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viernes, 31 de octubre de 2014

La desigualdad


NO DESFOCALICEMOS la atención del verdadero problema.

La corruptelas políticas, los frenos al crecimiento, y la reducción de la movilidad social, SON FRUTOS DE LA DESIGUALDAD EXTREMA; la que además fomenta la delincuencia, los conflictos, desaprovecha el talento y el potencial de las personas y debilita los cimientos de la sociedad.

La concentración de los recursos financieros y de la riqueza en manos de una minoría, es un hecho que puede repercutir en los procesos políticos, sociales y culturales en perjuicio de los más vulnerables.

La pobreza y la desigualdad no son inevitables ni accidentales, sino el resultado de elecciones políticas deliberadas. Es posible revertir la desigualdad. El mundo necesita medidas coordinadas para construir un sistema político y económico más justo que valore al conjunto de la ciudadanía. Las normas y sistemas que han dado lugar a la actual explosión de la desigualdad tienen que cambiar. 

Son necesarias medidas urgentes que equilibren la situación, a través de la aplicación de políticas que redistribuyan el dinero y el poder de manos de las élites a las de la mayoría de la población. 

Los dos poderosos factores que han impulsado este rápido aumento de la desigualdad en tantos países: el fundamentalismo de mercado y el secuestro democrático por parte de la plutocracia. 

jueves, 30 de octubre de 2014

TIERRA, TECHO Y TRABAJO

EL PAPA FRANCISCO A LOS MOVIMIENTOS POPULARES: «NO EXISTE PEOR POBREZA MATERIAL QUE LA QUE NO PERMITE GANARSE EL PAN Y PRIVA DE LA DIGNIDAD DEL TRABAJO». EL PAPA PIDE "TIERRA, TECHO Y TRABAJO" PARA LOS MARGINADOS DEL MUNDO (Texto completo y al final del texto Video Resumen).https://www.facebook.com/groups/PastoralSocialCatolica/permalink/730805100334400/

«Tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista», destacó el Obispo de Roma, recordando que «el amor a los pobres está al centro del Evangelio» y la doctrina social de la Iglesia, tras señalar que este encuentro con el Papa «no responde a una ideología», recordando que la palabra solidaridad, «que no cae bien», es «un modo de hacer la historia y eso hacen los movimientos populares».
«Jesús les diría hipócritas»a los que abordan «el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilice y convierta a los pobres en seres domesticados e inofensivos», destacó también el Papa Bergoglio, añadiendo que es «triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales».
«Digamos juntos desde el corazón ¡Ninguna familia sin vivienda! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún trabajador sin derechos! ¡Ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo!»,exhortó el Papa, alentando a los queridos hermanos para que «sigan con su lucha, nos hace bien a todos». Y dejándoles de regalo y con su bendición unos rosarios que fabricaron artesanos, cartoneros y trabajadores de la economía popular de América Latina. El texto completo del discurso del Papa Francisco es el siguiente:
TEXTO COMPLETO DEL DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE MOVIMIENTOS POPULARES. Martes 28 de octubre de 2014:

Buenos días de nuevo, estoy contento de estar entre ustedes, además les digo una confidencia, es la primera vez que bajo acá, nunca había venido. Como les decía, tengo mucha alegría y les doy una calurosa bienvenida.
Gracias por haber aceptado esta invitación para debatir tantos graves problemas sociales que aquejan al mundo hoy, ustedes que sufren en carne propia la desigualdad y la exclusión. Gracias al Cardenal Turkson por su acogida. Gracias, Eminencia por su trabajo y sus palabras.
Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella!
No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.
Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.
Este encuentro nuestro no responde a una ideología. Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencioné y muchas otras que me han contado… tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco. Tal vez porque molesta, tal vez porque su grito incomoda, tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman, pero sin su presencia, sin ir realmente a las periferias, las buenas propuestas y proyectos que a menudo escuchamos en las conferencias internacionales se quedan en el reino de la idea, es mi proyecto.
No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jesús les diría hipócritas. Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.
Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista.
No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Voy a detenerme un poco en cada uno de éstos porque ustedes los han elegido como consigna para este encuentro.
Tierra. Al inicio de la creación, Dios creó al hombre, custodio de su obra, encargándole de que la cultivara y la protegiera. Veo que aquí hay decenas de campesinos y campesinas, y quiero felicitarlos por custodiar la tierra, por cultivarla y por hacerlo en comunidad. Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agrotóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal. Esta dolorosa separación, que no es sólo física, sino existencial y espiritual, porque hay una relación con la tierra que está poniendo a la comunidad rural y su peculiar modo de vida en notoria decadencia y hasta en riesgo de extinción.
La otra dimensión del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable. Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la IGLESIA, “la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral” (CDSI, 300).
No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.
Segundo, Techo. Lo dije y lo repito: una casa para cada familia. Nunca hay que olvidarse que Jesús nació en un establo porque en el hospedaje no había lugar, que su familia tuvo que abandonar su hogar y escapar a Egipto, perseguida por Herodes. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero, además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión comunitaria: y es el barrio… y es precisamente en el barrio donde se empieza a construir esa gran familia de la humanidad, desde lo más inmediato, desde la convivencia con los vecinos. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minoría feliz… pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso niños, y se los llama, elegantemente, “personas en situación de calle”. Es curioso como en el mundo de las injusticias, abundan los eufemismos. No se dicen las palabras con la contundencia y la realidad se busca en el eufemismo. Una persona, una persona segregada, una persona apartada, una persona que está sufriendo la miseria, el hambre, es una persona en situación de calle: palabra elegante ¿no? Ustedes busquen siempre, por ahí me equivoco en alguno, pero en general, detrás de un eufemismo hay un delito.
Vivimos en ciudades que construyen torres, centros comerciales, hacen negocios inmobiliarios… pero abandonan a una parte de sí en las márgenes, las periferias. ¡Cuánto duele escuchar que a los asentamientos pobres se los margina o, peor, se los quiere erradicar! Son crueles las imágenes de los desalojos forzosos, de las topadoras derribando casillas, imágenes tan parecidas a las de la guerra. Y esto se ve hoy.
Ustedes saben que en las barriadas populares donde muchos de ustedes viven subsisten valores ya olvidados en los centros enriquecidos. Los asentamientos están bendecidos con una rica cultura popular: allí el espacio público no es un mero lugar de tránsito sino una extensión del propio hogar, un lugar donde generar vínculos con los vecinos. Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo. Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro. Por eso, ni erradicación ni marginación: Hay que seguir en la línea de la integración urbana. Esta palabra debe desplazar totalmente a la palabra erradicación, desde ya, pero también esos proyectos que pretender barnizar los barrios pobres, aprolijar las periferias y maquillar las heridas sociales en vez de curarlas promoviendo una integración auténtica y respetuosa. Es una especie de arquitectura de maquillaje ¿no? Y va por ese lado. Sigamos trabajando para que todas las familias tangan una vivienda y para que todos los barrios tengan una infraestructura adecuada (cloacas, luz, gas, asfalto, y sigo: escuelas, hospitales o salas de primeros auxilios, club deportivo y todas las cosas que crean vínculos y que unen, acceso a la salud –lo dije- y a la educación y a la seguridad en la tenencia.
Tercero, Trabajo. No existe peor pobreza material - me urge subrayarlo-, no existe peor pobreza material, que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo. El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima del hombre, si el beneficio es económico, sobre la humanidad o sobre el hombre, son efectos de una cultura del descarte que considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar.
Hoy, al fenómeno de la explotación y de la opresión se le suma una nueva dimensión, un matiz gráfico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, “sobrantes”. Esta es la cultura del descarte y sobre esto quisiera ampliar algo que no tengo escrito pero se me ocurre recordarlo ahora. Esto sucede cuando al centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana. Sí, al centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el denominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta translocación de valores.
Y, para graficar, recuerdo una enseñanza de alrededor del año 1200. Un rabino judío explicaba a sus feligreses la historia de la torre de babel y entonces contaba cómo, para construir esta torre de babel, había que hacer mucho esfuerzo había que fabricar los ladrillos, para fabricar los ladrillos había que hacer el barro y traer la paja, y amasar el barro con la paja, después cortarlo en cuadrado, después hacerlo secar, después cocinarlo, y cuando ya estaban cocidos y fríos, subirlos para ir construyendo la torre.
Si se caía un ladrillo, era muy caro el ladrillo con todo este trabajo, si se caía un ladrillo era casi una tragedia nacional. Al que lo dejaba caer lo castigaban o lo suspendían o no sé lo que le hacían, y si caía un obrero no pasaba nada. Esto es cuando la persona está al servicio del dios dinero y esto lo contaba un rabino judío en el año 1200 explicaba estas cosas horribles.
Y respecto al descarte también tenemos que ser un poco atentos a lo que sucede en nuestra sociedad. Estoy repitiendo cosas que he dicho y que están en la Evangelii Gaudium. Hoy día, se descartan los chicos porque el nivel de natalidad en muchos países de la tierra ha disminuido o se descartan los chicos por no tener alimentación o porque se les mata antes de nacer, descarte de niños.
Se descartan los ancianos, porque, bueno, no sirven, no producen, ni chicos ni ancianos producen, entonces con sistemas más o menos sofisticados se les va abandonando lentamente, y ahora, como es necesario en esta crisis recuperar un cierto equilibrio, estamos asistiendo a un tercer descarte muy doloroso, el descarte de los jóvenes. Millones de jóvenes, yo no quiero decir la cifra porque no la sé exactamente y la que leí me parece un poco exagerada, pero millones de jóvenes descartados del trabajo, desocupados.
En los países de Europa, y estas si son estadísticas muy claras, acá en Italia, pasó un poquitito del 40% de jóvenes desocupados; ya saben lo que significa 40% de jóvenes, toda una generación, anular a toda una generación para mantener el equilibrio. En otro país de Europa está pasando el 50% y en ese mismo país del 50% en el sur el 60%, son cifras claras, óseas del descarte. Descarte de niños, descarte de ancianos, que no producen, y tenemos que sacrificar una generación de jóvenes, descarte de jóvenes, para poder mantener y reequilibrar un sistema en el cual en el centro está el dios dinero y no la persona humana.
Pese a esto, a esta cultura del descarte, a esta cultura de los sobrantes, tantos de ustedes, trabajadores excluidos, sobrantes para este sistema, fueron inventando su propio trabajo con todo aquello que parecía no poder dar más de sí mismo… pero ustedes, con su artesanalidad, que les dio Dios… con su búsqueda, con su solidaridad, con su trabajo comunitario, con su economía popular, lo han logrado y lo están logrando…. Y déjenme decírselo, eso además de trabajo, es poesía. Gracias.
Desde ya, todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aquí hay cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha.
En este Encuentro, también han hablado de la Paz y de Ecología. Es lógico: no puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. Son temas tan importantes que los Pueblos y sus organizaciones de base no pueden dejar de debatir. No pueden quedar sólo en manos de los dirigentes políticos. Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos que alzar la voz en defensa de estos dos preciosos dones: la paz y la naturaleza. La hermana madre tierra como la llamaba San Francisco de Asís.
Hace poco dije, y lo repito, que estamos viviendo la tercera guerra mundial pero en cuotas. Hay sistemas económicos que para sobrevivir deben hacer la guerra. Entonces se fabrican y se venden armas y, con eso los balances de las economías que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente quedan saneadas. Y no se piensa en los niños hambrientos en los campos de refugiados, no se piensa en los desplazamientos forzosos, no se piensa en las viviendas destruidas, no se piensa, desde ya, en tantas vidas segadas. Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanas y hermanos, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón y en los movimientos populares, el grito de la paz: ¡Nunca más la guerra!
Un sistema económico centrado en el dios dinero necesita también saquear la naturaleza, saquear la naturaleza, para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente. El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desforestación ya están mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que más sufren son ustedes, los humildes, los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o que son tan vulnerables económicamente que frente a un desastre natural lo pierden todo. Hermanos y hermanas: la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios no ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud. Ustedes quizá sepan que estoy preparando una encíclica sobre Ecología: tengan la seguridad que sus preocupaciones estarán presentes en ella. Les agradezco, aprovecho para agradecerles, la carta que me hicieron llegar los integrantes de la Vía Campesina, la Federación de Cartoneros y tantos otros hermanos al respecto.
Hablamos de la tierra, de trabajo, de techo… hablamos de trabajar por la paz y cuidar la naturaleza… Pero ¿por qué en vez de eso nos acostumbramos a ver como se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? Porque en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia!, se ha globalizado la indiferencia: a mí ¿qué me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo mío? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado.
Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, (cfr. Mt 5, 3 y Lc 6, 20) y que lean el pasaje de Mateo 25. Se los dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tiene el programa de acción.
Sé que entre ustedes hay personas de distintas religiones, oficios, ideas, culturas, países, continentes. Hoy están practicando aquí la cultura del encuentro, tan distinta a la xenofobia, la discriminación y la intolerancia que tantas veces vemos. Entre los excluidos se da ese encuentro de culturas donde el conjunto no anula la particularidad. Por eso a mí me gusta la imagen del poliedro, una figura geométrica con muchas caras distintas. El poliedro refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan la originalidad. Nada se disuelve, nada se destruye, nada se domina, todo se integra, todo se integra. Hoy también están buscando esa síntesis entre lo local y lo global. Sé que trabajan día tras día en lo cercano, en lo concreto, en su territorio, su barrio, su lugar de trabajo: los invito también a continuar buscando esa perspectiva más amplia, que nuestros sueños vuelen alto y abarquen el todo.
De ahí que me parece importante esa propuesta que algunos me han compartido de que estos movimientos, estas experiencias de solidaridad que crecen desde abajo, desde el subsuelo del planeta, confluyan, estén más coordinadas, se vayan encontrando, como lo han hecho ustedes en estos días. Atención, nunca es bueno encorsetar el movimiento en estructuras rígidas, por eso dije encontrarse, mucho menos es bueno intentar absorberlo, dirigirlo o dominarlo; movimientos libres tiene su dinámica propia, pero sí, debemos intentar caminar juntos. Estamos en este salón, que es el salón del Sínodo viejo, ahora hay uno nuevo, y sínodo quiere decir precisamente “caminar juntos”: que éste sea un símbolo del proceso que ustedes han iniciado y que están llevando adelante.
Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participación que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobiernos locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común. Y esto con ánimo constructivo, sin resentimiento, con amor.
Yo los acompaño de corazón en ese camino. Digamos juntos desde el corazón: Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo.
Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hacen bien a todos. Es como una bendición de humanidad. Les dejo de recuerdo, de regalo y con mi bendición, unos rosarios que fabricaron artesanos, cartoneros y trabajadores de la economía popular de América Latina.
Y en este acompañamiento rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los acompañe en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, la esperanza que no defrauda, gracias.

miércoles, 29 de octubre de 2014

¡Actúa!

Cuando todos nos creíamos ricos, y parecía que podíamos amarrar los perros con longanizas en España, la historia reciente, que siempre es un retrato de la realidad social, nos enseñó que nuestra sociedad, la que ahora vemos que se fractura, era más frágil de lo que pensábamos.

2.700.000  de niños viven en situación precaria

5.000.000 de españoles viven en pobreza severa

1 de cada 4 españoles está en situación de exclusión social

1 de cada 3 jóvenes viven en hogares en situación de exclusión social

1 de cada 4 familias con hijos retroceden 10 años en el nivel de bienestar social

¡Es tremendo!

Estos datos, facilitados por Cáritas, casi se han convertido en un mantra que, de tanto repetirlo, parece que se queda en nuestras bocas; incluso entrando en conflicto con  la opinión de algún Ministro que los niega por tremendista, y que contrasta con otras noticias que a todos a diario nos producen la rabia y la indignación general, mientras que para otros sólo significaban unas pocas cosas, para las que ahora andan pidiendo de forma tímida un benévolo perdón. 

Unas inquietantes y aplastantes cifras de pobreza, tras las que asoman muchos rostros, que a los que nos llamamos cristianos nos debe movilizar para cambiar esta realidad.

No podemos adoptar una postura tibia. Debemos generar esperanza, desde el conocimiento de esta situación social, y hacer un llamamiento al compromiso con respuestas eficaces concertadas y no aisladas.

No, no es cuestión de que nos pidan perdón, ni de negar, ni de mirar para otro lado, ni siquiera de incrementar el gasto social (aunque a corto plazo sirva para paliar situacion es extremas). Faltan políticas estructurales de protección social, y nuestro compromiso pasa por exigir que se incremente la inversión social para eliminar estos desequilibrios a medio y largo plazo.



¿Que no hay fondos?

Proponemos una utopía: Que los que se recuperen de paraísos fiscales, provenientes de tantas corruptelas, se destinen a financiar esas inversiones sociales, hoy por hoy, tan necesarias. 

Yo propongo.

¿Tú propones?

¡Actúa!





martes, 28 de octubre de 2014

Yendo al grano


Si algo estamos aprendiendo, a fuerza de golpes, de la gestión en la crisis del ébola, es que nada no es ajeno; por lo que no se puede centrar los esfuerzos en las fronteras, intentando aislar a los infectados en su mundo, porque su mundo es el nuestro y siempre algo va a escapar al control. Si lo que se quiere es prevenir más contagios, habrá que ir al foco original y actuar allí, en lugar de esperar a que las cosas se vayan de las manos.

Con la pobreza y los movimientos migratorios pasa lo mismo.

Si hubiera un interés serio por solucionar estos problema, tendríamos que actuar directamente en la raíz; fortaleciendo las economías de los países de origen, en lugar de invertir dinero en vallas. 

Mientras ese, antes lejano, Tercer Mundo sea expoliado, mientras se le siga quitando sus recursos, explotando a sus personas, y llevando, a cambio, nuestros excedentes alimenticios, no cambiará nada.

La decisión para fomentar una convivencia de intercambio y crecimiento enriquecedora para todos debe ser política y económica . No puede ser sustituida por el esfuerzo social. Pero éste, el esfuerzo social, sí puede exigir que se tomen las decisiones más adecuadas.

lunes, 27 de octubre de 2014

Reflexiones sobre las Cinco Llagas

Por las llagas de tus manos

Que la contemplación de tus Cinco LLagas nos muestre sin tibiezas los silencios de los que sufren enfermedades, el grito de los que piden socorro, la angustia de los que pasan necesidades, los ojos apagados de los moribundos por vivir y las barreras que ponemos al Amor.

Por las llagas de tus pies


Que nos inviten, no sólo a la contemplación, sino a observar bien, a estar atentos, a mirar conscientemente, a darnos cuenta de la realidad que nos rodea, a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse extraños, indiferentes a la suerte de los hermanos, a entablar con ellos relaciones caracterizadas por el cuidado reciproco, por la atención al bien del otro y a todo su bien. El gran mandamiento del amor al prójimo exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a a quienes son nuestros hermanos en humanidad.


Pablo VI afirmaba que el mundo actual sufre especialmente de una falta de fraternidad: «El mundo está enfermo. Su mal está menos en la dilapidación de los recursos y en el acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos» (Carta. enc. Populorum progressio [26 de marzo de 1967], n. 66).

Por las llagas de tu costado
En la parábola del buen Samaritano, el sacerdote y el levita «dieron un rodeo», con indiferencia, delante del hombre al cual los salteadores habían despojado y dado una paliza (cf. Lc 10,30-32), y en la del rico epulón, ese hombre saturado de bienes no se percata de la condición del pobre Lázaro, que muere de hambre delante de su puerta (cf. Lc 16,19). En ambos casos se trata de lo contrario de «fijarse», de mirar con amor y compasión. 

¿Qué es lo que impide esta mirada humana y amorosa hacia el hermano? 


Que tus Cinco Llagas nos despierten a la compasión y a la empatía: «El justo reconoce los derechos del pobre, el malvado es incapaz de conocerlos» (Pr 29,7). Se comprende así la bienaventuranza de «los que lloran» (Mt 5,4), es decir, de quienes son capaces de salir de sí mismos para conmoverse por el dolor de los demás. El encuentro con el otro y el hecho de abrir el corazón a su necesidad son ocasión de salvación y de bienaventuranza.


Voluntariado Franciscano Compromiso Marana-thá




Hay acciones, individuales o comunitarias, a las que nos acercamos con pereza, desgana, pesimismo y... ¡oh, casualidad!, casi siempre acabamos distanciándonos de ellas.
Para que nos conozcas mejor, y te puedas acercar con una visión optimista, fresca, expectante y de búsqueda de sentido, te dejamos esta presentación de nuestra, tú, Asociación.
A través de ella podrás conocer que nuestros humilde trabajo ha sido mucho más halagüeños para quienes se han beneficiado de él, y entender la importancia de acciones como la Tómbola Benéfica que estamos empezando a organizar.



Para saber
cómo puedes colaborar con la Tómbola 

Recogida de regalos para la Tómbola Benéfica


COLABORA TRAYENDO REGALOS EN BUEN ESTADO PARA SORTEARLOS EN LA TÓMBOLA BENÉFICA A FAVOR DEL PROGRAMA DE DESAYUNO ESCOLAR EN EL COLEGIO LA INMACULADA DE REQUENA (AMAZONÍA PERUANA)

PARA ENTREGARLOS PUEDES HACERLO EN EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO (CÁDIZ) TODOS LOS DÍAS DE 11:00 A 13:00 Y DE 18:00 A 20:00
SI PREFIERES QUE PASEMOS A RECOGERLOS PUEDES LLAMARNOS AL TELÉFONO 956222512

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Tómbola Solidaria (del 9 de Diciembre al 4 de Enero)




TOMBOLA SOLIDARIA
VOLUNTARIADO FRANCISCANO


                                                                    

         El voluntariado franciscano a través de su Asociación “Compromiso Marana-Tha” con sede en el Convento de San Francisco de Cádiz, desde su fundación en el año 2002, viene  colaborando con el Vicariato Apostólico de Requena (Perú) y con Cáritas-Tánger (Marruecos) a través de la ejecución de  proyectos solidarios en  favor de las personas más  desfavorecidas de estas zonas, especialmente, en la protección de los niños.

         Entre los numerosos  proyectos que hemos ejecutados en estas zonas se encuentran:

  • Construcción de viviendas Dignas.
  • Abastecimiento de agua potable.
  • Equipamientos informáticos.
  • Talleres para Discapacitados.
  • Becas de estudios.
  • Talleres para discapacitados.
  • Botiquines comunales de primeros auxilios.
  • Creación de escuelas.
  • Construcción de  Comedores Escolares.
  • Programa de “Desayuno Escolar” para alumnas del Colegio de la Inmaculada de Requena, suponiendo prácticamente, debido a su severa pobreza,  la única comida diaria.
  • Ayuda a Comedores sociales de Cádiz y Jerez.
  • Ayuda a Residencia de ancianos de Cádiz.
  • Etc., etc.

         Estos y otros muchos proyectos se han podido ejecutar gracias a la ayuda que, a través de subvenciones, hemos recibido de entidades públicas como la Diputación de Cádiz y privadas como La Caixa (antigua Caja San Fernando y El Monte) así como de donativos particulares recibidos.
        
         Concretamente y en relación al “Programa de Desayuno Escolar” citado, lo subvencionamos gracias a la ayuda de nuestros socios colaboradores mediante la aportación de una pequeña cuota mensual.

         En estos momentos y, ante la escasez de subvenciones de los organismos públicos a  consecuencia de la crisis económica que se está atravesando, con la finalidad de recaudar fondos  y poder seguir con nuestra labor solidaria especialmente con el sostenimiento del Programa de Desayuno Escolar, se instalará una TOMBOLA SOLIDARIA en el patio del Convento de San Francisco entre los días 9 de Diciembre de 2014  al 4 de Enero de 2015.

         Si Vd. desea colaborar con nosotros en esta Tómbola  lo podrá hacer:

         En Cádiz:

         Donando un artículo que pasaremos a recoger o trayéndolo Vd. mismo al Convento de San Francisco.

         En Jerez:

         Para la entrega del artículo deberá dirigirse a los responsables de la Iglesia de San Francisco ubicada en la Plaza Esteve en horario de las  misas de  mañanas.

Otras formas de ayuda:

  1. Realizando una aportación económica de forma puntual.
  2. Haciéndose socio colaborador con la cuota periódica que Vd., considere. El impreso de inscripción lo podrá obtener en su visita a la Tómbola.
        
         Charla informativa:

         Para mayor información el próximo día 20 de  Noviembre a las 18:30 horas tendrá lugar en el Convento de San Francisco de Cádiz una charla informativa sobre el particular.

         Dándole gracias anticipadas por su generosidad le saludamos muy atentamente.

EL PRESIDENTE:

Ignacio Gratacós Pascual


                           

domingo, 26 de octubre de 2014

Para reflexionar: Y cambiaron sus juguetes...


Cambiaron sus juegos... y su niñez... por un trabajo, creando una generación de adultos tempranos...

El pasado mes de julio, Bolivia se convirtió en el único país del mundo que legaliza el trabajo infantil... a partir de los 10 años... a través del Código Niño, Niña, Adolescente.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Defensoría del Pueblo intentaron convencer a las autoridades del gobierno y del poder legislativo de los riesgos de legalizar el trabajo infantil, pues se crean condiciones para crear una generación de adultos tempranos que, al contrario de lo que se quiere, incentivará a las familias a enviar a sus hijos al mercado laboral.
Una medida terrible, en vez de consignar mayores medidas de protección a los niños por parte del Estado con la asignación de bonos que promuevan la formación escolar y su permanencia en las escuelas. 
Por su parte, la organización Human Rights Watch (HRW) condenó la nueva ley y destacó que con esta medida Bolivia se convierte en el único país del mundo que autoriza el empleo de niños de tan corta edad.
Debe ser que con ella quieren "devolver la esperanza a los pobres" y que "tomen conciencia de su dignidad" para "ser protagonistas de su propio desarrollo e historia"
¿Esta ley es un avance o un significativo retroceso?
¿No  se les roba la niñez a los niños?
¿Esta es una medida de protección social  para ellos?
¿Esta es la política  necesaria para cuidar la salud de los niños?
¿No bastan los datos ofrecidos por el Defensor del Pueblo indicando que cada año unos  900 niños son abandonados en las calles o en los basureros y que 40% de ellos queda en total orfandad?
¿No basta el que más de 800.000 niños sufran la explotación laboral en edades tempranas?
¿Es que no es esta una señal del precario estado de protección social en el país?
Bolivia es uno de los países que ratificó el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la edad mínima para trabajar. ¿Dónde quedan con esta medida los convenios y protocolos internacionales suscritos por el Estado Boliviano?
El obispo emérito español y premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1998 Nicolás Castellanos ha lamentado que la acción del Gobierno de Evo Morales no haya reducido la pobreza en Bolivia, sino que "los pobres cada día son más pobres y los ricos cada día más ricos"
Según expresó el Papa Francisco: “Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos.” (Alegría del Evangelio 183).
Ante leyes, noticias y actitudes como ésta, debemos recordar que la paz de Cristo no consiste en la carencia de lucha, no se identifica con una situación de indiferencia donde todo da igual, ni proviene de la eliminación de las dificultades. Cristo es todo lo contrario a es falsa paz, a esa actitud anodina que en el fondo delata que uno no tiene nada por lo que valga la pena lucha.
Jesús dijo a sus discípulos: “Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! .
Para eso vino, y para eso nos envió.
Comparte y difunde, por lo menos, esta injusticia.



¿Fronteras a cualquier precio?

Por su interés, reproducimos el comunicado elaborado por el Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y Cáritas ante el aumento de las muertes en el paso fronterizo de Melilla, las dudosas prácticas de expulsión y las últimas agresiones contra inmigrantes en países de tránsito.
Comparte y difunde esta información
“¿Fronteras a cualquier precio?”
El Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y Cáritas, alarmados por el aumento de las muertes en el paso fronterizo, el uso desproporcionado de la violencia en la valla de Melilla, las prácticas de expulsión realizadas bajo dudosa legalidad, la imposibilidad de solicitar asilo y las últimas agresiones contra inmigrantes subsaharianos en países de tránsito:
Queremos expresar nuestra más profunda consternación por las vulneraciones de derechos humanos que se están produciendo desde hace meses en esta Frontera Sur de la Unión Europea, especialmente en Ceuta y Melilla.
Alertamos, en este sentido, sobre la “globalización de laindiferencia” que denunció el papa Francisco en la isla de Lampedusa, ante la deshumanización de la vida que estamos sufriendo en nuestras fronteras.
Alentamos a la sociedad a ir más allá del sensacionalismo que transmiten noticias aisladas e inconexas, y a tomar conciencia de las causas que producen sin interrupción estos hechos dramáticos.
Nuestra sociedad no puede tolerar leyes, ni actuaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ni acuerdos sobre inmigración entre Estados que supongan mayores sufrimientos y vulneraciones de derechos hacia las personas. Nuestra pasividad e indiferencia refuerzan y legitiman este tipo de prácticas, que amenazan la vida y los derechos humanos de las personas inmigrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados.
Consideramos que las medidas y actuaciones adoptadas en torno a la frontera únicamente consiguen incrementar aún más si cabe el sufrimiento, dolor y muerte de todas aquellas personas que están arriesgando, e incluso perdiendo, sus vidas mientras buscan bienestar, seguridad y protección a las puertas de Europa.
Debemos insistir, una vez más, que “la condición de irregularidad legal no permite menoscabar la dignidad del emigrante, el cual tiene derechos inalienables que no pueden violarse ni desconocerse” (Juan Pablo II, mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones, 1995, n.1 y 2). Es necesario subrayar, además, que entre quienes llegan se encuentran muchas personas refugiadas con derecho a protección.
Desde los trágicos sucesos de Lampedusa de hace un año, fruto de esa “cultura del descarte” que todo lo impregna y en la que vivimos inmersos, no sólo no hemos mejorado, sino que las políticas públicas de control de las fronteras y de acceso a protección internacional se han endurecido.
En el mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones para la Jornada Mundial del Emigrante de este año 2014, éstos ya pedían, entre otras cosas, “seguir abogando para que no se niegue el auxilio y la asistencia a los inmigrantes en situaciones de peligro para lavida”, en fidelidad a la que ha sido su línea  de denuncia profética al respecto.
Urgimos a que las labores de protección y vigilancia de nuestras fronteras se realicen en todo momento bajo el más estricto cumplimiento de los derechos fundamentales, la legislación nacional y europea y los tratados internacionales ratificados porEspaña. Y reclamamos como máxima prioridad en estos momentos evitar nuevos sufrimientos, respetar la vida humana y garantizar el derecho al asilo.
Basándonos en la narrativa de la Biblia –una narrativa de migración–, invitamos a todos los agentes de Iglesia, comunidades cristianas, y sociedad en general a mantener una actitud personal y colectiva de acogida y hospitalidad, junto a la máxima alerta y denuncia de estos hechos, que no son nuevos, y ante a los cuales no podemos mantenernos indiferentes.
Madrid, 21 de octubre de 2014

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