viernes, 28 de diciembre de 2018

Evangelio del Domingo 30 de Diciembre de 2018

EVANGELIO DEL DOMINGO INFRAOCTAVA DE NAVIDAD DEL EVANGELIO DE LUCAS CAPÍTULO 2 VERSÍCUOS 41 AL 52 (Lc 2, 41-52). FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA.

Este primer Domingo despues del día de Navidad, la liturgia de la Iglesia elige para la lectura del Evangelio unos versículos de nuevo del Evangelio de Lucas para celebrar precisamente a la Familia de Jesús, como Sagrada Familia para enseñarnos a los cristianos que celebramos el gran acontecimiento de la Navidad, el nacimiento humilde de un Dios que se presenta desde la fragilidad de un recien nacido, el cual ahora justamente crece dentro de una familia, también humilde y desde las necesidades de cualquier familia que necesita trabajar y realizar los "deberes" que en su tiempo hacían muchas familas ir a Jerusalen por la fiesta de la Pascua. La familia de Jesús con María y José, aparece en estos versículos en unas circunstancias donde la GRACIA de Dios está presente en todo momento, La SAGRADA FAMILIA, sin dejar de relacionarse con la historia sencilla de una familia de su tiempo que sube a Jerusalen por Pascua, esta Pascua judía que conmemoraba como actualmente la salida del pueblo de Israel de Egipto y la Alianza Sinaítica realizada en tiempos de Moisés, que la vincula con la fe en Dios Unico y con los mandamientos que centraliza la Ley judía. Pues bien estos versículos del evangelio de Lucas nos presenta a la familia de Jesús, la SAGRADA FAMILIA, como un ejemplo en la que nos podemos fijar los cristianos, donde Dios centraliza su día a día, su quehacer diario no dejando de estar vinculado con la presencia del Espíritu Santo, y por tanto  estos versículos también son muestra de ello  en la vida de la familia y de Jesús también en su adolescencia por eso el evangelista especifica, cuando Jesús "cumplió doce años", mostrando así a Jesús en la mayoría de edad religiosa en Israel, Jesús continúa con esa labor dentro de la Historia de la Salvación bíblica, lleno de la GRACIA DE DIOS. Los versículos por tanto nos llevan como de la mano hacia la predicación publica de Jesús que señalarán todos los evangelios con su Bautismo por Juan. De este modo los textos de los Evangelios navideños no serán un punto y aparte en la HISTORIA DE SALVACIÓN, si no un punto y seguido que nos van a servir de preparación de alguna manera a los acontecimientos salvadores de la Redención de Cristo en su Misterio pascual de muerte y Resurrección, como hechos centrales del anuncio delos evangelios. LA NAVIDAD de Jesús y el Misterio Pascual de Cristo se enlazan en la fe cristiana como acontecimientos fundamentales y estos versículos del evangelista Lucas nos muestra ese desarrollo conntinuo de la presencia divina en la Sagrada Familia, en la vida histórica de Jesús, de María y de José como una continuidad  de los relatos de la Navidad.

Desde estas reflexiones los versículos de este Domingo de la Sagrada Familia, y a modo de "granitos de arena" como refería en los primeros comentarios a los evangelios dominicales, añado una reflexión breve en este texto del evangelio de Lucas, concretamentne haciendo alusión al Niño Jesús cuando el evangelista Lucas refiere que sus  padres lo  buscaban, tras la fiesta de la Pascua y ya se iban de vuelta pero no lo encuentran y por eso se volvieron para Jerusalen, hasta que "al tercer día" " lo hayaron en el templo entre los maestros ... haciéndoles preguntas.".
En este sentido, la lectura del Evangelio de Lucas utiliza esta expresión simbólica bíblica de "al rercer día" en este contexto del relato donde María y José buscan muy preocupados  y no encuentran al Niño Jesús tras la vuelta de la Pascua en Jerusalen. Un episodio que el evangelista aprovecha para expresar la presencia divina en el desarrollo histórico de la Sagrada Familia. "AL TERCER DÍA" , María y José encuentran al Niño Jesús, en el templo de Jerusalen, entre los maestros. Y un diálogo entre María y el Niño Jesús, ¿Porqué nos has tratado así?, le pregunta María, y Jesús responde "no sabíais que yo tenía que estar en las cosas de mi Padre".

Independientemente como pudo ser aquel hecho concreto en el que Jesús adolescente no aparece cuando María y José lo buscan iniciada la vuelta para Nazaret,  lo cierto es que Lucas lo expresa con una intención catequética sobre quien es Jesús, ya desde un principio y  con la expresión simbólica bíblica "al tercer día"  hace clara referencia al cumplimiento de la voluntad divina en el desarrollo histórico de Jesús de Nazaret hasta llegar al comienzo de su predicación pública como adulto precisamente con el Bautismo de Jesús tratado en otros comentarios del Adviento. "Al tercer día" lo encuentran en el templo. El número tres es un número símbólico bíblico que juntoa al número 7 , al número 10 y al 12 expresan algo completo, perfecto, integral. "al tercer día" , "tres veces" , son expresiones que nos podemos encontrar con cierta frecuencia tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento con ese sentido simbólico que lo representa. Así por ejemplo, en el Antiguo Testamento Dios daría sus mandamientos "al tercer día" (Ex 19,11),  o cuando el rey Salomón ofrece sacrificios y ofrendas de paz "tres veces" al año, o en el Nuevo Testamento cuando Pedro niega a Jesús "tres veces" antes de que cante el gallo (Lc 22,34), o Jesús resucita "al tercer día" (1ª Cor 15,4).

La intencionalidad catequética por tanto del evangelista es evidente en este relato propio del Nuevo Testamento donde se utilizan recursos literarios para dar testimonios de fe en Jesús. donde se mezclan los hechos históricos con la fe postpascual. Relato que solo aparece en el Evangelio de Lucas como ocurre en todos los relatos previos al Bauismo de Jesús donde solo el evangelio de Mateo contiene algunos de ellos.   Así, Lucas manifiesta la preencia de la GRACIA DE DIOS en el desarrollo de Jesús niño. Esta intencionalidad Q del evangelista incluídos los recursos literios simbólicos como expresiones de la fe en Jesús no tienen que ver nada con los llamados evangelios apócrifos donde en el siglo II y III aparecerán esritos haciendo referencias a la infancia de Jesús, sin base histórica y que la autoridad eclesiástica desde los primeros tiempos rechazaron como no auténticos de los cuales en los cuales no entramos ahora.

Los relatos de los Evangelios de Lucas y Mateo, previos al nacimiento de Jesús, el de su nacimiento, o como en en este relato de Lucas sobre su adolescencia tienen una inención catequética desde la experiencia postpascual apstólica y de la fuerza del Espíritu Santo. Desde aquí se pueden leer estos relatos recogidos por Lucas y Mateo muy probablemte de la tradición oral de la comunidad cristiana orignial primitiva y escritas catequéticamente por los dos evangelistas y donde algunos de relatos solo aparecen en uno de ellos.

Que al leer estos versículos del evangleio de Lucas , nos ayude a cada uno de nosotros a ser instrumentos de Paz, Alegría y Amor que la Sagrada Familia nos transmite, para todas nuestras familias. Que la escucha y la reflexión de estas citas del evangleio nos hagan actuar en nuestro entorno y en nuestras familias, a poner nuestras situaciones familiares en el ámbito de la Gracia de Dios, a pesar de nuestras diferencias, de nuestras meteduras de pata en el ámbito familiar, poniendonos en las "manos" de la Sagrada Familia que este Domingo nos presenta la Liturgia de la Iglesia como referente de amor y entrega a la voluntad de Dios, tomándola como referente sea cual sea nuestras situaciones familiares para que se puedan iluminar con la presencia del Espíritu Santo. Así pues Lucas nos presenta con este relato el ejemplo de la Sangrada Familia.

Pedro García Pérez

lunes, 24 de diciembre de 2018

Evangelio Nochebuena y Navidad



Sin entrar ahora en el porqué en la Iglesia católica celebramos el nacimiento de Jesús el 25 de Diciembre, nos centramos en este comentario en la cita del Evangelio que la liturgia de la Iglesia nos presenta a la hora de celebrar el acontecimiento grande del nacimiento de Jesús, la Navidad.


La liturgia de la Iglesia nos propone en el día de Navidad dos lecturas del Evangelio, una la Nochebuena (Lc 2,1-14), y otra en la mañana del día 25 (Jn 1,1-18).

Como queda dicho en los anteriores comentarios, aquí en estos versículos "a modo de preparar la celebración de la Navidad, del Nacimiento de Jesús desde la oración y la contemplación personal y comunitaria, precisamente desde esa humildad que refiere el Evangelio de Mateo y que pone en boca de Jesús cuando dice en el capítulo 11 de Mateo: Te doy gracias Padre porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a las gentes sencillas"-


Desde esta disposición cristiana humilde que la lectura de estos versículos del nacimiento de Jesús en el Evangelio de Lucas nos presenta la liturgia de la Iglesia nos sirva para preparar nuestro corazón en la celebración de la Navidad, la del Niño Jesús, la del Niños Dios, acontecimiento sin el cual la obra de la salvación de Dios en la historia humana no se hubiera iniciado. Así la Pascua de la Navidad donde Dios se manifiesta haciéndose Niño, la podemos contemplar también en la Pascua de Salvación y redención humana que proclama la fe cristiana en su muerte y resurrección.
Que la celebración de la Navidad por tanto sea motivo de gozo y alegría. FELIZ NAVIDAD.
Pedro García Pérez

sábado, 22 de diciembre de 2018

Evangelio del Domingo 23 de Diciembre de 2018



El Evangelio de Lucas en sus primeros capítulos referidos en los anteriores comentarios, la liturgia de la Iglesia nos prepara a la celebración del nacimiento de Jesús.

Si en los Domingos de Adviento anteriores el capítulo tercero de Lucas nos mostraba a Juan el Bautista preparando el camino al Señor justo antes de la predicación pública de Jesús aludiendo a ese Bautismo del Espíritu Santo con el que Jesús bautizará, siendo así que nos va anunciando una preparación de conversión de nuestro corazón.

Ahora próximo a la Navidad a la celebración grande del Nacimiento de Jesús el cristiano, muestra su fe en el cumplimiento de la promesas divinas de la Historia de salvación bíblica realizada en Jesús como encarnación de Dios.


Esta realidad que desde la fe cristiana proclamamos al mundo con el nacimiento de Jesús, desde la liturgia de la Iglesia ahora en este IV Domingo de Adviento, el capítulo 1 de Lucas nos prepara a la Navidad, anunciando unos hechos que preceden al nacimiento, como son justamente estos versículos propuestos por la ligurgia, los versículos del 39 al 45 del capítulo .lleva en su seno, en cuanto a la acción del Espíritu Santo, en la presencia misma del Espíritu Santo en la naturaleza humana.



Así en estos versículos del evangelista Lucas quiere enseñarnos que la presencia del Espíritu Santo llena todos estos acontecimientos de María aludiendo en este caso a la visita que le hace María embarazada de Jesús a su prima Isabel embaraza de Juan el Bautista: "En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre", "Quien soy yo para que me visite la madre de mi Señor", "bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientrre". Estas palabras de Isabel esposa de Zacarías, preparan la Navidad en la presencia del Espíritu Santo.

Estos acontecimientos que el evangelista Lucas nos presenta en el capítulo 1, no están en los otros evangelios. El evangelista Lucas toma datos, recopila acontecimientos sobre los primeros hechos de María y hace una CONFESIÓN DE FE en los escritos del capítulo primero utilizando unos recursos literarios para ello que nos lleva a adentrarnos en una verdad plena de sentido desde el reconocimiento postpascual de la fe en Jesús, con el Espíritu Santo, de su muerte y resurrección, que es desde donde escribe Lucas todos estos acontecimientos.

La acción del Espíritu Santo, por tanto se presenta como clave en todo lo que nos transmite Lucas en estos versículos.

Hagamos con estos versículos que nos propone la Iglesia, un tiempo de oración, de silencio, de contemplación y adentrmonos en los misterios de salvación de la fe cristiana, sin entrar en profundidades exegéticas ahora, desde la esperanza cierta de la salvación en la presencia del Espítitu Santo y celebremos contemplando el nacimiento de Jesús, con amor y alegría.

Pedro García Pérez

sábado, 15 de diciembre de 2018

Evangelio del Domingo 16 de Diciembre de 2018


Continua la litugia de la Iglesia en este tercer Domingo de Adviento eligiendo al evangelista San Lucas en su capítulo tercero siguiendo a los del Domingo anterior como preparación para el cristiano el acontecimiento grande del nacimiento de Jesús, la Navidad, por tanto sirva el comentario introductorio del Domingo pasado a los versículos del capítulo tercero.

Así en Lc 3,10-18 continuación practicamente de los versículos del Domingo anterior, donde Juan el Bautista está anunciando un acontecimiento muy próximo en el contexto del Bautismo de conversión  para el perdón de los pecados que lleva consigo una preparación. Juan el Bautista es el personaje por el cual el evangelista Lucas prepara el Bautismo de Jesús como el precursor de Jesús. 

Por tanto los versículos de este Domingo invitan como en Domingos anteriores a la preparación para un acontecimiento muy próximo y donde San Juan Bautista anuncia un cambio para lo cual va bautizando a todos aquellos que quieren prepararse al nuevo tiempo que se aproxima. De ahí que aparezcan en estos versículos distintos colectivos del pueblo que PREGUNTAN a Juan el Bautista ¿QUÉ HAN DE HACER? para prepararse a ese acontecimiento inminente que anuncia Juan el Bautista. Los colectivos del pueblo que preguntan: el pueblo en general, los publicanos (considerados pecadores pues eran cobradores de impuestos para Roma por lo que solían enriquecerse cobrando más de lo debido), soldados. Unos colectivos de los que el evangelista Lucas se vale para proponer los objetivos de la conversión que Juan el Bautista proclama para el perdón de los pecados a modo de preparar el camino a quien a de venir definitivamente. Así Juan el Bautista antes de señalar personalmente a Jesús como el auténtico Mesías esperado, los está incitando a un cambio sincero de acción y actitud ante el PRÓJIMO, conectando así toda la preparación con los primeros mandamientos de Dios de "amar a Dios sobre todo y al prójimo como a uno mismo".


La conversión, la preparación a un tiempo nuevo se vincula expresamente con la JUSTICIA con la denuncia profética realizada desde antiguo por los profetas como Isaías, Amós, entre otros, con el sentido humwaniario ante los pobres, necesitados y más débiles, ante la extorsión de los más poderosos. De ahí que la respuesta que da Juan para esta convesión y esta preparación se centra en el prójimo preparando con el Bautismo que está realizando un cambio de actitud, llamando a eliminar la injusticia en las relaciones humanas: COMPARTIR, AMAR son palabras que preparan los nuevos tiempos.



Por eso en estos versículos y antes de confesar expresamente a Jesús con el Bautismo de Jesús en los versículos siguientes, en este tercer Domingo de Adviento la liturgia de la Iglesia nos sigue llamando a la preparación a PREPARAR el CAMINO del SEÑOR, siendo así que en estos versículos anteriores al Bautismo de Jesús, JUAN EL BAUTISTA se declara como es aquél que le está preparandoa el camino al que ha de llegar de forma inminente: "al que no soy digno ni de desatarle las sandalias" , que traerá un BAUTISMO CON "ESPÍRITU SANTO", "EL OS BAUTIZARÁ CON ESPÍRITU SANTO Y FUEGO".

Asi es el mensaje de hoy
para el tercer Domingo de Adviento,
PREPARSE PARA EL QUE VIENE

ya muy próximo. Este hecho en el contexto de los acontecimientos históricos previos a la predicación pública de Jesús, nos ayuda a prepararnos al acontecimiento grande del nacimiento de Jesús, a la Navidad de Jesús a un Dios que asume la humanidad en la debilidad de un Niño, el Niño Dios. Por eso en estos versículos del evangelista Lucas nos invita a preparnos vinculados a un cambio de actitud ante cualquier injusticia humana especialmente con los más débiles, con el prójimo y ahondar en una actitud de misericordia y amor con el pobre y necesitado.

Esto nos ayudará verdaderamente al cristiano a celebrar el Nacimiento de Jesús, la Navidad.

 Pedro García Pérez

sábado, 8 de diciembre de 2018

Evangelio del Domingo 9 de Diciembre de 2018



La liturgia de la Iglesia nos presenta en este segundo Domingo de Adviento unos versículos del Evangelio de Lucas. Nos vamos adentrando al meridiano de estos días días de preparación antes de la Navidad. Previa a esta lectura del segundo Domingo de Adviento la Iglesia nos ha puesto a modo tambien de preparación a la Navidad el Misterio de la Inmaculada Concepción de María sin la cual tampoco hubiese sido posible el nacimiento del Niño Dios ni la  Redención que nuestra fe proclama en el Misterio Pascual de Cristo.

 Esto es La Iglesia nos ha presentado que la intervención de Dios en la Concepción de María la preservó de todo pecado original del que para los cristianos y la Palabra de Dios bíblica entiende que nacen todos los seres humanos. Es decir La Inmaculada Concepción de María es Dogma en la Iglesia oficialmente desde 1854 pero ya mucho antes el pueblo llano cristiano tenía en general esta consideración sobre María, la de una Concepción Inmaculada, hasta que un fraile y teólogo franciscano Duns Scoto en el siglo XIII ya lo reafirmó teologicamente considerando que la redención de Cristo actuó en la Concepción de su madre en su misma Concepción a modo "retroactivo" por decirlo de forma sintética, preservandola de todo pecado original. Es una cuestión de fe desde luego, pero ya en el pueblo cristiano se tenía por verdadero y fue confirmado de forma ya dogmática en la Iglesia católica en el siglo XIX por el Papa Pío IX. Sin entrar en los detalles de un análisis teológico más profundo para aclarar bíblicamente la intervención de Dios en María y considerar indudablemente una predisposición de María como elegida por Dios para ser Madre de Jesús, y por consiguiente  Madre del Redentor, como proclaman todas las confesiones cristianas, pero sin ahondar en este Misterio de la intervención de Dios en la Concepción de María sí la consideramos en este tiempo de Adviento como colaboradora necesaria en el plan salvador de Dios, y por tanto del nacimiento de Jesús. Así pues  en este comentario nos adentraremos en la lectura del segundo Domingo de Adviento donde seguimos preparándonos a la Navidad. sirva esta fiesta previa de la Iglesia  de la Inmaculada para ahondar en este Misterio de la Encarnación y del Naciminto de Jesús.

Una palabra clave resuena en estos días en las lecturas de Adviento: "PREPARARSE". Si el Domingo pasado primero de Adviento esta palabra estaba situada  en un contexto previo ante un cambio, ante la llegada de unos tiempos nuevos, situandola previo a la Pasión, muerte y Resurrección del Señor tomando el Evangelio de Lucas. En esta ocasió del segundo Domingo de Adviento esta palabra de "PREPARAR o PREPARAD" la liturgia de la Iglesia también lo toma del evangelio de Lucas, haciendo alusión a los pasos previos a la predicación de Jesús como es su Bautismo por Juan el Bautista.

Así pues la Iglesia toma en este segundo Domingo de Adviento  unos versículos que están en el contexto del Bautismo de Jesús y que es fuente común en los tres evangelios sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas presentando una idea clara la de PREPARAR LA LLEGADA DE JESÚS. Los tres evangelios sinópticos añadiendo algunas aclaraciones o hechos que no son comunes en los tres aunque sí está presente en los tres el acontecimiento del Bautismo de Jesús como un acontnecimiento principal antes de su predicación.



En este caso de la lectura de este Domingo segundo de Adviento  el evangelista Lucas en estos versículos del 1 al 6 del capítulo 3, nos transmite  la idea de PREPARARSE ante la llegada de Jesús, en este caso será el acontecimiento previo a la predicación pública de Jesús. Ello no es óbice para que esta lectura nos sirva en plena preparación a la Navidad del nacimiento Jesús por dos motivos claros, en primer lugar porque no podemos desligar el acontecimiento grande e inmenso del Nacimieto del Niño Dios con el acontecimiento crucial de la Redención de Cristo y del envío del Espíritu Santo como realización de todas las promesas. El Adviento como preparación a la Navidad es un paso "sine qua nom" a la preparación del acontecimiento fundamental de la fe cristiana donde el Amor de Dios realizado en la Encarnación y  donde Dios asume la naturaleza humana sin dejar de ser divina se hace amor extremo en su muerte y Resurrección base del envío del  Espíritu Santo haciendonos partícipes de su vida divina. Así una palabra clave resuenan en estos días de Adviento en las lecturas para los cristianos que quieren prepararse "PREPARAOS".  Si el Domingo I de Adviento nos invitaba a prepararse ante UN CAMBIO cierto, a estar alerta para ello. En este Domingo nos invita a "PREPARAR los caminos del Señor", aludiendo al profeta antiguo ISAÍAS. Así lo prometido llega lo prometido se cumple. Dios cumple su promesa, anunciada a través de los tiempos. El evangelista Lucas al igual que hacen los otros dos evangelios sinòpticos aluden al profeta Isaías para señalar el cumplimiento de las promesas de un Jesús que llega a cumplir lo prometido, el "Reino de Dios está cerca" y es necesario PREPARARSE.

Así encontremos el sentido de esta cita del Evangelio de LucaS en el contexto del Adviento donde nos encontramos a modo de preparación cristiana sin olvidarnos de todo la realidad redentora por lo que la  litúrgica de la Iglesia realiza en  el Año litúrgico que comienza en el Adviento y termina en Pentecostés.

Con esta conciencia de un todo realizado celebremos con gozo cada una de nuestras fiestas cristianas que nos invitan a estar alerta y a vivir como hijos de Dios redimidos y renacidos del Espíritu Santo que tanto nombramos precisamente tambien en Navidad.

COMENTARIO AL EVANGELIO DE LUCAS CAPITULO 3 VERSÍCULOS DEL 1 AL 6 (Lc 3,1-6)



Estos versículos del capítulo 3 del evangelio de Lucas donde Juan el Bautista anuncia la llegada de Jesús, aunque  aún no lo nombre, pero sí alude a la profecía del profeta antiguo Isaías donde éste hace referencia a la llegada del Mesías prometido en el pueblo judío con las palabras de "PREPARAD EL CAMINO DEL SEÑOR ALLANAD SUS SENDEROS....", y donde Lucas en los posteriores versículos a los que en esta lectura se presentan, al igual que hacen los otros dos evangelios sinópticos refieren la presencia de Jesús en su Bautismo en el Jordán por Juan el Baustista donde lo anuncia explícitamente.

Por tanto la PREPARACIÓN se convierte en esta lectura del Evangelio de Lucas en un anuncio de fe en Jesús, y por consiguiente en un motivo para que la Iglesia nos proponga esta lectura para PREPARARSE  a tan inmenso acontecimiento la del nacimiento de Jesús donde el cristiano reafirma su fe en un Dios que asume la historia humana y que la redime. Asi en estos versículos de Lucas nos hace reflexionar en estos días precisamente previos a la Navidad, que en Jesús se van cumpliendo las promesas de salvación de Dios, donde el nacimiento de Jesús no es un hecho aislado sino que es inicio de una preparación a la cual el cristiano tendrá siempre que estar preparado para los distintos acontecimientos de la historia y de su vida. La historia de salvación bíblica que se proclama en el NUEVO TESTAMENTO como definitiva,  en los acontecimientos salvadores de Jesús desde su Encarnación, nacimiento, vida, muerte y resurreción y como no tambien en la intervención de Dios en la Concepción de María predisponiendola ya desde su origen a ser Madre de Dios, son acontecimientos que forman parte de un todo acontecido para lo cual la Iglesia nos invita siempre a estar preparados.

Así con estos versículos del evangelista Lucas la Iglesia nos ayuda a predisponernos a celebrar el nacimiento de Jesús sin dejar de atisbar el horizonte redentor de Jesús " Y toda carne verá la salvación de Dios" al que alude el profeta Isaías.



En estos versículos de hoy concretamente el evangelista Lucas quiere situar estos acontecimientos en su auténtico contexto histórico para que la comunidad cristiana fuera de Israel a la que va dirigida este evangelio no olvide encuadrarlo en los tiempos históricos a los cuales alude : Año decimoquinto del emperador Tiberio, del gobernador Pilato, de los tetrarcas (reyes puestos por los romanos) como son Herodes, Filipos, Lisanio, de la autoridad religiosa judía representada por los Sumos sacerdotes Anás y Caifás. Así los acontecimientos de fe están inmersos en la historia humana en el acontecer histórico de los siglos y las referencias que el evangelista expone nos deja constancia de ello.

Así pues el Adviento nos sigue invitando a reflexionar con las palabras claves de la PREPARACIÓN, de estar en la ESPERA en una ESPERANZA cierta a la que el cristiano está invitado a ser instrumento y anunciadores de la Buena Noticia del Evangelio en nuestro día a día en la historia humana en el acontecer diario. Anunciadores así desde la misma Navidad de Dios.

En este Domingo segundo de Adviento  utilizando las palabras del profeta Isaias que escoge San Juan Bautista para anunciar esa llegada de Jesús: "PREPARAD EL CAMINO DEL SEÑOR". Esto es preparemosle una POSADA, PREPAREMOSLE UN VESTIDO, PREPAREMOSLE UN ALIMENTO en el desvalido de hoy día. Así seguro que estaremos preparando la Navidad.

Pedro García Pérez

sábado, 1 de diciembre de 2018

Evangelio del Domingo 2 de Diciembre de 2018

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO 2018

Si la semana pasada, la liturgia de la Iglesia nos proponia las características del Reino de Dios que trae Jesús a través del Evangelio de Juan haciendonos ver un Dios Amor hasta el extremo y por tanto un Reino de Dios desde el servicio al hermano necesitado como eje central de la HISTORIA DE LA SALVACIÓN realizada en la redención de Jesucristo, en su muerte y Resurrección. 

Ahora justamente la Iglesia a través de este período de ADVIENTO, nos anuncia una llegada de un Nacimiento, sin el cual la HISTORIA DE LA SALVACIÓN proclamada en el Nuevo Testamento no se hubiera producido. La Iglesia nos anuncia la llegada del Redentor, de un Dios que salva desde la HISTORIA HUMANA, del nacimeinto de Jesús, para lo cual hay que prepararse. 

El ADVIENTO es este periodo de cuatro semanas que nos propone la Iglesia al cristiano a modo de reflexión, de preparación a través de oraciones y lecturas que nos llama a convertir nuestro corazón de piedra en un corazón de carne", a reflexionar en la palabra y encontrar su profundo mensaje, a interpretarlo a la luz del Espíritu Santo.

Es el anuncio precisamente de que ese Reino de Dios está cerca, de que ese Reino de Dios es posible, de que ese Reino de Dios tiene Nombre en un Dios que actúa en la historia humana y que actúa como Historia de Salvación, un Nombre llamado Jesús ("Dios salva"), un "Dios con nosotros".

Este Reino de Dios está cerca y lo anuncia la Iglesia conmemorando el Nacimieto de Jesús. El Reino de Dios está cerca y no es el Reino de los reinos de la tierra en el contexto de aquella pregunta que le hizo Pilato a Jesús, presentado en el Evangelio de Juan el Domingo pasado, poniendo en boca de Jesús justamente que su "Reino no es de este mundo". Evidentemente en aquel contexto el "mundo" tiene unas connotaciones negativas, donde habita la codicia, la envidia, la ambición, el odio No es este evidentemente el ámbito del Reino de Dios donde Jesús reina. 

La Iglesia en este periodo de Adviento nos anuncia con el Nacimiento de Jesús, que el Reino de Dios está cerca, y que actúa en el mundo para transformarlo, para restaurarlo, para cambiarlo porque se anuncia así, un "cielo nuevo y una tierra nueva" posible, donde "cielo y tierra se abrazan". Así un "mundo nuevo" es posible, un "mundo nuevo" es realizable en "este mundo". Con el nacimiento de Jesús prepara la Iglesia a anunciar un "mundo nuevo" donde habita el Reinado de Dios, donde reina Jesús, donde "la justicia y la paz se besan", donde reina la paz y el amor de Dios, donde se proclama "unos cielos nuevos y una tierra nueva un periodo que llamamos ADVIENTO (Venida, llegada) de cuatro semanas, para que el cristiano vaya sopesandolo, reflexionandolo, orando, viviendo en su entorno más cercano y más lejano viviendo este Espíritu de la Iglesia, como anunciadores y miembros de ella. Seamos pues, anunciadores alegres de esta Buena Noticia, la del Evangelio que se realiza en la Pascua redentora de Jesus con su muerte y Resurrección y que se inicia en esta PASCUA en esa Encarnación de Dios en la humanidad, haciendose Niño desde la más asombrosa humildad divina. 

Para esta preparación de la Navidad la Liturgia de la Iglesia nos propone estas cuatro semanas del ADVIENTO, comenzando este PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, con unas citas del CAPÍTULO 21 DEL EVANGELIO DE LUCAS. (Lc 21, 35-28. 34-36)

El Evangelio de Lucas es uno de los tres Evangelios sinopticos junto a Mateo y Marcos y que por lo tanto tienen una misma estructura catequética y paralelismos que indican una misma fuente tradicional oral y probablemente escrita. Un Evangelio el de Lucas cuya composición no se ponen de acuerdo los autores pero en cualquier caso en el siglo I sobre el año 60 al 80. Es un Evangelio escrito a cristianos de comunidades nuevas surgidas fueras de Israel. Según parece acompañó a San Pablo y es autor de Hechos de los Apóstoles según escribe en el comienzo de este libro como "segunda parte de su Evangelio".

COMENTARIO AL EVANGELIO DE LUCAS CAPÍTULO 21, 25-28. 34-36)

Son estos versículos del Evangelio de Lucas que junto a los de Marcos y Mateo, una clara alusión a la irrupción de irrupción de unos TIEMPOS NUEVOS, y como es corriente en los géneros apocalipticos llenos de símbolos que nos quieren expresar un CAMBIO. 

LLegado el ADVIENTO justamente que quiere prepararnos para un acontecimiento principal en la HISTORIA DE LA SALVACIÓN que el cristiano proclama como es la llegada, el nacimiento de Jesús, esto es la Encarnación, la acción de Dios en la historia humana habitando entre nosotros, tomando nuestra propia condicion humana sin dejar de ser divina el Niño Jesús.  La lectura nos quiere preparar dándonos a entender que todo cambio como va a ser la llegada de unos "cielos nuevos" y una "tierra nueva" como refería en los párrafos introductorios, necesariamente alterarán este "mundo" para su conversión. El Reino de Dios que proclama el Nuevo Testamento en muchas citas con recursos metafóricos: "singos en el sol, la luna, las estrellas", "estruendo del mar..." "potencias del cielo sacudidas" "angustias...", "vendrá el Hijo del Hombre sobre las nubes...." , " entonces levantad se acerca vuestra liberación...". 


Con estos sígnos y símbolos el evangelista Lucas al igual que hace Mateo y Marcos nos quiere expresar esa llegada definitiva del Reino de Dios, para lo cual nos propone que estemos preparados. Nos propone así prepararse a la venida de un cambio que "alterará" los cielos y la tierra. Un anuncio de que el "Reino de Dios" se realizará que Jesús tendrá la definitiva victoria. Es el Reino de Dios nacido de la Redención ya realizada con su muerte y resurrección. Es la revelación de la salvación escatológica en ese "ya pero todavía no". En esa esperanza cristiana en esa llegada continua de unos cielos nuevos y una tierra nueva para lo cual hay que estar preparados.

Así pues la lectura del capítulo 21 del evangelio de Lucas realizada en este contexto de Adviento, nos insta a PREPARARNOS simpre de la llegada de un Dios que viene que asume la humanidad en el Niño Jesús, y nos propone ser anunciadores de esa Pascua ya realizada en Jesús siendo instrumentos de Paz y Amor en el mundo, curando heridas en medio del dolor humano, anunciando así unos cielos nuevos y una tierra nueva siendo instrumentos escatológicos del Reino de Jesús.

Pedro García Pérez

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