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viernes, 31 de octubre de 2014

La desigualdad


NO DESFOCALICEMOS la atención del verdadero problema.

La corruptelas políticas, los frenos al crecimiento, y la reducción de la movilidad social, SON FRUTOS DE LA DESIGUALDAD EXTREMA; la que además fomenta la delincuencia, los conflictos, desaprovecha el talento y el potencial de las personas y debilita los cimientos de la sociedad.

La concentración de los recursos financieros y de la riqueza en manos de una minoría, es un hecho que puede repercutir en los procesos políticos, sociales y culturales en perjuicio de los más vulnerables.

La pobreza y la desigualdad no son inevitables ni accidentales, sino el resultado de elecciones políticas deliberadas. Es posible revertir la desigualdad. El mundo necesita medidas coordinadas para construir un sistema político y económico más justo que valore al conjunto de la ciudadanía. Las normas y sistemas que han dado lugar a la actual explosión de la desigualdad tienen que cambiar. 

Son necesarias medidas urgentes que equilibren la situación, a través de la aplicación de políticas que redistribuyan el dinero y el poder de manos de las élites a las de la mayoría de la población. 

Los dos poderosos factores que han impulsado este rápido aumento de la desigualdad en tantos países: el fundamentalismo de mercado y el secuestro democrático por parte de la plutocracia. 

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