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viernes, 12 de septiembre de 2014

Voceros de quienes carecen de voz

María nos regala, sobre el misterio de Jesús, una mirada penetrante, y “quien contempla a Cristo, dice el Concilio Vaticano II en Gaudium et Spes 22, descubre más la raíz de ser de si mismo”.
Quien se encuentra con Jesús se encuentra más profundamente consigo mismo. Estas preguntas básicas que nos hacen adolecer, que nos hacen sufrir: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos?, ¿Cuál es el sentido de la historia para mí?, ¿Cuál es mi misión?, ¿A dónde voy?, ¿Cuál es mi destino?, permanecen en el corazón como el gestarnos permanentemente, el darnos a luz constantemente.


Sólo en la medida en que nosotros, llamados a ser plenamente humanos, nos animamos a afrontar constantemente, permanentemente estas preguntas, que si no encuentran respuesta nos angustian, solo en la medida en que encontramos razón de ser ante estas preguntas, podemos verdaderamente humanizarnos, y estas preguntas en la persona de Jesús encuentran su respuesta.

Pongamos voz, a los que carecen de ella, para intentar resolver esas preguntas. 

LOS MISTERIOS DOLOROSOS
(meditaciones adaptadas)


Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.


Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.


Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.


Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.


Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.



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