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viernes, 11 de septiembre de 2015

Se detuvieron a descansar durante el largo viaje de huida...

Los musulmanes, al igual de los cristianos griegos y latinos, tienen gran veneración por una gruta situada cerca de Belén, sobre la ruta de Hebrón, donde se dice que la Santísima Virgen se ocultó con su Hijo mientras san José iba a buscar en la ciudad las provienes para ganar la tierra de exilio.

Es la Gruta de la leche de Belén, que se recoge en los Evangelios apócrifos y en la tradición cristiana posterior este episodio se amplía con multitud de anécdotas y milagros acaecidos a lo largo del viaje.
En ella se detuvieron a descansar durante el largo viaje de huida a Egipto: pausa obligada para que el Niño se amamantase. En la Gruta de la leche de Belén (cercana a la Basílica de la Natividad) se venera la roca donde se habría derramado una gota de leche, que al instante cambió de color, y que tiñe y proporciona cualidades curativas al agua que entra en contacto con ella. El "descanso" es muy representado como tema pictórico, así como el tema denominado Virgo lactans o Virgen de la leche.
En la fotografía, aparece la madre y el niño. Efectivamente falta el José de turno. Puede que estuviese cerca, mirando el horizonte, pensando que no conocía el camino para llegar a su destino, ni el idioma, ni las costumbres de aquel sitio. ¿Qué harían si no conocían a nadie? ¿Cómo se ganaría la vida y cómo se abriría camino, si era un hulmilde carpintero?
Puede que no encontrase, en lugar de respuestas, sólo la visión de un paisaje desértico. Pero había que seguir huyendo. Asusta pensar qué podría haber ocurrido si cualquiera de esas preguntas hubiesen despertado un prudente retraso en José.
Pasan las horas, el hambre aprieta, el cansancio abruma. Sobre José pesa además, angustiándole el alma, la responsabilidad de proteger a su familia, asaltándole a cada paso nuevos perseguidores, nuevos aprovechados, nuevos peligros, en definitiva,  nuevos temores; sin embargo, no duda, pues sabe el motivo de su viaje. Sigue adelante, y calla, para no alarmar a su familia.
¿Cuántas familias desfavorecidas están recorriendo hoy ese camino sin descanso, huyendo de la guerra, la persecución, la pobreza..., queriendo ver cumplido el milagro de verse a salvo?

(Adaptación para los tiempos actuales de la huida a Egipto de "Caminando con Jesús", J.A. González Lobato)


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