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jueves, 11 de septiembre de 2014

Obligaron a Simón a llevar la cruz


V ESTACIÓN.
SIMÓN AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ.

            Dos hombres trabajan juntos en Flor de Punga, Selva Amazónica del Perú, en la construcción de una vivienda digna.  Apenas una cabaña sumamente sencilla, hecha de madera, pero en la que la gente puede tener la sensación de un hogar y vivir bajo un techo protector. Cuando miro a estos dos hombres llevando a una su pesada carga, me impresiona la armonía de sus cuerpos.  Es casi como si estuvieran recitando una danza.  La pesada carga parece convertirse en una carga ligera, en una cesta de frutas.

            Y cuando pienso en la sociedad terriblemente competitiva en la que vivo, donde la crisis económica que nos ha crispado provenía en gran parte de hacer el suelo cada día más caro y donde los especuladores construíann interminables hileras de edificios para venderlos a precios astronómicos, siento una cierta envidia de estos “bailarines”. Sus casas son de lo más sencillo. Puede incluso que no haya mesas ni sillas ni armarios.... pero son un lugar seguro para su familia y sus amigos y ellos tendrán la estimulante sensación de haber hecho juntos algo inestimable y sagrado.

            Los ricos tenemos dinero.  Los pobres tienen tiempo.  Nosotros no paramos de ir de un lugar a otro, de hacer cosas, de inquietarnos por todo lo que podemos comprar con dinero; pero rara vez sentimos que estamos verdaderamente juntos. 

Los pobres tienen siempre montones de tiempo... y, sobre todo, la profunda esperanza de que, aun cuando tengan muy pocas cosas a las que aferrarse siempre tienen mucha gente a la que amar.

Cuando Jesús arrastraba su cruz, camino del Gólgota, los soldados echaron mano de un hombre de Cirene, llamado Simón, y le obligaron a ayudar a Jesús, para quien la cruz resultaba demasiado pesada.  Se habían dado cuenta de que no podría llevarla hasta el lugar de su ejecución y de que necesitaba la ayuda de un extraño.  Es tanta la debilidad y la vulnerabilidad de Jesús que tiene necesidad de nosotros para llevar a cabo su misión.  Necesita que alguien lleve la cruz con él y por él. Vino a nosotros para enseñarnos el camino hacia la casa de su Padre, para ofrecernos una nueva morada, para darnos un nuevo sentido de pertenencia, para mostrarnos dónde se halla la verdadera seguridad..., pero no puede hacerlo solo.

La salvación es una dura y penosa tarea en la que Dios se hace dependiente de los seres humanos. El camino de Jesús es el camino de la impotencia, de la dependencia, de la pasión. Para que Jesús sea el salvador del mundo necesita que haya gente dispuesta a llevar la cruz con él. Algunos lo hacen de buen grado, y otros a regañadientes; pero, una vez que sienten el peso del madero, descubren que se trata de una carga ligera, de un yugo llevadero que conduce a la casa del Padre.

Señor, aquel hombre que venia del campo, de trabajar, y que seguramente no te conocía, te ha ayudado a llevar la Cruz. 

El no era nada consciente de los que significaba su ayuda: puede ser, que hasta lo hiciera sin ganas. Pero; Señor, el te ayudo.

Gracias, Señor, por tanta gente que ayuda a los demás, por tanta gente que dedica horas al servicio de todo aquello que es justicia, amor, solidaridad. Gracias, Señor, por la gente que ha dado su vida al servicio de los demás. Bendícelos, Señor.


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