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miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Somos menos país por abrir nuestras fronteras?


Las crisis suelen tener un lado positivo. La que soportan estos días Ceuta y Melilla ha dado al traste con las llamadas devoluciones en caliente de subsaharianos denunciadas por los que las padecían, por ONG y hasta por el Defensor del Pueblo. Prueba de ello es que en el último salto a Melilla fueron muy numerosos (214) los que franquearon la valla, porque de esa cifra no se detrajo ya a los que eran expulsados de inmediato por la Guardia Civil a través de una portezuela de la verja.

Para mitigar la presión migratoria sobre ambas ciudades —4.354 entradas irregulares en 2013—, Interior se centra ahora en conseguir un funcionamiento ágil del acuerdo de readmisión de extranjeros entrados ilegalmente, firmado entre España y Marruecos en marzo de 1992. Este entró en vigor 20 años después y prácticamente no se aplica. El titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, ya pidió en febrero, en París, a su homólogo marroquí, Mohamed Hassad, que las devoluciones fuesen “inmediatas”.

Como contrapartida a esta presión de inmigrantes en nuestra frontera Sur, contrastan los datos de los españoles que han tenido que emigrar a causa de la crisis.


    Si bien no hay  una respuesta clara a la pregunta de cuántos españoles han emigrado con la crisis, pero sí una tendencia: cada año son más los nacidos en España que se marchan a vivir fuera. Si distinguimos entre nacidos en España, nacionalizados y extranjeros es porque las motivaciones para emigrar pueden ser diferentes: muchos, por ejemplo, vuelven a su país de origen después de haberse nacionalizado. Disponemos de tres datos: 268.578, 700.000 y 40.000.

    El INE reconoce que sus cifras no miden a todos los emigrantes: muchos de los nacidos en España que se marchan no se dan de baja en el Padrón ni de alta en los consulados del país al que se mudan (no se ven ventajas en hacerlo y sí inconvenientes, como viajar a la ciudad donde está el consulado y perder el derecho a votar en elecciones municipales y autonómicas).

    El informe que habla de los 700.000, de la socióloga Amparo González para la Fundación Alternativas, está calculado "con la cuenta de la vieja", en palabras de la propia investigadora: multiplicó por 2,5-3 los datos del INE sobre flujos, a partir de la diferencia que hay entre las cifras que cuenta España y las de países como Reino Unido y Alemania, que contabilizan una presencia de españoles muy superior a la que la que indica el INE.

    El estudio de los 40.000, de Carmen González Enríquez para el Real Instituto Elcano analiza los stocks, es decir, la población española residente en otros países que se ha registrado en los consulados españoles y forman parte del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero. “Yo no digo que solo se hayan ido 40.000. Lo que digo es que el saldo [entre los que se han ido y los que habrían regresado] ha aumentado en 40.000”, aclara.

  1. ¿SON MENOS PAÍS... LOS QUE ACOGEN A NUESTROS EMIGRANTES?
¡BUSCA LAS DIFERENCIAS!



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