-

-

lunes, 25 de agosto de 2014

Abramos los ojos

  Recordaréis que dos ciegos salieron al encuentro de Jesús. Quisieron verlo y Él se los abrió.

 Abramos los ojos, porque somos corresponsables de tanta injusticia, y no hagamos simplemente como que vemos. Abramos los ojos, no como simple artificio retórico, más bien para abrir honestamente espacios a la solidaridad y el compromiso.

  Recordemos que el año que viene es el cincuentenario de la clausura del Concilio Vaticano II, que anunció Juan XIII con aquel rotundo abramos las ventanas para que entre aire nuevo.

  ¡Qué necesario era entonces que se imponían pensamientos humanistas!; como el de Sartre, que decía: "Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren". ¡Qué necesario es hoy en día, cuando el individualismo nos deshumaniza!

  Entonces, nos abrimos a la realidad del mundo casi en un nuevo Pentecostés, no sin resistencias, ni desidias. Cincuenta años después seguimos abriendo ventanas.

   A los cristianos nos toca también ahora abrir otras. Nos toca abrir, por ejemplo, la economía a otras perspectivas, en especial a la del bien común, porque la economía no es perversa, lo es quien la maneja y cree que las soluciones más rentables no pueden ser las más humanas. Esa es la perversión de la cultura del individualismo deshumanizador.

  La labor de todos, y de los economistas es la de intentar facilitar el empoderamiento de la persona, los artesanos, los profesionales, las pymes versus los mercados, abriendo una nueva era.


  Pero es un proceso, como el del CV II, que encuentra sus resistencias, y no es de efecto inmediato. Depende de las decisiones de cada uno de nosotros, de las millones de personas que tienen la libertad de elegir entre el compromiso de apoyar un mundo más humano, comprando por poner un ejemplo sencillo al comerciante de la esquina, o no, e ir a las grandes e impersonalizadas grandes superficies.

  Respondamos con sinceridad: ¿Quién de nosotros compra primando, en su decisión, el mercado más cercano, la calidad de los productos, el efecto en el medio ambiente para su producción, la salud de las personas, la elección adecuada de proveedores, la gestión responsable, y las condiciones laborales de los trabajadores...?

  Sí, somos corresponsables con nuestras decisiones, y a todos nos corresponde, por Justicia, abrir la economía dejando espacio a la reflexión y la coherencia individual, y a consumir con conciencia. Sólo entonces, la suma de todas esas decisiones conscientes, y elegidas en libertad, irán provocando la evolución que dará lugar al cambio.

  Sólo cuando creamos que la finalidad primordial de la producción no es el beneficio, sino el servicio de la persona humana.

  Sólo cuando se produzca una profunda renovación cultural y el RE-descubrimiento de los valores de fondo.

  Se dice que una crisis abre a un mundo de posibilidades. Aprovechemos ésta para evolucionar hacia uno desde las ideas más positivas, sin revoluciones dañinas, y rechacemos las negativas y populistas.

   Tenemos que tener confianza en que Dios nos ayudará a discernir, pero sin olvidar que cada uno tenemos que arrimar el hombro, sin resignarse aún cuando veamos pasar el tiempo, para abrir ventanas al bien común

   "Señor, que se abran nuestros ojos" (Mt 20, 29-33)

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *