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viernes, 17 de abril de 2015

Nuevo estilo de vida


1. Dios tiene un Proyecto de vida para su creación y nos llama a colaborar con El.: Hasta hace poco los religiosos –como todo el pueblo de Dios- hemos tenido poca conciencia de que dentro de nuestra misión entra el cuidado de la creación. Estábamos acostumbrados a pensar que la salvación de Dios es algo que afecta sólo a los seres humanos. Sin embargo, ya en la Biblia encontramos –y esto lo deja claro la teología actual- que es la creación entera, los seres humanos y todas las demás criaturas, la que está llamada a la salvación, a la plenitud de vida. Recordemos, por ejemplo, la visión de S. Pablo de que todo ha sido creado en Cristo (1Cor 8,6; Col 1,1520) y todo será recapitulado en Cristo (Ef 1, 13-14; 2, 1-10; Rom 8, 28-30).  
2. Pero hemos hecho del mundo un lugar de muerte: Y está la crisis ecológica que amenaza a las mismas estructuras que sostienen la vida de nuestro planeta. El cambio climático es ciertamente una de las expresiones más macroscópicas de la deriva del ecosistema planetario, que se extiende a una gran variedad de niveles: desde la contaminación del aire, a la contaminación y progresivo agotamiento de los acuíferos, a la erosión de muchas áreas cultivables, a la deforestación de numerosas zonas críticas del planeta. (...)  
3. Causas de la crisis ecológica: El modelo de desarrollo que se ha promovido desde el tiempo de las colonias es un modelo de desarrollo economicista, industrialista, extractivista, capitalista, consumista y excluyente que busca un crecimiento ilimitado, pero sólo de una parte de la población mundial y a costa de la mayor parte del mundo que está siendo expoliado; un modelo que no se ha querido dar cuenta de que los recursos de la naturaleza son limitados y que está agotando muchos de esos recursos; un modelo que ha necesitado y necesita de una gran cantidad de energía que se ha sacado básicamente de los combustibles fósiles –principalmente el petróleo- altamente contaminantes y que contribuyen al calentamiento global y al cambio climático (...)  
4. Cambio cultural, de valores, de modelo de desarrollo y de estilo de vida: Un cambio cultural y de mentalidad es necesario, que parta del hecho de que en la creación de Dios todo está interrelacionado. En el universo, según la ciencia actual, una regla básica es la de la interconexión. Los seres humanos y todo la Naturaleza natural formamos una sola 
comunidad de vida, y el planeta Tierra es un organismo vivo, es como una madre que alimenta y nutre a todas sus criaturas. Existe una estrecha interdependencia entre todos los seres y, por tanto, el bien individual y el bien colectivo son inseparables. Las personas hemos de vivir, fraternalmente, dentro de esa comunidad de vida y junto a todo lo creado, y no por encima, en actitud de dominio. (...)  
5. ¿Qué entendemos por “nuevo estilo de vida”?: El tema de un “nuevo estilo de vida” ha cobrado importancia a partir de la toma de conciencia de que el estilo de vida de nuestras sociedades consumistas es insostenible y contrasta claramente con la responsabilidad de cara a los pobres, al planeta y a las generaciones futuras que nos pide la DSI y concretamente CV 48-51. Este estilo de vida insostenible reclama un cambio.   
6. Desde la sabiduría que proviene de la fe: Nuestra fe tiene que ser una luz y una fuerza grande para ir construyendo ese nuevo estilo de vida, porque en primer lugar nos dice que las cosas tal como están no son conformes a la voluntad de Dios, y además que la situación en la que nos encontramos no es inevitable.  a. Nueva relación con las cosas: No es verdad, en general, que consumir más bienes aumente la felicidad. Podemos vivir un consumismo que nos consume.  b. Nueva relación con las personas: El nuevo estilo de vida ha de recuperar la riqueza de las relaciones humanas que son fundamentales para la felicidad y el gusto por la vida. c. Nueva relación con la naturaleza: Necesitamos pasar del uso indiscriminado de la naturaleza a la responsabilidad ambiental. Del dominio y la violencia ambiental al respeto de la creación.  d. Nueva relación con los problemas de la propia sociedad y del mundo: Necesitamos pasar de la indiferencia sobre los problemas de nuestra sociedad y del mundo a la solidaridad y a la responsabilidad.   
7. Tres niveles: personal, comunitario e institucional: El nuevo estilo de vida no pretende implicar sólo la esfera personal de la vida, sino que se alarga a la dimensión comunitaria, sea eclesial o social, y pretende llegar al cambio de los sistemas y de las estructuras socio-económicas, políticas y culturales. El nuevo estilo de vida necesita de un gran trabajo pedagógico.   

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