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miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿Hacer justicia es una quimera?

Necesitamos gente que emprenda más allá de las ideas. Gente que sumen. Gente que entienda que, contribuir a la lucha contra la pobreza, facilitando nada más que algo de alimentos lo que proporciona es sólo un alivio inmediato. Gente que comprenda que, aunque ese tipo de ayuda puede proteger de la pobreza extrema, no resuelve el problema a largo plazo. Gente que crea que, la dignidad de las personas, está por encima de todo, y que, la iniquidad y la desigualdad entre ricos y pobres, haya que reducirla con mejores políticas.

¿Por qué estamos fracasando y sentimos que algo está fallando? Simplemente porque ni siquiera estamos trabajando con visión a corto plazo. Los acontecimientos nos preceden, nos desbordan, y la situación caótica que da a lugar, parece que no nos da más opción que la de improvisar. Aquel que tiene que andar todos los días, y a todas horas, apagando fuegos con urgencia, difícilmente podrá planificar una estrategia a medio largo plazo.

Combatirla con medidas, como reducir la edad de jubilación y otorgar una renta mínima vital, sería incoherente si no llevase parejo una política de recaudación tributaria adecuada para equilibrar el gasto social. No, lo socialmente adecuado no es gastar más, para mantener algo más aliviadas las clases pobres y empobrecer a una nueva clase más amplia perteneciente a la tercera edad. Lo adecuado podría ser incrementar las inversiones sociales que permitan una autonomía cada vez mayor de cada individuo, en un ambiente de paz social y de estabilidad política. 



Hacer justicia no es una quimera; como no lo es que todos podamos aportar aquellas ideas que creamos que no pueden echar a andar por este camino. Lo que no es lógico es que, en un mundo transformado en aldea global y en el que la información vuelas por estas redes, cada día estemos más aislados en nosotros mismos. Usemos, pues, estas redes para poder compartir inquietudes, y construir ese gran concepto de justicia e igualdad, en lugar de hacer de ellas un mundo feliz parecido al de Aldous Huxley.

Algo está funcionando mal. Si no, por qué la Globalización no ha Reducido la Desigualdad cuando ha dado lugar a que se produzcan más bienes y servicios debid, entre otras cosas, a la disminución de los costos de transporte, comunicación y la eliminación de las barreras comerciales. Una Globalización que ha generado prosperidad en economías emergentes, como la China, y un retroceso, en esos mismos términos, en las más desarrolladas y que, lejos de disminuir las desigualdades entre ricos y pobres, las va aumentando en todas las latitudes. Pero, la Globalización, no es mala. Lo que falla, y se debería hacer, es que no se busca la manera de distribuir mejor sus beneficios en forma más equitativa. Falta cooperación que provoque un verdadero desarrollo.



LA SITUACION ACTUAL ENTRAÑA LA CARGA DE UN RIESGO, PERO TAMBIÉN NOS ABRE LA PUERTA A UNA POSIBILIDAD. 

¿Se puede proponer algo al respecto? Bien podríamos empezar por pedir que NO SE GENEREN INCERTIDUMBRES INNECESARIAS, porque cualquier política que no se empeñe en reducir los riesgos a los que nos enfrentamos, que no atenúa la incertidumbre ante el futuro y que, como mínimo, no los empeore, será discriminatoria e incrementará los vulnerables perpetuándolos por más tiempo, promoviendo la desigualdad en vez de atenuarla, Y POR TANTO SERÁ INJUSTA.

ANTE TODO : ¡JUSTICIA!




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