-

-

jueves, 11 de septiembre de 2014

Clavado en la cruz


X ESTACIÓN
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Hoy, un sudanés está agonizando en el profundo mar al intentar cruzar el Estrecho. Se encuentra absolutamente solo, no se le conoce  nombre. Es uno de los muchos moribundos que terminan en esa fosa común que separa dos mundos. Será el número 345, inmigrante desconocido, en la lápida de un cementerio. Ahora, la vida le pende de un hilo, lo sabe, ha perdido las fuerzas, está totalmente agotado. La vida, no ha sido fácil para él, siempre marcado por la pobreza, en la que ha librado muchas batallas y obtenido pocos triunfos. Antes le daban miedo la enfermedad y el dolor, pero ahora se siente en paz. Ha intentado vivir. Antes le daban miedo la enfermedad y el dolor, pero ahora se siente en paz, sabedor de que pronto habrá pasado todo. Va a morir por vivir, y nadie le podrá llamar muerto.

Todos los días, cada hora, cada minuto, mueren personas. Mueren de repente o poco a poco; mueren en las calles de las grandes ciudades o en sus confortables hogares; mueren en el más absoluto aislamiento o rodeados de amigos y familiares; mueren en medio de grandes dolores o plácidamente dormidos; mueren lleno de angustia o en paz..Pero todos ellos mueren solos, y solos tienen que afrontar lo desconocido.

Jesús fue clavado en la cruz y estuvo agonizando tres horas. Cuando le miramos vemos la agonía del mundo. Jesús, que en la cruz arrastró a todos hacia sí, murió millones de muertes: no sólo la muerte del rechazado, del solitario o del criminal, sino también la muerte del grande y poderoso, del famoso y popular. Pero,  sobretodo, murió la muerte de todas las personas sencillas que han vivido una vida vulgar y ordinaria, han crecido, han trabajado hasta el agotamiento y han confiado en que, de algún modo, sus vidas no han sido inútiles.

La muerte es el lote de toda la humanidad. Y fue en esta humanidad que muere en la que Dios quiso encarnarse para darnos la esperanza.

Señor, ha llegado tu hora.  Ha llegado el final del camino, la hora del sacrificio definitivo. Tu fidelidad al Padre, tu fidelidad a los hombres, te ha llevado has aquí.


Señor, gracias por tu Amor.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *