERSIÓN ¿QUE QUIERE DECIR JESÚS CON CONVERTIRSE y no perecer?
Precisamente ahí aparece justamente la enseñanza de Jesús en la PARÁBOLA DE LA HIGUERA, UNA ENSEÑANZA centrada en el CAMBIO, hay que DAR BUENOS FRUTOS, el cambio, la conversión está relacionada con la actitud y la acción  de hacer buenas obras realizados desde un CORAZÓN convertido. La PARÁBOLA en forma de comparación con la JUSTICIA de Dios, se centra en DAR BUENOS FRUTOS y para ello se vale de un diálogo dentro de los personajes de la parábola donde el hombre que plantó una higuera en su viña vió que no daba fruto tres años despues, donde el número tres en la cultura hebrea simboliza algo completo,  suficiente, íntegro  y le dijo al viñador que la cortara, no obstante la actitud y la acción del viñador va a ser receptiva pero activa pues no la corta directamente si no que pide al dueño de la viña va a hacer lo posible para que de fruto, aunque parezca que ya no es posible le pide un plazo más ante de cortarla y le dice al dueño de la viña que la va a abonar la va a cuidar con más esmero y si no da fruto se corta.
Que el TIEMPO DE CUARESMA NOS AYUDE PRECISAMENTE A PREPARAR NUESTRO CORAZÓN PARA DAR FRUTOS DE BUENAS OBRAS, de FRUTOS DE MISERICORDIA Y PERDÓN. PARA ELLO como simboliza la parábola de la higuera, "ABONEMOS" nuestro CORAZÓN, CONVIRTIENDOLO, CAMBIÁNDOLO, para dar frutos de justicia y de misericordia. Seamos también como EL VIÑADOR para nuestros semejantes, ABONEMOS aquello que parece ya que no es posible cambiar, y hagamos más de lo que ya parece imposible, "pasaron ya TRES AÑOS y el hombre vio que la higuera no daba frutos", seamos en esta CUARESMA  y todo el año constructores de VIDA, ESPERANZA en nuestro entorno, abonemos, cuidemos y esperemos", es la ACTITUD DE DIOS CON NOSOTROS, SIEMPRE NOS ESPERA, NUESTRO CAMBIO PARA DAR FRUTOS BUENOS.
QUE ESTAS LECTURAS  DEL EVANGELIO DURANTE LA CUARESMA TAMBIÉN NOS AYUDEN A ELLO.ç

Pedro García Pérez

La Iglesia Católica muestra su preocupación por la deforestación en la Amazonía



El Amazonas será el centro de la discusión del próximo sínodo de la Iglesia Católica, que se realizará del 6 al 27 de octubre del 2019 en la ciudad de Roma (Italia).

Los bosques amazónicos se extienden a lo largo de nueve países latinoamericanos: Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú, Guyana, Guyana Francesa y Suriname. De hecho, la Amazonía representa el 43% del territorio suramericano. Sus bosques proveen al mundo de cerca del 20% del agua fresca no congelada. Además es refugio de 35% de la biodiversidad. Sin embargo, la deforestación podría alcanzar el 40% del área total y, con ello, la estabilidad ecológica del planeta se vería amenazada. (Lea: La Amazonía concentró el 75% de la deforestación del país, alerta el IDEAM).



“La mayor selva tropical del mundo proporciona grandes cantidades de oxígeno, variedad de especies y es capaz de absorber grandes cantidades de carbono, lo que la convierte en un recurso esencial para la vida de todos nosotros. Debemos detener las expansiones agrícolas, ganaderas y mineras, porque si el nivel de deforestación alcanza el 40% se arriesga el futuro de nuestro planeta”, destacó Mauricio López de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).
“En los bosques no solo hay árboles, también viven personas”, destacó la periodista italiana Stefania Falasca en referencia a los tres millones de personas que habitan en la Amazonía, quienes integran alrededor de 300 grupos indígenas y hablan 240 lenguajes diferentes.
“Los pueblos indígenas nunca han estado tan amenazados como hoy. Su vida está marcada por el sufrimiento”, declaró el cardenal Lorenzo Baldisseri y agregó: “la Iglesia no puede ser indiferente. La crisis medioambiental y humana es una sola y la Iglesia está llamada a asumirla”.
El Amazonas será el centro de la discusión del próximo sínodo de la Iglesia Católica, a realizarse del 6 al 27 de octubre del 2019 en la ciudad de Roma (Italia). Un sínodo es un tipo de concilio que reúne a obispos y autoridades eclesiásticas alrededor de un tema específico en una determinada región o territorio.
El sínodo fue convocado por el Papa Francisco tras su visita a la Amazonía, a través de Puerto Maldonado en Perú, en 2018. De hecho, el sínodo se da en respuesta a las peticiones formuladas por los habitantes del Amazonas quienes hicieron llegar cartas al Sumo Pontífice donde le relataban la situación socio ambiental que viven en la región. (Puede leer: “Mientras en la Amazonía haya pobreza y desempleo, habrá minería y deforestación”: líder indígena de la OPIAC).
"Creo firmemente que el sínodo culminará en una asamblea especial para construir una Iglesia con rostro amazónico y ayudar a implementar una auténtica ecología integrada. Es una cita particularmente urgente en la medida en que nos abrimos paso contra la profunda crisis causada por la excesiva intervención humana y la mentalidad predominante de la extracción y el despilfarro”, destacó Baldisseri, quien es además el Secretario General del Sínodo de los Obispos, a los asistentes del XV Foro Internacional de la Protección de la Naturaleza organizado por la organización Greenaccord en la ciudad de San Miniato (Italia).
“El inconmensurable aumento de las actividades agrícolas, de la actividad minera y de la deforestación de la Amazonía no solo ha dañado enormemente la riqueza ecológica de la región, de sus bosques y de sus aguas, sino que también ha empobrecido fuertemente las realidades sociales y culturales. Ha traído un desarrollo que está lejos de ser humano, sin integración e inclusión, dentro de las regiones amazónicas”, continuó el cardenal Baldisseri.

El cuido de la casa común

El tema amazónico ya era de interés del Papa Francisco desde cuando era arzobispo de Buenos Aires. “Hay una devastación de la Amazonía que amenaza la integridad ecológica y humana”, fueron las palabras que escribió Jorge Mario Bergoglio en el 2007, hoy conocido como el Papa Francisco, las cuales fueron leídas por Baldisseri.
De hecho, durante su intervención en el foro organizado por Greenaccord, el cardenal informó que el sínodo tratará dos grandes temas. El primero está relacionado a “los nuevos caminos de evangelización” y vislumbra el papel de la Iglesia ante la situación que enfrentan los pueblos indígenas.
“Un misionero que va a la Amazonía no solo va a enseñar el padre nuestro. Lo primero que hace es dar el pan”, manifestó el cardenal y añadió: “Como Iglesia nos interesa cuidar a la gente y conformar una pastoral común. A la gente la podemos defender manteniéndola en sus tierras. Sacarla de ellas atenta contra la misma naturaleza”.
El segundo gran tema es el “cuido de la ecología integral” a la luz de Laudato Si, segunda encíclica del Papa Francisco -aunque primera escrita completamente por él- en donde se aboga por el “cuido de la casa común” en referencia a la biosfera del planeta.
“La Amazonía es de todos. Es parte de la casa común”, enfatizó el cardenal. Si bien se habla de dos grandes temas, lo cierto es que ambos coexisten y, por tanto, el sínodo los abordará en conjunto. (Vea: Arden los parques nacionales de la Amazonía)
“La desaparición de los bosques es una cuestión humanitaria, no sólo ambiental; revive el colonialismo, basado en el no reconocimiento de culturas y costumbres diferentes a las nuestras. las personas que viven en los bosques no conciben la acumulación, viven en equilibrio con su entorno natural, exactamente lo contrario de nuestra cultura que tiene una actitud depredadora hacia el medio ambiente, más que respetuosa y de conservación. La gente de los bosques sabe cómo utilizar los recursos naturales de manera sostenible. Nosotros, por el contrario, consumimos sin criterios y es por ello que nuestros modelos culturales son responsables de las graves catástrofes naturales, como el cambio climático”, manifestó Andrea Masullo, director científico de Greenaccord.

Proceso preparatorio

Actualmente, la Iglesia Católica ejecuta una etapa de consulta. Para ello, se cuenta con un documento preparatorio que se le hizo llegar a las conferencias episcopales y obispos del terreno amazónico. Sus sugerencias serán incorporadas a un documento de trabajo que será entregado a los “padres sinodales”. Estos, a su vez, lo afinarán para, finalmente, entregarlo al Papa Francisco tras la conclusión del concilio.
Este proceso de “consulta y escucha”, como se le denominó en el seno de la Iglesia Católica, involucra además a personas fuera de la religión católica. En este sentido, y según dijo Baldisseri, se estará invitando a representantes de denominaciones protestantes y otros sectores para que participen en la reunión.
“Nuestro trabajo no es solo para los cristianos sino para todo el mundo”, manifestó el cardenal. Una vez el documento sinodal es aprobado por el Sumo Pontífice, la ejecución del mismo queda en manos del Discasterio, el cual reúne a los departamentos especializados en la Curia Romana, y este a su vez lo hace a través de las conferencias episcopales de los diferentes países. (Lea también: Las causas por las que la Amazonia y la salud de las comunidades están en peligro)
Sobre la reacción que pudiera tener el sínodo en actores con intereses políticos y económicos en el Amazonas, Baldisseri declaró: “La Iglesia no es muda, habla en su territorio y eso no gusta a muchos. Tenemos casos de sacerdotes y religiosos asesinados por esta causa. No tenemos miedo de decir la verdad, al contrario, la estamos diciendo a pesar de que incomode”.

domingo, 17 de marzo de 2019

Evangelio II Domingo de Cuaresma 2019



COMENTARIO AL EVANGELIO DEL SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA 2019
(Capítulo 9 versículos del 28 al 36 del Evangelio de Lucas: Lc 9,28-36)

Nos adentramos en el segundo Domingo de Cuaresma tiempo en el cual el cristiano prepara el acontecimiento fundamental de su fe, de la Buena Noticia del Evangelio, esto es, el Misterio Pascual, la muete y Resurreccíón de Cristo.

La Liturgia de la Iglesia nos presenta en este segundo Domingo de  Cuaresma unos versículos muy importantes dentro de la catequética de los Evangelios para Anunciar a Jesús como Hijo de Dios, como el verdadero Mesías esperado en el pueblo hebreo y judío. Los versículos que se presentan ricos en elementos simbólicos guía a las primeras comunidades cristianas a las que se dirije hacia la fe en Jesús . Y lo hace utilizando un acontecimiento real histórico de Jesús con sus discípulos en la intimidad uniendo  elementos simbólicos y literarios perfectamente comprensibles desde la cultura hebrea que haciendoles entender mejor quien es Jesús.

Se trata de una  CONFESIÓN DE FE en Jesús con dos realidades claves por una parte la narración de un acontecimiento íntimo histórico de Jesús con tres de sus discípulos a los que Jesús escoge para ir a orar con El  en unión al mismo tiempo de la utilización por parte del evangelista de unos recursos simbólicos, catequéticos y teólogicos  que envuelven el acontecimiento llamado la TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS, teniendo  tambien en cuenta siempre que los evangelios son escritos postpascules, esto es escritos tras el Pentecostés cristiano, tras la fuerza del Espíritu Santo que reciben despues de la muerte y la Resurrección de Cristo y por tanto el ANUNCIO de la Buena Noticia están expresados desde un  nivel catequético de la fe en Jesús,  que tienen que dar a conocer al mundo como Buena Noticia.

ALGUNOS DE ESTOS ELEMENTOS SIMBÓLICOS TEOLÓGICOS CATEQUÉTICOS que envuelven el acontecimiento de  esa experiencia de los discípulos con Jesús, donde se transfigura ante ellos, son facilmente reconocibles.

Esa confesión de fe en Jesús que constituyen los Evangelios  son textos postpascuales como queda dicho y tienen por tanto unos elementos literarios en forma de recursos catequéticos para hacer más comprensibles la fe en Jesús como Buena Noticia.  En este contexto el Evangelio de Lucas al igual que recogen los otros dos evangelios sinópticos de Marcos y Mateo los cuales tienen una fuente común a la hora de escribir sus evangelios, nos transmiten esa confesión de fe, su relación divina como Hijo de Dios, a través de este relato de la TRANSFIGURACIÓN en forma de experiencia fundante, vital de una experiencia vivida por algunos de sus discípulos Pedro, Santiago y su hermano Juan en la intimidad y la contemplación con Jesús.

Es por tanto un gran texto catequético  donde Jesús se da a conocer en la intimidad de algunos de sus discípulos para que sean posteriormente transmisores de fe, una vez el acontecimiento Pascual de su muerte y resurrección  haya acontecido. Y de ello dan testimonio estos relatos de la Transfiguración en estos versículos de Lucas del capítulo 9 versículos 28 al 30 igual que hacen los otros dos evangelistas sinópticos al relatar este mismo acontecimiento como es en el capítulo 17 del Evangelio de Mateo y en el capítulo 9 del Evangelio de Marcos.

Se trata pues de un texto rico en símbolos catequéticos y teológicos que van a llegar facilmente a los cristianos a los cuales se dirigen los evangelistas como en este caso el evangelio de Lucas a comunidades cristianas constituidas en el ambiente griego del mediterráneo.

El relato de la Trasnfiguración quiere ser una expresión de fe en Jesús, en forma de VISIÓN EXTRAORDINARIO, osea fuera de lo común, que va a acontecer como una eperiencia  de sus discípulos escogidos por Jesús para ello, en un ambiente de oración y contemplación donde se origina la VISIÓN,  la TRANSFIGURACIÓN, mediante la cual los discípulos pueden contemplar la PRESENCIA DIVINA en Jesús.

Y esto el evangelista nos lo va a expresar con varios elementos simbólicos propios de la cultura hebrea que expresan la manifestación de Dios y que se pueden ver en distintos pasajes y citas bíblicas como manifestaciones de Dios a una persona escogida o al pueblo, como pueden ser en el libro del Éxodo en el Antiguo Testamento como Moisés sube a la montaña y allli "habla" con Dios y le da las tablas de la Alianza. La NUBE tambien son elementos simbólicos expresados con frecuencia en el Antiguo Testamento tambien para expresar esa presencia divina donde se va a manifestar, EL VESTIDO BLANCO RESPLANDECIENTE son tambien elementos simbólicos de la cultura bíblica para expresar la presencia de Dios y todos ellos se dan también en el Nuevo Testamento. LA MONTAÑA, LA NUBE, LA VOZ que sale de la NUBE y lo proclama como Hijo de Dios, EL BLANCO RESPLANDECIENTE que de pronto mientras ora Jesús brillan sus vestidos mientras aparecen en forma de VISIÓN dos personajes fundamentales de la HISTORIA DEL PUEBLO JUDÍO, Moisés, que tiene que ver con la ALIANZA del Sinaí de Dios con su pueblo, en los mandamientos fundamento de la Ley judía, y el otro el PROFETA ELÍAS, muy considerado por ser un profeta que antiguo que centra su profecía en el reconocimiento del Dios ÚNICO y verdadero de Israel. Con la conbinación de estos elementos simbólicos la EXPERIENCIA DE LOS DISCÍPULOS constituyen una auténtica CONFESIÓN DE FE en Jesús para las primeras comunidades cristianas.
Y todo ello es presentado con esos símbolos antes mencionados como forma de reafirmar a Jesús como el verdadero Mesías, el esperado Salvador del pueblo judío. De ahí que aparezcan dos personajes fundamentales antes mencionados de su historia narrada como HISTORIA DE SALVACIÓN.

Este acontecimiento de la TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS ante sus discípulos además de los elemntos simbólicos catequéticos y teológicos que introducen los evangelistas a partir de un acontecimiento histórico íntimo de Jesús con los tres discípulos mencionados, quedando con ellos como una verdadera confesión de fe postpascual, se une justamente las palabras que pueden escuchar los discípulos procedentes en esa visión de la NUBE y que van a ser las mismas palabras que con ocasión antes del inicio de la predicación pública de Jesús se da en el Bautismo de Jesús por Juan el Bautista cuando al ser bautizado sale una voz del cielo donde Dios se manifiesta confesando a Jesús como HIJO SUYO, "ESTE ES MI HIJO AMDADO, ESCUCHADLE" (Lc 3,21-22) como también aparecen en los demas evangelistas en Marcos, Mateo y Juan.

Que sean los tres evangelistas sinópticos de Lucas, Mateo y Marcos los que nos presentan este relato de la TRANSFIGURACIÓN, nos invita a reflexionar sobre una experiencia contemplativa que tuvieron con Jesús los tres discípulos mencionados en la intimidad de la oración contemplativa y por tanto como experiencia real y de una VISIÓN como toma de conciencia de la divinidad de Jesús para lo cual los evangelistas se valen tambien de unos elementos simbólicos en forma de recursos catequéticos propios de la cultura hebrea confesando a Jesús.

Distinguir los recursos simbólicos teológicos que los evangelistas expresan en el acontecimiento de la TRANSFIGURACIÓN de Jesús con sus discípulos donde ellos toman conciencia del mesianismo y divinidad de Jesús con la realidad histórica misma del hecho de la TRANSFIGURACIÓN, no es fácil , pero sí nos transmite muy bien esa CONFESIÓN DE FE en Jesús como Hijo de Dios en el momento previo a los últimos acontecimientos de la vida histórica de Jesús que le llevarán a dar su vida y que serán justamente la obra redentora divina en Jesús en su muerte y Resurrección, siendo así el relato de la TRANSFIGURACIÓN un acontecimiento previo al Anuncio de la Buena Noticia del Evangelio del MISTERIO PASCUAL DE CRISTO en su muerte y Resurrección.

QUE ESTOS DÍAS DE CUARESMA EN SU SEGUNDO DOMINGO SEAN TAMBIÉN DÍAS DE CONTEMPLACIÓN DE UN DIOS VIVO, EL DIOS CRISTIANO QUE NO SE QUEDA EN LAS "NUBES" SINO QUE ACTÚA EN JESÚS EN LA TIERRA. Seamos instrumentos como la oración de San Francisco nos propone como una oración SER INSTRUMENTOS DE PAZ Y BIEN, donde haya ODIO PONER AMOR, DONDE HAYA TINIEBLAS PONER SU LUZ, DONDE HAYA TRISTEZA PONER ALEGRÍA..."

Feliz Domingo segundo de Cuaresma

Pedro García Pérez.

sábado, 16 de marzo de 2019

La montaña de la luz



Si un día has de subir, como Abrahán, a la montaña donde el Señor provee, si has de ofrecer sobre el altar de la fe lo que más quieres, si has de peregrinar sobre la tierra sin alcanzar la meta del camino, si has de conocer el terror intenso y oscuro de la muerte, habrás de guardar siempre como un tesoro en el corazón la memoria de las promesas que el Señor te hace, pues éstas han de ser luz para el camino cuando llegue tu noche.
Cuántas veces el israelita creyente habrá llevado desde el corazón a los labios la oración del salmista: El Señor es mi luz y mi salvación. Las palabras de la oración recuerdan la alianza de Dios con su fiel Abrán, la luz que iluminaba las casas de Israel en Egipto, la luz que acompañaba la peregrinación de Israel en el desierto, la luz inaccesible en la que habita el Señor.
Hoy, domingo de la transfiguración del Señor, la Iglesia sube con Jesús de Nazaret a la montaña de la luz.
Nos disponemos a subir con Cristo a la montaña donde el Señor provee, la montaña de la obediencia, altura hermosa donde el amor consuma la reconciliación del hombre con Dios y se hace evangelio la paz; nos disponemos a subir con Jesús a la montaña de su muerte, a cargar con nuestra cruz de cada día, a seguirle por el camino en el que él nos precede con la suya; por eso subimos hoy con él a la montaña de la luz, para guardar en el corazón la memoria de una revelación que es una promesa inaudita, pronunciada para iluminar la noche de Jesús y nuestra noche: Éste es mi Hijo, el escogido; escuchadle.
Considera el misterio, Iglesia cuerpo de Cristo: hoy comulgas con tu Señor, te haces una con él por la fe y el amor. Sabes que subirás con él hasta la cruz; sabes que te ilumina la misma luz misteriosa que en la montaña alta cambió el aspecto del rostro de Jesús e hizo brillar de blancos sus vestidos; sabes que ofrecida con él en el mismo altar, mientras sufriendo aprendes como él a obedecer, eres amada en el más amado, eres iluminada por la luz que a él lo ilumina, y un día gozarás resucitada de la luz que hoy ves resplandecer en su cuerpo transfigurado.
Guarda memoria de esa luz: la necesitas para tu noche, para la noche de tus hijos, para mantener viva su esperanza, para vendar heridas sin morir de dolor.
Hoy subimos con Cristo a la montaña de la luz. Hasta que un día brille sobre todos nosotros la luz de la Pascua.
Feliz domingo.

Fr. Santiago Agrelo
+ Arzobispo de Tanger

domingo, 10 de marzo de 2019

Evangelio I Domingo de Cuaresma 2019


Reiniciando los comentarios a los evangelios de los Domingos en este caso de la Cuaresma y desde ese enfoque referido en anteriores comentarios, como "granitos de arena"  con el cual llamaba a sus breves reflexiones el bueno y humilde fraile franciscano fray Antonio Murillo que en la Paz del Señor descanse. Comentarios a los Domingos de Cuaresma  hasta llegar a la Pascua cristiana de la muerte y la Resurrección de Cristo.

Comentario al Evangelio del primer Domingo de Cuaresma Lc 4,1-13
                Al comenzar la CUARESMA la liturgia de la Iglesia nos enseña un Tiempo nuevo litúrgico de PREPARACIÓN al mayor acontecimiento del mensaje de salvación de la FE CRISTIANA, como es el MISTERIO PASCUAL DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE CRISTO.
                Este eje central de la fe cristiana no puede pasarla la fe cristiana sin un anuncio previo de preparación, esto es, LA CUARESMA, un tiempo litúrgico que comprende 40 días que expresa simbolicamente un tiempo LARGO de preparación, un tiempo donde se PRODUCE UNA MADURACIÓN, un tiempo 40 que biblicamente expresa la realización de algo que tiene que producirse, al cual se debe llegar como una META. El número bíbilico 40 nos expresa un tiempo de TRÁNSITO, pues no expresa un final sino un MEDIO, para la realización de algo que abre a un TIEMPO NUEVO. Así si observamos este número 40 en la Biblia por ejemplo en Génesis 7. 12 , el Diluvio durará simbolicamente" 40 días y 40 noches" del cual brotará un nuevo tiempo de Alianza de Dios y la humanidad. En Génesis 25 y en Génesis 26 Isaac se casa a los 40 años y Esaú se casa a los 40 años también. En Dt 9,9-11 durante 40 años guió Moisés al pueblo de Isarel por el desierto, antes de recibir las Tablas de la Alianza y entrar en la Nueva Tierrra. En el primer liro de los Reyes capítulo 19 el profeta Elías en el monte Horeb ayunó 40 días, y también en el  Primer libro de los Reyes,el Rey David reinó 40 años al igual que el rey Saúl y el rey Salomón 40 años, y en todos ellos se inician Tiempos nuevos donde Dios actuará en la Historia de salvación.
Ya en el Nuevo Testamento este número 40 sigue siendo simbólicamente didáctico por ejemplo en el evangelio de Lucas Jesús es presentado en el Templo 40 días después de su nacimiento. O como en este caso en el Evangelio de este primer Domingo de Cuaresma de Lucas en el capítulo cuarto, Jesús se retira al desierto y es tentado por el diablo durante 40 días, antes de comenzar su predicación pública.
                El número 40 por lo tanto con el cual la liturgia de la Igleisa nos propone el tiempo liturgico de preparación a la Pascua cristiana de la muerte y resurrección de Cristo, en la CUARESMA, no es un tiempo aleatorio sino un tiempo bien definido catequeticamente  40 días desde el miércoles de ceniza con el cual se inicia la Cuaresma expresando  así ese cambio esa conversión del corazón del ser humano, de todo su ser, para llegar a la Pascua con un corazón renovado el ser humano nuevo, que anuncia la Resurrección de Cristo.
                Así con el texto del Evangelio de este primer Domingo de Cuaresma del capítulo cuarto de Lucas en sus versículos del uno al trece (Lc 4,1-13) inicia la liturgia de la Iglesia las citas evangélicas a modo de preparación cuaresmal y así celebrar posteriormente el mayor aconteciminto de salvación que la anuncia la fe cristiana desde su origen, la RESURRECCIÓN DE CRISTO pasando por su muerte y una muerte de cruz. Una cruz, una muerte redentora y salvadora en tanto que nos transmite su Resurrección y la donación del Espíritu Santo, una verdadera restauración humana y definitiva. Por ello el texto que nos presenta la liturgia de la Iglesia en este inicio de la Cuaresma del Evangelio de Lucas está lleno de un gran simbolismo, y eso incluso sin deternernos exegéticamente en la profundidad teológica de los tres tipos de tentaciones que el DIABLO HACE A JESÚS en este texto del evangelio de Lucas, aunque luego brevemente las refiera. El texto habla de que Jesús se va al desierto durante 40 días ayuna y allí tiene tentaciones del diablo y las vence antes de iniciar su predicación pública. Esto lo refieren tres de los cuatro evangelios, tanto el de Lucas, como el de Mateo, y como el de Marcos aunque el de Marcos que se cree más antiguo incluso que el de Mateo y Lucas solo refiera que Jesús se va al desierto 40 días y es tentado por el diablo al cual vence y tras ello iniciará su predicación. Estos tres evangelio que tienen una fuente común así lo expresan, siendo el de Mateo y Lucas los que hacen una elaboración catequética y literario presentando tres tipo de tentaciones de Jesús en el desierto, muy ricas teológica y catequéticamente hablando y que en el caso del evangelio de Marcos no las recoge, siendo así que las tentaciones de Jesús antes de su predicación pública en el desierto por el diablo solo las conoció Jesús mismo, siendo elaboradas en forma de tres tentaciones de forma teologíca y catequética por los evangelios de Lucas y Mateo y que también es un número simbólico que significa algo completo, o sea Jesús tuvo las tentaciones que fuesen y las venció, el tres es simplemente simbólico,  así pues Mate y Lucas beben de una misma fuente y que el Evangelio de Marcos, más antiguo de los tres no recoge, o no las recoge o  simplemente porque cuando el evangelista Marcos elabora su Evangelio los tres tipos de tentaciones no existían en los círculos primitivos cristianos del siglo I y poco después cuando Mateo y Lucas elaboran sus evangelio sí circulan los tres tipos de tentaciones en forma de elaboraciones didácticas y catequeticas  en torno al mensaje fundamental cristiano sobre el ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA DE JESUCRISTO, como son los Evangelios.
Evidentemente los tres tipos de tentaciones que recogen los evangelios de Lucas y Mateo pertenecen al carácter catequético como ya refleja el comentario en los párrafos anteriores, y que nos transmiten una enseñanza pero independientemente del carácter simbólico y catequético que conllevan sobre la realidad del ser humano y del mal que quedan representados en los diálogos del diablo con Jesús, en los evangelio de Lucas y Mateo.
Independientemente como decía, de llegar a  profundizar exegéticamente sobre estos diálogos y estas enseñanzas en este evangelio de Lucas lo que sí expresan claramente es el vencimiento sobre el engaño. Jesús vence el engaño del mal representado en este caso por el diablo. En el fondo el engaño que representa el diablo se centra también en la tentación que tiene todo ser humano de en lugar de estar en todo momento y en toda situación en los "brazos de Dios" y por tanto en dejar a Dios ser Dios, viviendo así el ser humano su creaturalidad divina. Es lo que también la enseñanza simbólica bíblica del Génesis nos refiere con la pérdida de esa relación humana con Dios y la pérdida del "paraíso"  en Génesis capítulo 3 con los personajes de Adán y Eva, donde se nos presentan también de forma mitológica y simbólica la perdida de esa relación con Dios y por las que pierden engañados `por el mal, representado en la serpiente, el diablo, su relación  original de "hijos". El engaño en este símbolo del Génesis  se presenta como motivo de perdida de filiación original divina) DIERON CUENTA QUE ESTABAN DESNUDOS" (Gn 3), cuando engañados quisieron hacer de Dios, cuando eran "criaturas". La restauración anunciada por Dios es presentada en el mismo capítulo del Génesis por el autor bíblico.
                Por tanto este texto del capítulo cuarto de Lucas con todos sus simbolismos de las tentaciones del diablo a Jesús, nos viene a anunciar precisamente el vencimiento de Jesús al engaño del diablo, esto es, la acción divina en Jesús que va venciendo todos los engaños del mal y que quedan representados simbólicamente en tres tentaciones de una forma catequética, ya que Jesús fue tentado por el diablo en muchas tentaciones que resolvió venciéndolas y que quedan todas representadas en esas tres elaboradas muy bien catequéticamente y teológicamente de una forma pedagógica para el mejor aprovechamiento de aquellos cristianos a los que se dirigían.

Comentario al evangelio Lc 4,1-13
Así pues con solo dejarnos sorprender en los  textos del evangelio en este inicio de Cuaresma en este capítulo cuarto de Lucas con  tres palabras que se nos presentan en este texto sobre el retiro de Jesús antes de su predicación pública podríamos subrayar las siguientes: DESIERTO, CUARENTA, DIABLO.
Con estas tres palabras este texto de Lucas al igual que el de Mateo y el de Marcos que también refieren este pasaje podemos reflejar un mensaje claro que nos introduce justamente en ese anuncio del evangelio redentor y salvador definitivo en la muerte y resurrección de Cristo.
Así pues, biblicamente hablando estas expresiones tienen sus características simbólicas también  y quieren transmitirnos algo más profundo que su sentido original, una enseñanza real nacida de la experiencia de vida. Y en este caso en la historia de cada uno personal y comunitaria como pueblo y como HISTORIA DE SALVACIÓN en definitiva. Una historia vinculada con la vida y con la acción divina salvadora en la historia humana.
Si la palabra CUARENTA ya queda anteriormente dicho de su carácter simbólico bíblico para representar un largo periodo, que prepara y que deja paso a un nuevo tiempo salvador, la palabra DESIERTO no es menos simbólica aun cuando responda a lugares mas o menos inhóspitos sean durante algún tiempo del año o de forma permanente. Así el DESIERTO, bíblicamente entendido no es un lugar para quedarse es un lugar de tránsito donde ocurren hechos, acontecimientos historias, pero el desierto no es bíblicamente una meta aunque sí es un lugar para "animarse·, "fortalecerse· y caminar hacia un  lugar NUEVO y feliz. El DESIERTO bíblicamente hablando se constituye como un lugar de "paso", de "prueba" pero nunca es una meta.
La palabra DESIERTO se acompaña en este capítulo cuarto del evangelio de Lucas sobre las tentaciones de Jesús, con la palabra CUARENTA, cuyo simbolismo queda anteriormente comentado, que unido al contexto del DESIERTO, donde es lugar de TRANSITO, DE PASO, DE PRUEBA, DE FORTALECIMIENTO, se une el número CUARENTA símbolo de tiempo largo que da lugar a un NUEVO TIEMPO al que hay que cuarenta año, cuarenta días y  que en ningún caso quiere indicar un número fijo pues el número cuarenta al igual que los otros números bíblicos en el contexto de la cultura hebrea son simbólicos y en este caso el número cuarenta representa esa realidad temporal que necesitan los acontecimientos para realizarse en madurez. En el caso de las tentaciones de Jesús también tienen su carácter simbólico en tanto representa un tiempo de maduración de Jesús antes de lanzarse a su predicación pública, el vencimiento de tentaciones del mal. Antes por tanto de su predicación del Reino de Dios de una forma clara y real que le llevará a dar su vida no de una forma masoquista si no de una forma coherente a su mensaje de salvación de un amor "hasta el extremo" hasta la cruz, hasta no quedarle nada hasta gritar desde el amor en la cruz: "Padre perdónales porque no saben lo que hacen" o desde una soledad extrema redentora en su pregunta: "Padre porque´me has abandonado?".
El "desierto" de Jesús que se nos presenta en este teto del evangelio de Lucas en su capítulo cuarto y los "cuarenta" días simbólicos que expresan esa preparación de Jesús, antes de acometer su misión salvadora en su MISTERIO PASCUAL, su misión redentora definitiva que terminará con el último "desierto" de la cruz para lo cual ya se había preparado Jesús durante su vida histórica y así queda también reflejado en esta cita de Lucas de las tentaciones.
El desierto de la cruz finalmente en la vida de Jesús y las mismas tentaciones que tiene que oir antes de su muerte en la cruz será la definitiva liberación para llegar a la META DE LA VIDA NUEVA Y DEFINITIVA DE LA RESURRECCIÓN tras pasar por el último desierto de la cruz.
La comunicación de la Resurrección de Jesús es nuestra salvación más auténtica es la realidad suprema de la acción divina en la HISTORIA DE SALVACIÓN HUMANA. Es la certificación de que la muerte no solamente se puede vencer sino de que está vencida.
LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD tiene por tanto un antes y un después del MISTERIO PASCUAL DE CRISTO, para la fe cristiana su ANUNCIO constituye un fundamento eclesial. Hay que pasar por el "DESIERTO" sí, durante "CUARENTA días" sí , con sus características simbólicas comentadas, pero ahora con una LUZ RESUCITADA Y RESUCITADORA que antes no se disponía en la historia de la humanidad, porque si antes esos "desiertos" humanos y "días" se constituían en méritos ante Dios más o menos eficaces. Ahora tras el MISTERIO PASCUAL DE CRISTO nuestros desiertos y días llevan el sello de la victoria asegurada en el AMOR inmenso donado por Jesucristo.
Unamos todos nuestros desiertos al "desierto" del amor de Jesús desde la cruz, la META está servida, la SALVACIÓN conseguida.
Una victoria de la que el cristiano lavado en Cristo, asegurado en el Amor de Cristo, es transmisor, debemos así ser transmisores, somos transmisores de la salvación de Cristo, para todo aquel que está en un "desierto" "cuarenta días" o "cuarenta años" no importa cuanto. Seamos transmisores de Jesús resucitado, del Espíritu Santo, la victoria está servida.
Que en cada "desierto" que veamos, estemos, o nos relacionemos, pongamos la LUZ DE CRISTO.
QUE LA CUARESMA SEA UN TIEMPO DE VIDA de transmitir lo BUENO que se pueda al que sufre su "desierto", por cualquier causa, al que no tiene literalmente donde "caerse muerto" que podamos ver ahí, el rostro de Jesús necesitado en la cruz, atravesemos con él "su desierto". Cada persona que veamos en esta necesidad, será una oportunidad de echarle una mano a Jesús en su desierto", sabiendo que ya de antemano está vencido en el Amor de Jesús en medio incluso de esa travesía del "desierto" y que  la victoria está realizada en la Resurrección conseguida de Jesús.

FELIZ CUARESMA.

Pedro García Pérez

viernes, 8 de marzo de 2019

Ante Dios y ante los pobres



Puede que no lo hayas pensado, pero ésta es tu realidad: el día de tu bautismo, entrando en la comunidad eclesial, entraste en una tierra que es de Dios y que Dios ha dado a su pueblo, la tierra buena que es Cristo Jesús, tierra que mana leche y miel.
No añores el paraíso que Dios había plantado en Edén, hacia Oriente, y en el que puso al hombre que había formado de la tierra: Mucho más que un paraíso te ofreció a ti en Cristo Jesús el Padre del cielo.
No imites la idolatría de los padres que en aquel paraíso terrenal, figura del celeste que es Cristo Jesús, suplantaron la fruición de los dones de Dios por la apropiación y la posesión, y transformaron la gratitud  humilde de quien todo lo recibía en el árido silencio de quien nada tiene que agradecer porque todo lo posee.
Toma tu cestilla, tú que has entrado por gracia en la tierra buena que es Cristo Jesús, y preséntala delante del Padre del cielo.
Toma tu cestilla y pronuncia delante del Señor, tu Dios, la confesión de tu fe.
Toma tu cestilla con las primicias de los frutos de la tierra en la que has entrado; Pon en ella tu pan que es el cuerpo de Cristo, tu sabiduría que es la palabra de Cristo. Pon en ella el Espíritu que te unge, el divino crisma que procede del olivo que es Cristo. Pon en ella la memoria de lo que en Cristo el Padre del cielo te ha regalado: De Cristo has aprendido a servir, a amar, a evangelizar a los pobres. En Cristo has entrado como hijo, como heredero, en la familia de Dios. Con Cristo serás glorificado.
Toma tu cestilla y póstrate en presencia del Señor, tu Dios.
No te dejes seducir por el Engañador.
Se te presentará como el que dispone a su antojo del poder y la gloria. Todo te lo promete a cambio de lo poco que parece pedir. Escucha lo que dice a Jesús en el desierto: “Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo”. El Engañador oculta lo que el Sabio enseña: que “el codicioso no se harta de dinero”, que “el avaro no aprovecha lo que tiene”, que “las riquezas guardadas perjudican al dueño”.
Tú no eres del Engañador sino de Cristo.
Tú no te arrodillas delante de nadie para alcanzar poder y gloria.
Como la tierra en la que has entrado, como Cristo Jesús de quien eres cuerpo, tú te arrodillas delante de Dios para adorarlo y darle culto, tú te arrodillas delante todos para servir: para lavar los pies de todos, para amar a todos, para llevar a los pobres la buena noticia que esperan o que necesitan.
Eso dice hoy nuestra comunión con Cristo Jesús: dice de quién somos; dice en qué tierra entramos; dice a quién queremos parecernos; dice con quién queremos caminar, a dónde queremos ir; dice qué frutos queremos dar; dice delante de quién nos arrodillamos –delante de Dios y de los pobres-; y dice también lo que llevamos en los labios y en el corazón –la fe en Cristo Jesús, muerto y resucitado-.
Feliz domingo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

Cuaresma




“¿En el camino de la vida, busco la ruta? ¿O me conformo con vivir el día (…) pensando sólo en los bienes y el bienestar?”. Son algunos de los interrogantes que el Santo Padre planteó en su homilía de la Misa celebrada en la Basílica de Santa Sabina este Miércoles de Ceniza con que se abre el tiempo litúrgico de la Cuaresma que nos invita a la conversión.
Como todos los años al inicio de la Cuaresma se lleva a cabo el antiguo rito de las estaciones romanas, que consiste en “detenerse” antes de emprender la peregrinación diaria con una actitud de alabanza y oración. El Obispo de Roma presidió la primera de estas estaciones a las 16.30 horas en la iglesia de San Anselmo en el Aventino, a lo que siguió la procesión penitencial a la cercana Basílica de Santa Sabina.
La procesión, encabezada por el Santo Padre, contó con la presencia de cardenales, arzobispos, obispos, los monjes benedictinos de San Anselmo, los padres dominicos de Santa Sabina y los fieles romanos y peregrinos. Al final de la procesión, en la Basílica de Santa Sabina, el Pontífice presidió la Santa Misa con el rito de la bendición e imposición de las cenizas.
En su homilía el Papa Francisco comenzó recordando con las palabras del profeta Joel, que la Cuaresma se abre con un sonido estridente, el de una trompeta que no acaricia los oídos, sino que anuncia un ayuno. Un sonido fuerte, con el quiere ralentizar nuestra vida que siempre va a toda prisa, pero a menudo no sabe hacia dónde. De ahí que sea una llamada a detenerse, a ir a lo esencial, a ayunar de aquello que es superfluo y nos distrae. Es un despertador para el alma.

La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios



La Santa Sede difundió el pasado martes 26 de febrero el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de este 2019 titiulado “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”, en el que hace un llamado a la conversión mediante el ayuno, la oración y la limosna.
“Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que ‘será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios’. No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.
A continuación, el texto completo del mensaje del Papa Francisco:
“La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”
Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24).
Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.
  1. La redención de la creación
La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.
Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención.
Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuerpo—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.
  1. La fuerza destructiva del pecado
Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca.
Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.
Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo.
El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.
Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.
  1. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón
Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1).
Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual.
Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21).
La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.
Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón.
Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia.
Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.
Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3).
Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión.
Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación. 

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