sábado, 2 de febrero de 2019

Hoy y aquí



«Hoy» y «aquí», adverbios para la gracia y la fiesta:



“En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: _Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír. Queda atrás la profecía, queda fuera la reflexión moral, quedan allí sin sentido la exposición doctrinal y la exhortación piadosa. Las palabras de Jesús son revelación de un acontecimiento turbador. Cuando Jesús dice, hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír, sus palabras, no sólo desvelan el misterio de la profecía que acaba de leer, sino que empiezan a desvelar también su misterio personal, el de un hombre que ha sido ungido por el Espíritu Santo, y ha sido enviado para que lleve a los pobres la buena noticia de la gracia de Dios.
Una reflexión moral, una exposición doctrinal, una exhortación piadosa son intemporales. Los acontecimientos están necesariamente anclados a un «ahora» en el tiempo, y a un «aquí» en el espacio. De ahí la importancia que tiene en las palabras de Jesús el adverbio de tiempo «hoy», y la locución espacial en vuestros oídos”, que la traducción oficial lamentablemente ignoró y substituyó por un desubicado que acabáis de oír”.
«Aquí» acontece. «Hoy» se cumple. «Hoy, aquí» es salvación cumplida evangelio- lo que hasta hoy era sólo salvación prometida profecía-.
A donde llega Jesús la salvación se hace cosa de «aquí» y de «hoy»: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador dice el ángel a los pastores en la noche de Belén-. Hoy tengo que alojarme en tu casa…Hoy ha llegado la salvación a esta casa le dice Jesús a Zaqueo, el publicano de Jericó-. Hoy estarás conmigo en el paraíso le dice Jesús a uno de los malhechores ajusticiados con él-.
Jesús es la salvación. Lo fue para los pastores de Belén, para Zaqueo, para el ladrón del paraíso. Lo es para nosotros, que hoy nos encontramos con el Señor y escuchamos su palabra en la asamblea litúrgica de la comunidad cristiana.
La salvación que es Jesús, es gracia de Dios para enfermos y pecadores, para publicanos y malhechores; y porque es gracia, es también alegría, fiesta en el corazón, para enfermos y pecadores, para recaudadores y bandidos.
Feliz domingo. Feliz encuentro con Cristo Jesús, hoy, en la celebración eucarística.

Fr. Santiago Agrelo
+ Arzobispo de Tanger

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