-

-

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cae por segunda vez



VI ESTACIÓN

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ


El pobre campesino de Brasil está completamente exhausto. Ha estado trabajando la tierra durante horas, días, semanas, meses.... para poder dar de comer a su familia. Después de tantos años de duro trabajo, nada ha cambiado en el fondo; no puede competir con quienes disponen de los más modernos medios técnicos. Por otra parte el dinero que obtiene de la cosecha no le llega siquiera para enjugar las deudas contraidas para poder vivir su familia de un modo mínimamente decente. Este desesperado campesino es tan sólo uno de los millones de seres humanos que se han convertido en víctimas de los grandes poderes económicos, sobre los que no tienen ningún tipo de control.

Cuando Jesús cae por segunda vez, ya no es porque la cruz le resulte demasido pesada, sino porque todo su cuerpo experimenta el más completo agotamiento. Está del todo acabado. Demasiado para una sola persona.... Por eso  se tambalea y cae por tierra. ¿Donde han quedado sus sueños de unos nuevos tiempos en los que habría de imperar el amor y el perdón?

Jesús conoce bién esos momentos en los que ya no queremos seguir adelante, en los que solo pensamos en abandonar y dejar que la desesperación siga su destructiva carrera. Como al campesino brasileño, también a nosotros nos invade la depresión y la impoténcia, que nos hace preguntarnos. ¿Merece la pena mi vida? Nuestros corazones pueden verse invadidos por una profunda sensación  de cansancio que haga que parezca imposible seguir adelante. Todos nuestros esfuerzos parecen haber quedado en nada. Jesús que padeció todo igual que nosotros, nos invita a confiar en que tanto su fracaso como el nuestro forman parte del camino de la cruz. Tal vez lo único que podemos hacer cada vez que caemos es recordar que Jesús cayó y sigue cayendo con nosotros para que no perdamos la esperanza.

Cada caída vuestra en el camino, bajo el peso de la cruz, no hace ver cuanto mal y pecados se han ido apilando a lo largo de nuestra historia humana. Y nos hace pensar que, nosotros también, contribuimos a este mal y este pecado.

Señor, ayúdanos a reconocer nuestros pecados, ayúdanos a sentir el mal que hacemos, a ti y a los hermanos, con nuestras infidelidades y perezas.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *