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martes, 26 de agosto de 2014

Magnificat

Entre las muchas meditaciones que ofrece este misterio, hay una especialmente atractiva.
Conocido es que, teniendo María noticias del embarazo de Isabel, marchó presurosa a felicitarla, a celebrar y compartir con ella la alegría de una maternidad largo tiempo deseada y suplicada: ¡Qué lección a cuantos descuidamos u olvidamos acompañar a los demás en sus alegrías!
El encuentro de estas dos mujeres, sus cantos de alabanza y acción de gracias, y las escenas que legítimamente podemos imaginar a partir de los datos evangélicos, constituyen un misterio de particular ternura humana y religiosa. Parece como la fiesta de la solidaridad y ayuda fraterna, del compartir alegrías y bienaventuranzas, del cultivar la amistad e intimidad entre quienes tienen misiones especiales en el plan de salvación. Sería delicioso conocer sus largas horas de diálogo, sus confidencias mutuas, sus plegarias y oraciones, sus conversaciones sobre los caminos por los que Dios las llevaba y sobre el futuro que podían vislumbrar para ellas y para sus hijos. Podemos pensar que, de alguna manera, se resumen en la bienaventuranza que Isabel dirigió a María, y en el cántico de acción de gracias por el pasado, el presente y el futuro, que ésta elevó Dios.
Todo ello constituye un magnífico programa:
"Su amor preferencial por los pobres está inscrito admirablemente en el Magníficat de María. El Dios de la Alianza, cantado por la Virgen de Nazaret en la elevación de su espíritu, es a la vez el que «derriba del trono a los poderosos, enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos..., dispersa a los soberbios... y conserva su misericordia para los que le temen». María está profundamente impregnada del espíritu de los «pobres de Yahvé», que en la oración de los Salmos esperaban de Dios su salvación, poniendo en Él toda su confianza (cf. Sal 25; 31; 35; 55). En cambio, ella proclama la venida del misterio de la salvación, la venida del «Mesías de los pobres» (cf. Is 11,4; 61,1). La Iglesia, acudiendo al corazón de María, a la profundidad de su fe, expresada en las palabras del Magníficat, renueva cada vez mejor en sí la conciencia de que no se puede separar la verdad sobre Dios que salva, sobre Dios que es fuente de todo don,de la manifestación de su amor preferencial por los pobres y los humildes, que, cantado en el Magníficat, se encuentra luego expresado en las palabras y obras de Jesús.
La Iglesia, por tanto, es consciente -y en nuestra época tal conciencia se refuerza de manera particular- de que no sólo no se pueden separar estos dos elementos del mensaje contenido en el Magníficat, sino que también se debe salvaguardar cuidadosamente la importancia que «los pobres» y «la opción en favor de los pobres» tienen en la palabra del Dios vivo. Se trata de temas y problemas orgánicamente relacionados con el sentido cristiano de la libertad y de la liberación. «Dependiendo totalmente de Dios y plenamente orientada hacia Él por el empuje de su fe, María, al lado de su Hijo, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del cosmos. La Iglesia debe mirar hacia ella, Madre y Modelo, para comprender en su integridad el sentido de su misión»ndo nuestro corazón y nuestro espíritu".
EL "MAGNÍFICAT" DE LA IGLESIA EN CAMINO por Juan Pablo II, Redemptoris Mater, nn. 35-37
Esta introducción nos sirve para presentar una loable experiencia, que recibe este nombre, y que se viene realizando en los colegios marianistas de la Fundación Domingo Lázaro, con el objetivo de impulsar la cultura de la solidaridad y del voluntariado en la familia colegial. Con este propósito se organizan charlas de formación a padres, profesores y alumnos y, lo que es lo más importante, se invita a los alumnos de primero de Bachillerato a colaborar con ONGs que desarrollan una acción social.
Cola de alumnos para entregar las solicitudes
para participar
en el Programa Magnífica
en el colegio marianista
San Felipe Neri de Cádiz
Un Programa, en el que los chicos y chicas, salen al encuentro de los vulnerables y ponen al servicio de ellos su juventud, su alegría, sus ideales, sus corazones, y parte de su tiempo.
Ellos nos enseñan y nos dan hoy ejemplo de cercanía, de opción por los más desfavorecidos, de cariño... De cómo amándose, y amándoles..., aprenden a
am-ARTE...
¡Qué arte!


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