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jueves, 24 de diciembre de 2015

La presencia de Jesús ilumina la noche oscura de nuestro mundo y envuelve en su claridad a todos los que lo esperan como un día los pastores. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande (Is 9,2-7). Se trata sin duda de la luz de la resurrección del Señor, misterio que ilumina toda la vida de Jesús, también su nacimiento. Sin la perspectiva de la resurrección, de nuestra propia resurrección, las Navidades se nos convierten en puro consumo. Estamos, sin embargo, llamados a gozar de la alegría eterna del Señor resucitado, que irrumpió en la realidad de nuestro mundo ya con su nacimiento. Entonces la mayoría de la gente no se enteró, pero los que lo acogieron con fe como María, José, los pastores, Simeón y Ana, vieron sus vidas totalmente transformadas y llenas de la plenitud de Dios que colmaba todos sus deseos.
El nacimiento de Jesús es la liberación de la opresión y del yugo al que estamos sometidos en la cotidianidad de la existencia, una existencia que continúa alienada entre las cosas. Tan sólo abriéndonos a Dios y a los hermanos concretos nuestra existencia es rescatada y adquiere un sentido. Lo llamativo en la liberación que anuncia el profeta es que no viene realizada por un héroe o un superhombre, sino precisamente por un niño. Dios ha querido tener un rostro humano y ha elegido el rostro del niño que irradia totalmente la alegría y la paz de Dios. Que la celebración de esta Navidad les conceda la paz y la alegría que el Señor trajo al mundo y que yo deseo para todos ustedes.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

viernes, 11 de diciembre de 2015

Con Cristo en el camino de los emigrantes

“Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven” (Lc 2, 18).
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena” (Jn 19, 25).
“Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, de modo que todos encuentren en ella un motivo para mantener la esperanza” (Plegaria eucarística V/b).

Mientras el pueblo de Dios se dispone a celebrar el misterio de la Navidad, la crueldad de los poderosos devuelve actualidad a la antigua profecía: “Un grito se oye, llanto y lamentos  grandes: Raquel llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven”. Los que esperanzados y animosos vivimos nuestro tiempo de adviento, nos vemos sorprendidos por la sombra de una cruz y desplazados a un tiempo de lágrimas, plantados en un calvario, envueltos en una experiencia nueva de abandono de Dios, entregados a un silencio atónito como el de María la madre de Jesús.
La prensa ha recogido rumores, voces, testimonios de redadas en los bosques cercanos a Castillejos, de emigrantes expulsados de sus míseros refugios en el monte, de fuegos avivados con pertenencias de emigrantes a la entrada de una cueva, de emigrantes asfixiados en el interior de aquel horno…
La Iglesia llora a sus hijos que ya no viven, guarda en el corazón lo que no alcanza a comprender, se estremece de horror por los pobres que el Señor le ha confiado y que le han sido arrebatados sin justicia.
Desde esta Iglesia, desde la condición humillada de los pobres, desde el silencio de Dios, nos preguntamos: Por qué de ese horror sólo nos llegan testimonios confusos de emigrantes, voces alarmadas de amigos, noticias no confirmadas de prensa; por qué la sociedad cierra los ojos ante la violencia constante y atroz que, en nombre de la legalidad, en nombre de la seguridad, se ejerce contra los emigrantes; qué leyes se han violando para que dos jóvenes emigrantes hayan perecido en una operación de las fuerzas del orden; y si en esa operación no se ha violado ninguna ley, qué leyes habrán de ser cambiadas para que las acciones de las fuerzas del orden no representen una amenaza para la vida de los indefensos.
De nadie podemos decir que en estos hechos haya tenido un comportamiento imprudente o criminal, pero todo nos obliga a temerlo. No se puede decir que las autoridades encubran dolosamente responsabilidades de las fuerzas del orden, pero todo nos obliga a temerlo. No se puede decir que la dignidad de los emigrantes sea pisoteada cínicamente y continuamente a un lado y otro de las fronteras del sur de España, pero todo nos obliga a temerlo. Y, porque lo tememos, lo denunciamos, también para que se haga justicia a los muertos, pero sobre todo, para que tengan una esperanza de justicia los vivos, miles de familias que deambulan por los caminos de los desplazados, acosados por un poder inicuo en todos los países, hostigados por las inclemencias del invierno, olvidados por la información.
En esta hora de Cristo y de los pobres, en este camino a la Navidad que el pecado se empeña en transformar en camino de crucificados, en este tiempo de belenes fingidos y calvarios verdaderos, las comunidades eclesiales están llamadas a ser madres junto a sus hijos más necesitados, samaritanos compasivos, recintos de ternura, de calor humano, signos de que Dios no anda lejos de los pobres.
Para hacer verdadera tu Navidad, Iglesia cuerpo de Cristo, el Espíritu del Señor está sobre ti, y te envía para que anuncies a los pobres el evangelio que necesitan.
Que la luz de cada día te encuentre en medio de ellos, para que, en medio de ti, ellos encuentren cada día al Señor su Dios.
El Seños os bendiga con la paz.

Tánger, 4 de diciembre de 2015.



+ Fr. Santiago Agrelo                                    Hª Inmaculada Gala

Arzobispo de Tánger                                     Delegada Diocesana de Migraciones

domingo, 6 de diciembre de 2015

Ayudarnos mutuamente

La misericordia, que es el amor, debe hacerse presente entre
nosotros en primer lugar. “Mirad como se aman”, decían
con sorpresa de los primeros cristianos, porque “la multitud
de los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma;
todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada de
lo que tenía” (Hch 4,32). Debemos escuchar, consolar, dar
gratuitamente, sin pensar en recibir. No obstante hemos de
ser conscientes de que también necesitamos recibirla, pues
todos somos, en cierto modo, indigentes. Sin humildad para
recibir difícilmente fructificará en nosotros el amor fraterno.
La caridad fraterna también exige acoger el ejemplo, la palabra
edificante, el consejo, etc., de modo que la hermandad
que brota del amor de Dios nos haga fuertes para ser misericordiosos
en nuestro testimonio cristiano y en nuestras
obras. Sin derribar los obstáculos de la dureza de corazón,
como son los rencores, la competitividad, posturas enfrentadas,
etc. difícilmente daremos frutos de caridad. “En esto conocerán
que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros”
(Jn 13,34).
Cuidemos especialmente las familias a las que la Iglesia tiene
tanta estima y aprecio, dada su trascendencia para la Iglesia
y la sociedad, con una decidida acción pastoral. De la salud
de la familia depende en gran medida la salud de la sociedad.
Si la Iglesia camina unida a la familia la comunidad cristiana
recibirá un gran beneficio, comenzando por la parroquia, y
MUÉSTRANOS SEÑOR TU MISERICORDIA

Vivir la Caridad

Jesús nos revela el rostro de Dios con su comportamiento
compasivo hacia los hermanos marginados y pobres, un
amor “visceral”. Miremos a todos con la mirada compasiva
de Jesús, para consolar a cada descartado, afligido, herido de
la vida, a cada empobrecido. Nada más concreto que la ternura
de Dios para orientar nuestro itinerario en el año jubilar
de la misericordia y ver a Cristo mismo en cada uno de los
necesitados (cf. Mt 25, 31-45). Vivamos la caridad en toda su
extensión y sus múltiples expresiones y realizaciones vibrando
ante las pobrezas que nos rodean. El camino de las obras
de misericordia corporal nos muestra que es posible realizarlo
y que la Iglesia es experta en misericordia. Las incontables
obras presentes en nuestras parroquias, comunidades religiosas,
cofradías, etc. son muestra de ello y, sobre todo en
este año jubilar, una llamada imperiosa para prestar nuestra
ayuda y cambiar nuestro corazón a la medida del de Cristo.
Debemos reconocer el rostro sufriente de Cristo en los hermanos
y concretar nuestro amor a los necesitados, abriéndonos
también a las nuevas pobrezas, como la soledad, la
angustia, la desesperanza, el sufrimiento de los emigrantes
y refugiados. La misericordia ha de llevarnos también a la escucha
y al acompañamiento. Cuidad con toda atención la caridad
que habitualmente hacéis, como visitar a los enfermos,
en los hospitales y en sus casas, cuidar a los ancianos, visitar
las residencias, darles conversación, acompañarles, sacarles
de paseo; acompañar a las mujeres que han abortado con
misericordia, y procurar que curen sus heridas sicológicas;
mantened con empeño asiduo y entrega responsable Cáritas
Parroquial, los dispensarios de comida, los roperos, etc.
Propongo, además, que cada parroquia o comunidad asuma
una obra de misericordia para dedicarse prioritariamente a
ella durante el jubileo (especialmente si ya atiende una institución
o le resulta cercana). En el rico “mapa” de la misericordia
de nuestra diócesis (cuyo elenco reducido ofrezco al
término de esta carta) cada comunidad y cada persona debe
hacer su propia ruta.

Acoger personalmente el perdón

Acoger personalmente el perdón Jesús busca incansablemente al pecador a quien carga sobre sus hombros, perdona y purifica. Nosotros somos ese pecador y Él viene a nuestro auxilio. Este es el paso personal indispensable para la acogida del Jubileo. Resulta evidente que el Jubileo nos ofrece una gracia especial que debemos acoger, pero su fruto tiende a un profundo cambio del corazón. El sacramento de la reconciliación, depreciado e infravalorado hoy para muchos, recobra en el Jubileo un imperioso protagonismo y requiere nuestra acogida y motivación. Necesitamos para ello la peregrinación, que supone una salida hacia la conversión, y encaminarnos decididamente a Dios. Tenemos la oportunidad de frecuentar el sacramento de la reconciliación aceptando personalmente la redención de Cristo. Este esfuerzo de los fieles por recibir la gracia y de los sacerdotes por dedicar tiempo a esta pastoral eminentemente sacerdotal, dará gran fruto. Es evidente que los sacerdotes han de destinar un espacio fijo, con horarios conocidos en el confesonario, que va a suponer una entrega mayor que hay que agradecerles. El mejor modo de que puedan hacerlo es que los laicos asuman otras responsabilidades que pueden desempeñar y, de este modo, permitirles dedicarse más a lo que no es posible delegar a otros. Dios ayuda nuestra debilidad con su gracia y pretende no solo el perdón momentáneo de nuestros pecados sino orientarnos a una colaboración duradera con el Señor, a una Carta Pastoral al comienzo del Jubileo de la Misericordia 10 amistad creciente que nos purifique y vaya haciendo crecer la imagen de Cristo en nosotros. Debemos, pues, iniciar un tiempo de edificación, de aspirar a la santidad, de cristificación, esto es, entrar por la puerta que es Cristo mismo: “Yo soy la Puerta: quien entre por mi se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos” (Jn 10,9). La misericordia propia de Dios brotará entonces espontáneamente de nosotros en comunión con los sentimientos de Cristo. Entremos en el Corazón mismo de Jesucristo para acoger con gozo este don que la Iglesia propone para ser Misericordiosos como el Padre, allí donde se une nuestra vocación y nuestra misión. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

FRANCISCANOS EN ACCION GUATEMALA

“Para los países subdesarrollados la Iglesia se presenta como es y como quiere ser, como Iglesia de todos, en particular como la Iglesia de los pobres”. Con estas palabras proféticas el Papa Juan XXIII invitaba a los cristianos y sobre todo a sus “hermanos Obispos” a llevar una vida de pobreza y a ser una “Iglesia sierva y pobre”.
Una ”Iglesia que camina con Espíritu y desde los pobres”.
¿Cuántas veces hemos dicho que tenemos que cerrar el paraguas para mojarnos?
No hay más que dejarse calar por la actitud pastoral y los gestos del Papa Francisco. Una Iglesia que se caracterice por el amor cálido, por el encuentro vivo entre las personas y con Cristo presente entre nosotros, por la misericordia sin límites, por la “revolución de la ternura” y por la conversión pastoral. Tanto que, hasta él como pastor, tiene “olor a oveja”, porque convive con ella y la acompaña a lo largo del camino.
San Juan Pablo II nos decía: «A lo largo de los caminos de la existencia diaria es donde podréis encontrar al Señor! Ésta es la dimensión fundamental del encuentro. No hay que tratar con algo, sino con Alguien, con “El que vive”».  Unos encontramos a Jesús en la cruz de cada día, o en medio de las alegrías, los encuentros, la amistad, etc.
Hoy nos atrevemos proponeros




Si quieres saber más de ellos, pulsa en el siguiente enlace:

lunes, 2 de noviembre de 2015

La libertad de elegir

La libertad de elegir da para mucho, si no que se lo pregunten a Milton Friedman y Rose Friedman.
Estamos ante unos momentos de emergencia, entendida la misma como acontecimiento y proyección de cambio a través de los representantes sindicales en las empresas y de nuestros representantes en las Cortes Generales: Diputados y Senadores.
Con harta frecuencia, el acto de elegir a nuestros representantes se basa, exclusivamente, en filias o fobias del todo ajenas al hacer o no de quienes pretenden representarnos, lo que supone una fortísima irresponsabilidad.


Por eso, no es baladí apelar a la responsabilidad individual de todos y cada uno de nosotros a la hora de tomar una decisión tan personal y libre como es la de depositar la confianza a través de un voto en unas siglas, sindicales o políticas, o cualesquiera otras, que supone confiar en un programa verdadero, en un equipo compacto, en una línea sin fisuras y en un trabajo arduo.
La vida de todos y cada uno de nosotros, como sabemos, son decisiones, pequeñas o grandes, pero decisiones al fin y al cabo, que suponen la forma en que afrontamos los retos que nos impone la cotidianidad, pero también suponen la asunción de las consecuencias de nuestras acciones.
Esto nos lleva a un importante concepto de las democracias, esto es, la participación, abierta de manera especial a ámbitos como el mundo del trabajo, la vida social y la política;
participación que es y debe ser característica de la subsidiaridad, es decir, el criterio que pretende reducir la acción del Estado a lo que la sociedad civil no puede alcanzar por sí misma y, por extensión, al hacer del individuo en la manera de sus posibilidades, sin delegaciones cómodas e interesadas.
La participación, como expresaba Pablo VI en la Octogesima adveniens, se expresa, esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que pertenece. La participación es un deber que todos debemos cumplir conscientemente, de modo responsable y con vistas al bien común. Nuestro interés o desinterés no puede ir contra el citado bien común, pues a la postre todo repercute en el cuerpo social. Por tanto, no es sólo un mero papel cívico, sino un ejercicio de responsabilidad, también para con los demás, desde los más cercanos, como podrían ser familiares, a los cuerpos intermedios en los que nos integramos, hasta repercutir en la sociedad en su conjunto.
Por ello, y a mi entender, es del mayor de los intereses la profundización que ha realizado la doctrina social en las formas insuficientes e incorrectas de participación, denunciando el Concilio Vaticano II, en la Gaudium et spes, y Juan Pablo II, en la Centesimus annus, los intentos de los ciudadanos de “contratar” con las instituciones las condiciones más ventajosas para sí mismos, casi como si éstas estuviesen al servicio de las necesidades egoístas; y en la praxis de limitarse a la expresión de la opción electoral, llegando aun en muchos casos, a abstenerse.
A tenor de lo anterior, y respecto de los sindicatos, la función fundamental desarrollada por los mismos, es defender los intereses vitales de los trabajadores, sobre la base de la lucha frente a los empresarios y a los propietarios de los medios de producción o, en su caso, la Administración, pero con el fin específico de buscar el bien común, construyendo el orden social y la solidaridad.
El sindicato, siendo ante todo un medio para la solidaridad y la justicia, es también sujeto de representación y solidaridad, teniendo como misión el redescubrimiento del valor subjetivo del trabajo: “Hay que seguir preguntándose sobre el sujeto del trabajo y las condiciones en las que vive”. Por ello, “son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo y de solidaridad con los hombres del trabajo”, como ya sostenía de manera magistral Juan Pablo II en la Laborem exercens. También deben asumir mayores responsabilidades en relación a la producción de la riqueza y a la creación de condiciones sociales, políticas y culturales que permitan a todos aquellos que pueden y desean trabajar, ejercer su derecho al trabajo, en el respeto pleno de su dignidad de trabajadores.

En definitiva, y volviendo sobre la cuestión precedente: Somos responsables de las elecciones que hacemos y ello repercute, seamos consciente o no, en nuestro entorno y proximidad.
¡Elijamos bien!

Nuevo coordinador del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa


En la asamblea celebrada el 29 y 30 de octubre en Estrasburgo (Francia), se ha aprobado por unanimidad la elección de la candidatura de Manolo Copé, militante de la HOAC, elegiéndolo nuevo coordinador del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa, por consenso, y con el principal objetivo es impulsar el compromiso del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE).

Desde aquí le pedimos que no se olvide, en estos tiempos difíciles, de quienes deciden cruzar las fronteras por el motivo que sea, y que, con toda probabilidad, tendrán que bajar sus cabezas para poder seguir sobreviviendo, para que la vida a nuestro lado les ofrezca lo que, del otro lado, no les permitía levantar.

Manolo Copé (Alicante, 1974) padre de familia y militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de la diócesis de Orihuela-Alicante, es cercano a la realidad de los movimientos que integran el MTCE, por la responsabilidad y el servicio desarrollado durante los últimos años en las relaciones internacionales de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). El servicio y la responsabilidad de Coordinador del MTCE es para los próximos tres años.

Junto a Copé, el grupo Coordinador del MTCE queda integrado por Otto Meier, Presidente del MTCE (KAB, Alemania); Armin Hürner, Tesorero MTCE (KAB, Suiza);  Gerard Müller, Consiliario MTCE (ACO, Francia); Jim Dearlove (MCW, Inglaterra); Josef Girtler (KVW, Italia); Olinda Marques (LOC, Portugal); Silvain Knittel (ACO, Francia); Peter Koutny (KAP, Rep. Checa) y Celia Santiago (ACO, España).

El MTCE es una red de 24 organizaciones de trabajadores y trabajadoras cristianas en 15 países de la Unión Europea y Suiza. La orientación central del MTCE es el respeto a la dignidad humana, la solidaridad y la justicia social y entre sus objetivos, favorecer y defender una Europa social y justa junto a impulsar la realización de un modelo social europeo.

Este Movimiento utiliza el método de Ver-Juzgar-Actuar. La base de la reflexión es la percepción consciente y el análisis de las circunstancias vitales de las personas. El juzgar, es la valoración según los parámetros del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. De ella emana la actuación política y pastoral, así como la elaboración y formulación de soluciones de problemas políticos, que se introducen en la política europea. Las estructuras laborales y organizativas de las diferentes organizaciones de trabajadores nacionales son diferentes.

Al mismo tiempo que existen diferentes movimientos con una amplia tradición, también existen algunos movimientos en desarrollo, sobre todo en Europa oriental. La base para el trabajo social, cultural y emancipador en cada uno de los movimientos es el Evangelio, el cual ubica al ser humano como el centro de toda acción.


El MTCE representa la coordinación europea del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC).

viernes, 23 de octubre de 2015

Una imagen


"Esto es lo que se me ha quedado en la retina: la imagen de miles de personas, hombres, mujeres y niños, que marchan apretujados sobre una estrecha franja de tierra, delimitada por fuerzas militares, hombres armados, hombres a caballo, máquinas de guerra…

Y esto es lo que la retina sugiere a la memoria: Filas interminables de judíos que, escoltados por militares, eran conducidos, en tiempos no lejanos, desde todos los ángulos de Europa a campos de exterminio. Filas interminables de prisioneros de guerra que, siempre escoltados por militares, eran conducidos a campos de concentración. Las niñas secuestradas por Boko Haram, que siempre escoltadas por gente armada hasta los dientes, eran conducidas a un inicuo cautiverio. Y la sugerencia más suave que se asoma a mi memoria es la del Oeste americano, con sus vaqueros armados y sus manadas de animales, conducidas a través de praderas interminables, a nuevos pastos o a recintos donde van a ser subastadas.


Intenté imaginar, en la fila de la vergüenza, a los millones de turistas que visitan Europa a lo largo de un solo año. Me pregunté quién ponía la diferencia entre turistas y refugiados. Y sólo encontré una respuesta: el dinero. ¡En Europa, el dinero da derechos, y la necesidad te los quita!"

Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger


La costa turca del mar Egeo es traicionera. Su geografía irregular crea bahías y calas de aguas calmas, en apariencia ideales como punto de partida para los botes que llevan a los migrantes y refugiados a las cercanas islas griegas, algunas a menos de 10 kilómetros del continente. Pero son espejismos: en cuanto las barcas salen a mar abierto, las corrientes y el oleaje convierten estas miserables pateras en cascarones de nuez a merced de la voluntad del mar.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha informado sobre un incremento de las llegadas de barcas a las islas griegas desde Turquía durante la última semana, que atribuye a “una mejora temporal del clima, la prisa por adelantarse a la llegada del invierno y el miedo a que se cierren las fronteras europeas”. El otoño ya ha llegado y con él una mayor dificultad de navegar. “Ha comenzado a soplar un fuerte viento y las aguas se han enfriado”, explica por teléfono Ahmet Acar, residente de la ciudad costera de Bodrum y buen conocedor de las rutas migratorias.

Doce afganos y sirios —entre ellos cuatro menores— tratando de llegar a isla de Lesbos; un niño de siete años que viajaba en una embarcación con 110 refugiados en aguas de la isla de Farmakonisi; cinco personas que se dirigían a la isla de Kastellorizo; seis migrantes —de ellos cuatro niños— en ruta hacia la isla de Kalymnos, han sido los últimos muertos, este fin de semana, de la larga lista de naufragios en lo que va de año.

La enorme distancia entre los lugares donde se han producido dichas tragedias indica también la gran flexibilidad de las rutas. “Los traficantes son tan móviles como los refugiados, en cuanto se incrementa la vigilancia en un punto, inmediatamente cambian la ruta”, explica Acar: “Y los refugiados, pese a la vigilancia y a que las condiciones meteorológicas han empeorado, siguen empeñados en cruzar a Europa. O cruzamos o morimos”, dicen.

Quizás en pocos sitios de Alemania se ha notado tanto el brusco bajón de temperaturas de esta semana como en el número 21 de la Turmstrasse. Hace meses que en esta calle berlinesa se acumulan centenares de personas que aguardan pacientes durante días, o incluso semanas, con la esperanza de conseguir los papeles que les abran la puerta a la condición de asilado político. Pero la espera se ha hecho especialmente dura en los últimos días.

“Llevamos aquí cinco días mirando las pantallas con la esperanza de que salga nuestro número, pero nunca llega. Mis padres y yo hemos dormido aquí para guardar sitio porque las colas empiezan de madrugada, pero el frío empieza a ser insoportable”, asegura en un inglés fluido Kayhan Kohestani, que a sus 15 años ya sabe lo que es huir de los talibanes en Afganistán y acabar en un país del que los desconoce casi todo. Tras un verano que parecía haberse alargado, las temperaturas en Alemania han caído alguna noche hasta los cero grados.

La situación es extremadamente delicada. Algunos voluntarios temen que el frío y las enfermedades puedan dejar víctimas mortales. “Vemos a niños pequeños que no dejan de tiritar durante horas. No puedo excluir que vaya a haber muertos”, asegura la directora de Caritas Berlín, Ulrike Kostka. Algunas noches, grupos de distintos países se han peleado por guardar un sitio. Las autoridades acaban de inaugurar otro centro de Asuntos Sociales para descargar a la oficina de la Turmstrasse, pero la sensación de caos continúa.

“Vemos a niños tiritar durante horas. Puede morir gente”, alerta Caritas
Hace tiempo que el Gobierno alemán temía que el invierno complicara la situación. Pero no preveía que los problemas se agolparan tan pronto. En Hamburgo, un centenar de refugiados se manifestó el martes con carteles de una sencillez aplastante. “Tenemos frío” o “No dejéis que nuestros hijos se congelen”, decían. El periódico Die Welt estima que de los 300.000 asilados en centros para recién llegados, más de 42.000 duermen en tiendas de campaña, muchas no preparadas para temperaturas bajo cero.

El centro de refugiados de Spandau es el único de Berlín con tiendas de campaña. Este antiguo cuartel militar en el que operaba el Ejército británico tras la II Guerra Mundial acoge a 1.600 personas. De ellas, 350 duermen en tiendas blancas alineadas milimétricamente. “No están acondicionadas para temperaturas bajo cero, pero bastan para el frío de estos días. Ahora hay que decidir qué hacer en los próximos meses”, responde una portavoz del centro, que califica de bueno el ambiente entre los refugiados.

Habib Rachman tiene una visión más negativa. “Los alemanes son buenos y nos tratan muy bien. Pero lo peor es el frío. Por las noches solo tenemos un calentador para los diez que dormimos en la tienda”, asegura este paquistaní de 19 años que llega con una carpeta bajo el brazo con sus apuntes de alemán. En sus casi dos meses en Berlín ha aprendido a decir frases como “Ich liebe dich” (te quiero).

La llegada de las bajas temperaturas presiona aún más a las autoridades regionales en la búsqueda de nuevos espacios. En algunos periódicos empiezan a aparecer noticias de ciudadanos alemanes a los que se les rescinde el contrato de alquiler social para acoger a inmigrantes. Hamburgo y Bremen han aprobado normas para confiscar terrenos privados vacíos; y otros Estados barajan dar pasos similares. La escasez de espacios permite también que algunos se estén enriqueciendo al alquilar sus propiedades a precio de oro.

Y mientras la crisis se agrava, el flujo de llegadas no se atenúa. Según publicaba ayer el Spiegel online, entre el 5 de septiembre y el 15 de octubre los Estados federados alemanes registraron a 409.000 nuevos inmigrantes, unos 10.000 al día. Nadie sabe cuánto tiempo continuará esta marea humana. La canciller Angela Merkel ya ha dejado claro que no está en su poder decidir cuántas personas entran cada día por las fronteras. Y las imágenes de refugiados haciendo cola con mantas con las que matar el frío acrecientan la idea de que la situación está fuera de control.

miércoles, 14 de octubre de 2015

La humillación de ser niño pobre


A pesar de conocer muy bien los efectos de la escasez crónica de agua sobre sus medios de vida y supervivencia, las niñas y niños consultados en algunas zonas rurales de Bolivia han destacado, por encima de todo, la humillación de no poder lavarse y por tanto ser etiquetados de malolientes o sucios. Reconocieron que una de las peores consecuencias de ser considerados pobres es la vergüenza que ello les produce, así como la exclusión social y la humillación por parte de sus pares.
En España “la pobreza es no poder invitar amigos a casa porque me da vergüenza” recordaba la charla TEDx La emergencia silenciosa de la pobreza infantil en España (2014). La misma percepción la tienen dos escolares del sur de Sevilla, Coral y Antonio, que como otros tantos en España sortean en abandono escolar y la exclusión gracias al trabajo de una organización social que los recoge antes del cole para brindarles un baño caliente, ropa limpia y un desayuno. Humillación, vergüenza, auto exclusión, estigmas y baja autoestima, así como un estrechamiento gradual de sus horizontes sociales y económicos, que desemboca en bajas expectativas vitales. No solo lo manifiestan niñas y niños, sino que también lo expresan educadores e investigadores del bienestar de la infancia, que en la última década han presentado evidencias del impacto relacional de la pobreza infantil.
El impacto relacional se traduce en sutiles etiquetas de la pobreza que marginan a niñas y niños. Lo que les preocupa no es la falta de recursos per se, según explican educadores e investigadores en bienestar infantil, sino la exclusión de las actividades que otros parecen dar por sentadas y la vergüenza por no poder participar en igualdad de condiciones con las demás niñas y niños.
En los países de Europa ser pobre significa para niñas y niños no poder participar plenamente en la educación o espacios de ocio, recreativos, deportivos y culturales, así como el miedo a la exclusión por falta de condiciones materiales –‘significantes adecuados’ dicen los especialistas- para  socializar. Así lo corrobora en el Informe de Bienestar infantil de Educo (2015), la educadora social de Sevilla, Irene Marco. Ella relata que “algunas niñas y niños no tienen agua caliente o ropa, o no tienen para desayunar, por ello vienen a la Asociación (Entre Amigos) antes de ir al cole. La idea es que no falten por no tener ropa limpia o estar aseados (…). También se lavan los dientes allí. Son niñas y niños de 8 o 10 años que ya están perdiendo sus dientes fijos. Un grupo de voluntarios los llevan los lunes a la clínica para arreglos. Y ellos lo agradecen muchísimo, mejora su auto confianza”.
Las evidencias sobre el impacto relacional de la pobreza y su efecto en el bienestar de la infancia demuestran además la importancia de valorar la perspectiva de los niños – lo que expresan, sienten y piensan- en la consideración de los problemas que les conciernen. De esta forma, el bienestar infantil incluye cuestiones subjetivas y relacionales, que permiten la ampliación del enfoque tradicional de reducción de la pobreza que generalmente se circunscribe a una dimensión material, o sea a los recursos a disposición de las personas.

El impacto de la pobreza infantil en las interacciones sociales puede llegar a ser para ellas y ellos tan importante como la privación material. Pero ello no significa subestimar ni dejar de considerar la importancia de los recursos como base de su bienestar. Como analizaremos en el próximo Congreso de Educo sobre “El Bienestar de la infancia y sus derechos. La protección infantil a debate” (Caixaforum Madrid, 22-24 octubre), de lo que se trata es de reivindicar la importancia de informaciones útiles que surgen de las opiniones y valoraciones de niñas y niños, para la toma de decisiones políticas a nivel de los Estados, que deben garantizar la mejora del bienestar infantil y el cumplimiento de los Derechos de la Infancia.

El problema de los refugiados


La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha elevado por encima de 350.000 los inmigrantes y solicitantes de asilo que han llegado hasta Europa tras cruzar el Mediterráneo

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha elevado por encima de 350.000 los inmigrantes y solicitantes de asilo que han llegado hasta Europa tras cruzar el Mediterráneo.

En un nuevo informe con datos hasta el 1 de septiembre, la organización ha situado también en 2.643 el número de fallecidos en un drama migratorio que no cesa.

En este vídeo se explica en dos minutos el problema de los refugiados.

Cruz Roja Española ha lanzado  un llamamiento de Emergencia para dar respuesta a las necesidades humanitarias de los refugiados y solicitantes de asilo que huyen de los conflictos que asolan sus países de origen buscando un entorno seguro que les permita vivir en paz. (más información http://prensacruzroja.es/ ).

Este llamamiento  contribuye con las acciones que se desarrollan en nuestro país y a las que desarrollan las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en Grecia, Macedonia, Serbia y Hungría que han incrementado sus actividades en respuesta a esta aguda crisis humanitaria. Las principales líneas de trabajo son: Acceso a agua potable; Distribución de alimentos y artículos de primera necesidad (ropa, artículos de  higiene, pañales, etc.); Primeros auxilios y Apoyo psico-social; o Restablecimiento de contactos familiares.

En España, desde hace más de treinta años, Cruz Roja Española desarrolla un Programa de Atención a Solicitantes de Asilo y Refugiados. Este programa, además de facilitar alojamiento, manutención y cobertura de necesidades básicas, contempla una intervención integral a través de otros servicios imprescindibles: Intervención Social, Atención Psicológica, Asesoría Legal, Empleo y Ayuda Económicas.


Su objetivo es la integración en nuestra sociedad de las personas beneficiarias de Protección Internacional y de sus familias. En este momento, se está trabajando para incrementar esta capacidad de acogida y llegar a disponer de un mayor número de plazas para atender a las personas refugiadas que están llegando a nuestro país.


¿Qué es la opción preferencial por los pobres?


No podemos caer en la rutina. Tira el paraguas. ¡Mójate!

Dentro de nuestra preocupación por la dignidad humana se sitúa nuestra angustia por los millones de latinoamericanos que no pueden llevar una vida que responda a su dignidad. Nuestra fe proclama que Jesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre. Por eso, la opción preferencial por los pobres, que no es exclusiva ni excluyente, está implícita en la fe en Jesucristo, el Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza. Los cristianos, como discípulos y misioneros, estamos llamados a contemplar en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos. Los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo. Todo lo que tenga que ver con Cristo tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Cristo: “Cuanto lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt. 25, 40).

De nuestra fe en Jesucristo brota también la solidaridad como actitud permanente de encuentro, hermandad y servicio, que ha de manifestarse en opciones y gestos visibles, principalmente en la defensa de la vida y de los derechos de los más vulnerables y excluidos, y en el permanente acompañamiento en sus esfuerzos por ser sujetos de cambio y transformación de su situación. La Iglesia está convocada a ser abogada de la justicia y defensora de los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas que claman al Cielo; y dentro de la Iglesia son especialmente los laicos católicos los llamados a promover en los ambientes donde se desenvuelven, sociales, económicos o políticos, los cambios necesarios a la luz de nuestra doctrina social, para crear una sociedad más justa y la consecución del bienestar general sin excluidos. La Doctrina Social de la Iglesia es capaz de suscitar esperanza en medio de las situaciones más difíciles, porque si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, ni siquiera para los ricos.

La opción preferencial por los pobres exige que la Iglesia preste especial atención a los católicos que están a cargo de las finanzas de las naciones, o son empresarios llamados a crear riqueza con justicia y empleos dignos, o políticos que deben crear condiciones apropiadas para el desarrollo económico de los países, a fin de darles orientaciones éticas coherentes con su fe para que actúen en beneficio de todos, especialmente de los pobres. La Iglesia latinoamericana está llamada a ser sacramento de amor, solidaridad y justicia en nuestros pueblos.

Algunas personas defienden demasiado sus espacios de privacidad y disfrute, actuando egoístamente, y se dejan contagiar por el consumismo individualista y la indiferencia hacia las necesidades de los demás. Por eso, nuestra opción por los pobres corre el riesgo de quedarse en un plano teórico o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestro comportamiento y en nuestras decisiones. Las obras de caridad son buenas y necesarias, y caracterizan a los cristianos; pero es necesario un compromiso permanente asumiendo opciones y actos concretos que procuren cambios en las estructuras sociales, económicas y políticas con una perspectiva auténticamente cristiana, solidaria y humanista.

El documento conclusivo completo se puede consultar PULSANDO AQUÍ 


CÍRCULO DE SILENCIO: SOLIDARIDAD CON MIGRANTES Y REFUGIADOS

CIRCULO DE SILENCIO CÁDIZ

del próximo miércoles 14 de octubre,

desde las 20.00h hasta las 20.30h, en la plaza de la Catedral, en

SOLIDARIDAD CON TODOS LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS.

El Círculo de Silencio es una acción no violenta que se realiza en un espacio público, habitualmente un día fijo al mes, en solidaridad con los migrantes y refugiados y que apela a la conciencia de todos para que se busque una respuesta de justicia y de dignidad a las situaciones que viven estas personas.

Los Círculos de Silencio comenzaron en Toulouse a finales de 2007 en el seno de una comunidad franciscana. Hoy reúnen en Francia a varios miles de personas de distinta procedencia, en más de 180 ciudades, una vez al mes. Esta iniciativa se ha extendido por otras ciudades europeas como Ginebra, Varsovia, Trento, Bruselas, Liverpool y otras. También en España se reúnen círculos silencio en ciudades como Madrid, Burgos, Granada, Jaén, Salamanca, Zaragoza, Sevilla, Valladolid y otras.

De esta iniciativa participan muy diversas personas, creyentes de distintas religiones o no creyentes, y todas pueden sentirse cómodas.

En nuestra coordinación de la Pastoral de Migraciones entre las Dos Orillas se propuso realizar esta acción de solidaridad en la tarde de los segundos miércoles de cada mes, en ambas orillas. Se pondrá en marcha el miércoles 14 de octubre, desde las 20.00h hasta las 20.30h, en la plaza de la Catedral de Cádiz y en el atrio de la Catedral de Tánger. Otras ciudades como Ceuta, Tarifa, Tetuán y Nador están concretando su puesta en marcha.

MESA DIOCESANA DE ATENCIÓN Y AYUDA A LOS REFUGIADOS



 (*) El Secretariado de Catequesis secunda esta iniciativa y pide a los catequistas que con su presencia muestren su solidaridad  con todos los migrantes y refugiados. No olvidemos al mismo tiempo, encomendar a Dios esta acción en nuestras oraciones.

viernes, 9 de octubre de 2015

34 años en la Amazonía peruana



El pasado 1 de julio fallecía Fr. Victor de la Peña Pérez, ofm, el misionero que convirtió una motonave en su palacio episcopal. Un franciscano de grandes valores personales, afable, sonriente y entregado siempre a su labor.

De él, acabamos de recibir como un gran regalo, un libro de apenas 120 páginas, editado por la Fundación Cultura y Misión "Francisco de Asís", de este hombre nacido en Burgos, y natural por amor y dedicación del Amazonas peruano.

“34 Años en la Amazonía peruana”, es el título de esta puerta abierta a la aventura de ser misionero.

Desde que llegara a Orellana, el 28 de diciembre de 1971 cumpliendo su deseo de ser misionero – “te has salido con la tuya”, le dijo su madre – en la vida del que fuera durante casi veinte años obispo de Requena se han sucedido mezclándose los siguientes verbos: Vayan, enseñen, curen, bauticen. Verbos que son el lema que, según él mismo, resume sus años de misionero.

Su primer destino fue Orellana, en la Selva Baja, como se conoce la llanura Amazónica peruana. Allí llegó el 28 de diciembre de 1971 y allí también vivió las primeras experiencias misioneras y trabajó en la atención de los 23 caseríos de la parroquia al centro misional en el que estaba. En 1974 sus superiores lo trasladaban al que sería su destino final, Requena, donde encontraría una Iglesia joven y bien organizada. En 1983 sería nombrado obispo auxiliar del Vicariato Apostólico de Requena, “un territorio”, como él mismo cuenta, “de 80.000 kilómetros cuadrados, sin carreteras, solo grandes ríos que comunican los pueblos entre sí. Y selva adentro, pequeñas trochas”.

Mons. Odorico Sáiz, antecesor como obispo de Requena, le recomendó que lograra “movilidad”. Así fue como nació el “palacio episcopal flotante”. El 14 de octubre de 1986 se matriculaba en la capitanía de Iquitos, la legendaria motonave Granada, en la que este obispo franciscano recorrería innumerables veces los ríos, llevando biblias, lo necesario para los sacramentos, medicinas, azúcar, sal, café… porque el resto, pescado, yuca, arroz, lo facilitaban las comunidades que visitaban.

Estos viajes, narra el misionero, no sólo promocionaban la fe, también eran una oportunidad para la celebración de los sacramento, sí, pero también para cuidar a los enfermos, animar a inscribir a los hijos que habían nacido, crear botiquines comunales, llevar ayuda de Cáritas...

Por supuesto, el libro, como el de todo buen misionero, no es estrictamente autobiográfico, desde la página 55, leyendas del folclore loretano, se habla de la cultura del pueblo al que le ha tocado servir como misionero y anécdotas, interesantísimas, en las que no es él el protagonista. Como concluye fray Víctor, son “pinceladas de mi vida como misionero”.

jueves, 8 de octubre de 2015

Por un trabajo digno en una sociedad decente


Desde aquí, nos suscribimos a la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) que ayer anduvo celebrando distintos actos públicos con motivo de la Jornada Mundial del Trabajo Decente.

La HOAC reclama una sociedad “decente” que garantice la dignidad en el trabajo



Julio Ruiz, militante de la HOAC y responsable de animación al compromiso, nos recordaba ayer, 7 de octubre, que se conmemora la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, un día instituido por Naciones Unidas a través de la Organización Mundial del Trabajo. “Se trata de reivindicar un trabajo digno. No basta con tener trabajo, sino que debe ejercerse en unas condiciones que posibiliten que la persona y su familia se desarrollen”, ha explicado. Asimismo, ha indicado que numerosas organizaciones de la Iglesia española, y en el ámbito internacional el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, se han sumado a esta convocatoria.

Ruiz ha señalado que tanto la sociedad civil como la doctrina social de la Iglesia han hecho hincapié en esta idea del trabajo decente. “Los últimos papas, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, insisten mucho en este término y en la preocupación de que el trabajo sea algo central en la vida pero no cualquier trabajo ni a cualquier precio”.

Por último, ha comentado que la HOAC ha pretendido llevar a cabo “un sencillo gesto público”. A continuación se ha celebrado una eucaristía “para darle la dimensión eclesial y de la fe que esta realidad del trabajo debe tener”.

A continuación reproducimos el comunicado al que se dió lectura:

7 DE OCTUBRE. JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE.
“Por un trabajo digno en una sociedad decente”

El 7 de octubre se celebra la jornada mundial por el trabajo decente. Numerosas organizaciones sociales y eclesiales, en España y en el mundo, se suman a esta celebración.

Para la Doctrina Social de la Iglesia y para la HOAC la dignidad de la persona es sagrada y todo el ordenamiento económico, social, político, cultural y religioso debe descansar sobre este principio.

En esta concepción de la vida, de la persona y de la sociedad, el trabajo humano desempeña un papel capital, pues no solo es el medio que posibilita su sostenimiento y el logro de los bienes necesarios, sino que el trabajo es la actividad que desarrolla y manifiesta de manera preferente la vocación humana y contribuye al avance de la creación y a la construcción de un mundo basado en la verdadera fraternidad y comunión entre sus seres.

Desgraciadamente la realidad vigente no es así y el trabajo es cada vez más precario e indecente. El sistema económico dominante lo ha convertido de enriquecimiento de unos pocos y de productividad a cualquier precio, vaciándolo de su verdadero sentido y robando la dignidad al trabajador y a su obra. El resultado es inhumanidad y destrucción crecientes expresadas bajo diferentes formas como explotación, pobreza, desigualdades, distanciamiento norte-sur, migraciones forzosas, trabajo infantil y esclavo, paro y exclusión, leyes represivas y xenófobas, destrucción de la creación…: en el mundo 80 personas poseen la misma riqueza que 3500 millones de personas; en España, aunque se está creciendo, aumentan los trabajadores pobres y se sustituyen progresivamente trabajos estables y con derechos por trabajo temporal y precario.

En este 7 de octubre reivindicamos, una vez más, como recuerda Benedicto XVI en Caritas in veritate, una economía al servicio de la persona, un trabajo decente y condiciones de vida dignas para todas las personas y familias, un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: “un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación”. (Caritas in veritate, 63)

Es, por tanto, imprescindible poner en primera línea de las agendas de nuestras organizaciones la necesidad de un trabajo decente para todas las personas.

Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales y en nuestras agendas personales. Y también en las propuestas de nuestra Iglesia. Se trata de que el trabajo sea lo que debe ser.


Como dice el Papa Francisco: “No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo”. “El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima de la persona”.

Fronteras contra los pobres


Pulsando sobre la fotografía podéis recuperar, en vídeo, la conferencia inaugural de Fr. Santiago Agrelo, ofm, Arzobispo de Tánger, "Fronteras contra los pobres: Fronteras contra Cristo" organizado por el Centre d'estudis Cristianisme i Justícia (Fundació Lluis Espinal)

"Las fronteras matan, aunque a veces pretendemos ignorarlo". Mons. Santiago Agrelo es testigo de cómo las fronteras de Europa se han convertido en lo que él calificó como  "lugar de represión y tortura para los pobres". La Iglesia en Tánger acoge, escucha y atiende numerosos migrantes, con la esperanza de que puedan tener un futuro mejor, pero con el temor de que en cualquier momento pueden encontrar la muerte.  "Cuando les damos la bendición para seguir su viaje es angustiosa , porque es como si les diéramos la última unción ".

miércoles, 7 de octubre de 2015

Octubre Misionero


Misioneros de la misericordia: Los héroes no existen


¿Qué es el Domund?
El Domingo Mundial de las Misiones es el día en el que toda la Iglesia reza y colabora económicamente en favor de la actividad evangelizadora de los misioneros y misioneras.
¿Para qué el Domund?
Para hacer una especial llamada a la colaboración económica de los fieles. Con los donativos se construyen templos, se compran vehículos, se forman catequistas, se atienden proyectos sociales, sanitarios y educativos...
¿Cuándo y dónde se celebra?
El Domund es una jornada que se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre. En España se lleva trabajando desde 1926, y en 1943 asumió el nombre de Domund, por el que es conocida la jornada hasta hoy.
¿Quién lo organiza?
Obras Misionales Pontificias (OMP) es la institución que se encarga de fomentar la acción misionera de la Iglesia. Depende de la Congregación para la Evangelización de los pueblos -dicasterio de la Santa Sede-, y tiene implantación en 130 países. En cada diócesis, hay una delegación de OMP que trabaja en el ámbito local por y para los misioneros.
¿Quiénes son los misioneros?
Sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos que han sido enviados, por un periodo largo de tiempo o para toda la vida, a países donde aún no se conoce el Evangelio. En la actualidad hay cerca de 13.000 misioneros españoles.
¿Qué hacen los misioneros?
Anuncian el Evangelio a quienes aún no conocen a Jesús. Al mismo tiempo, asumen la responsabilidad en proyectos educativos, sanitarios y de promoción social de las personas y pueblos a los que atienden.
¿Cómo colaborar?
Rezando por los misioneros y colaborando económicamente con las OMP para que el Papa pueda distribuir, de modo equitativo entre todos los misioneros del mundo, los donativos que llegan de los fieles. El próximo 18 de octubre las colectas de todas las celebraciones de la Santa Misa se destinarán a las misiones.

EL PAPA HABLA A LAS OMP

“Por favor, estad atentos para no caer en la tentación de convertiros en una ONG, una oficina de distribución de subsidios ordinarios y extraordinarios...
Por favor, con tantos planes y
programas, no dejéis a Jesucristo
fuera de la Obra Misionera, que es su obra”.

La Jornada del Domund se celebra en todo el mundo. Los donativos recogidos en cada país pasan a formar parte del Fondo Universal de Solidaridad de la Obra Pontificia de la Propagación de la fe –la institución que se encarga de esta jornada –. Cada continente, cada nación, cada comunidad cristiana ofrece lo que tiene para ayudar a que otros puedan celebrar la fe y vivir con dignidad. De esta forma, una parroquia de Chad puede estar ayudando a una misión en Indonesia; y un colegio de Australia puede sostener un hospital de Brasil. Es la universalidad de la Iglesia, la universalidad de la misión.

El cartel de este año, representa una historia real de misericordia. La misionera es Antonia Valverde Fernández, una hermana del Amor de Dios que dejó Murcia para llevar la misericordia de Dios a Cuba. La anciana a la que abraza es Aida, una viuda ciega de su parroquia, que  vivía con su marido en una casa en pésimas condiciones.  Cuando a su marido le diagnosticaron una grave enfermedad, las misioneras les ayudaron: no solo consiguieron atención médica y una silla de ruedas, sino que les llevaban la comunión y pasaban muchas veladas con ellos. Tras fallecer, las misioneras acompañaron a Aida en su soledad. La hermana Antonia Valverde, misionera de la misericordia, representa a los miles de españoles que entregan su vida por los más pobres en la misión de la Iglesia.

“Un gesto de misericordia, por pequeño que sea, puede curar el mundo”

DOMUND al DESCUBIERTO


Del 8 al 15 de Octubre, podremos disfrutar, dentro del #OctubreMisionero, de la Exposición "DOMUND al DESCUBIERTO".

En los salones de la Fundación LA CAIXA, en Plaza Nueva (Sevilla), podremos contemplar la magna exposición de la historia del DOMUND, que tendrá lugar en el patio central de dicha Fundación.

Todos los días se realizarán actos muy interesantes, protagonizados por testigos en la vanguardia de la misión "Ad gentes", así como por los componentes de las diversas mesas redondas.

En próximos días os iremos comunicando los diversos actos a celebrar durante la misma.

Anótatelo en tu agenda y ve a la Exposición "DOMUND al DESCUBIERTO".


Serán unos días intensos de misión.


Voluntariado franciscano


La realidad social en la que estamos evidencia que el hombre es cada menos hombre: la libertad real de muchos hombres es cada vez menor, el sentido de su vida cada vez más difuso, la autonomía cada vez mas precaria; la felicidad se ve mas lejos y el futuro mas incierto.

Necesitamos voluntarios que pretendan poner sus dotes, dones, servicios a funcionar desde una identidad de pobres y necesitados que están dispuestos a aprender con otros, y aportar su grano de trigo que ayude a dar fruto abundante. Se necesitan artistas que construyan y den identidad a su vocación de siervos pequeños y pobres.

Una característica del voluntario franciscano es que haga el servicio desde la gratuidad que nace del amor, y lleva a la entrega personal, a la lucha por la dignidad de cad persona y a la construcción de otro tipo de sociedad. Su comprensión requiere de cualidades: la donación o la comprensión, dar o recibir, servicio o recompensa justificada, que la persona alcance sus metas.

La gratuidad es también una energia que nos anima. Los franciscanos tenemos como principal fuente de energía el compromiso de la opción preferencia por los mas pobres “los leprosos”. Ellos fueron siempre los proferidos de Aquel que dio la vida por todos. Y no olvidemos que la dio voluntariamente.

El estimulo de voluntario es la generosidad que reviste de belleza la misma acción. Reside en demostrar interés por las personas, por su bien, desde la minoridad. Ver el rostro feliz de la persona a quienes acompañamos y que esperan con impaciencia nuestra presencia, que les habla de esperanza e ilusión.

Una segunda característica que quisiera señalar es buscar el encuentro desde la fraternidad, centrada en el optimismo y la visión centrada en la convivencia y factores positivos. Se trata de crear un estilo que de vida que afecta y empuja a las personas a la transformación vital. Caminar, desde la fraternidad, es una expresión que recarga la identidad de lo que somos y hacemos, con Jesucristo como centro, a la luz de Francisco de Asís nos hacemos solidarios manteniendo viva la llama de la utopía. No trabajamos en solitario sino solidariamente fraternos sostenidos y apoyados por la misma llamada.

Finalmente precisamos como franciscanos hacer nuestra protesta-propuesta, desde la denuncia, y la presencia públicas expresadas con propuestas. La finalidad no es resignarse desde la teoría, sino convertirla en práctica cotidiana. Se trata de ser voz de los sin voz “los voceros de Dios en medio de nuestro pueblo”. Desde ahí exigir derechos fundamentales construyendo escenarios de participación. Se trata de un estar juntos provocando sueños, sumando voluntades, fortaleciendo vínculos, franciscanizando desde el servicio voluntario menor, fraterno, gratuito y solidario.


Fr. Severino Calderón Martínez, ofm.

domingo, 4 de octubre de 2015

La hora de Francisco de Asis

Hay seres únicos, capaces de transmitir una energía que apacigua y reconforta. Esa presencia, esa exuberancia espiritual y humana habitaba en Francisco. Es automático pensar que ante él uno debía pensar estar ante un hombre bueno. Decente. Y humilde, porque su sabiduría partía de ser consciente de sus limitaciones, de ser crítico con él mismo y su iglesia, de no olvidar que hay que preocuparse cada día por los pobres, por los débiles, por los marginados, por los descartados.
Un hombre urdido de sencillez y profundidad, cuyo mensaje sigue clamando hoy en día con la sutileza de querer despertar a la humanidad, sacudir conciencias, sin atropellar, sin chocar, sin lastimar.
Hace 800 años, en la capilla de San Damián, los relatos recuerdan que San Francisco de Asís escuchó la voz del crucifijo, que le decía: “Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas”. Los franciscanos de hoy permanecen fieles a la continuación de esa tarea, misioneros lejos de cualquier inacción y la comodidad,  llamándonos a la solidaridad diaria, con sus ejemplos personales, en el servicio a otros.
Todos vosotros sois parte de San Francisco. Todos tenéis algo de él: la sencillez, la humildad , la entrega, la alegría, el servicio.
En su festividad, llenaos de la alegría franciscana y encomendarnos a él para pedir por este mundo lleno de desigualdades y fronteras.

sábado, 3 de octubre de 2015

Mi libertad




"La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evolución positiva, pero también puede agregar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos" (Papa Francisco).


Dicho de otra manera: la libertad está detrás de la solidaridad y del egoísmo, detrás del amor y del odio, detrás de la generosidad y la indiferencia, detrás de los abrazos y de los muros que los impiden. La libertad humana está detrás de la opción por servir a Dios y la opción por servir al dinero, la opción por la justicia y la opción por la inequidad, la opción por dar la vida y la opción por quitarla... la opción por el bien y la opción por el mal.

El sufrimiento de los pobres tiene mucho que ver con mi libertad.

Mons. Sangtiago Agrelo (OFM) - Arzobispo de Tánger

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