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viernes, 29 de agosto de 2014

Duc in altum

Miremos de nuevo nuestras ideas y fuerzas. Sí, necesitamos emplear los mejores medios para el triunfo de la justicia. ¿Será la escasa praxis social de las Iglesias locales la justificación de tantos creyentes no practicantes, que pretenden entenderse a solas, como dicen, con su Dios?
No sólo debemos actuar a título individual, entablando relaciones con nuestros semejantes que tienen de la vida social y económica una concepción distinta para tratar de fórmulas, sino que hemos de actuar en grupos organizados: enseñando y practicando, con la palabra y las obras, "ajustando nuestra actividad a los principios y normas de la Iglesia". (Carta Encíclica Mater e Magistra - 1963) 
La Doctrina Social de la Iglesia no se limita a dictar principios generales ni tampoco pretende sostener estructuras determinadas de poder político y económico, sino que es la respuesta que ofrece a la cuestión social, es decir, a los problemas suscitados por la injusta situación de cualquier estructura, de cualquier grupo humano, de cualquier... hermano..., junto con el esfuerzo de cada uno de nosotros por cambiar las condiciones sociales y ordenarlas de acuerdo al bien común.
Duc in altum, no nos queda otra cosa, bogar mar adentro...

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