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lunes, 11 de agosto de 2014

Las bellas ARTES

Todos somos conscientes de los difíciles tiempos por los que atravesamos, y de la realidad social en la que estamos, que ponen en evidencia la libertad real de muchos hombres y mujeres; quienes perciben que el sentido de su vida es cada vez más difuso y su autonomía cada vez más precaria.

Ante esta situación debemos tomar conciencia de esa dura realidad para muchos hermanos, que ven la felicidad más lejos y el futuro más incierto.

No hay excusas, los cristianos tienen que “hacerse pobre con los pobres(Sta. Teresa de Calcuta). Cristianos dispuestos a aprender con otros, para aportar posteriormente su grano de trigo que ayude a dar fruto abundante.

Cristianos que deseen ofrecer (será su donación) su entrega personal (su dar) a la lucha por la dignidad de cada persona (su comprensión), y a la construcción de otro tipo de sociedad, para realizar este servicio que nace del amor desde la gratuidad.

Haciéndose pobres se les pide poco: Disponibilidad de una parte de su tiempo a promover un cambio cierto, no exento de sinsabores; por el que sólo recibirán como recompensa ver que personas con necesidades pueden alcanzar sus metas.

Este es el don de la gratuidad, que les animará en sus cometidos, de la generosidad que estimulará sus acciones, y de la felicidad que les permitirá hablar de esperanza e ilusión.

Es el mejor camino que puede mostrarnos, a todos, el rostro feliz de Jesús en las personas a quienes se acompañe, que son los que esperan con impaciencia nuestra presencia; el de un estilo de vida que debe de llevar a una transformación vital para adaptarse a los nuevos tiempos.

Caminar, desde la fraternidad, como recarga para la identidad de lo que somos y hacemos, con Jesús como centro. Ser voz de los sin voz, haciendo de su protesta nuestra propuesta, llevando a la práctica diaria la denuncia y la presencia de aquellos a escenarios de participación. Unos, los que quieran acercarse, y los otros, los que quieran ser voceros, no obstante trabajarán juntos provocando sueños, sumando voluntades y fortaleciendo vínculos. Humildes artesanos que construyan y den identidad a una vocación de siervos pequeños que practican las bellas artes: Acerc-ARTE, Mir-ARTE, Escuch-ARTE, Habl-ARTE, Acaric-ARTE, Abraz-ARTE, Acompañ-ARTE, Ayud-ARTE… 

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