-

-

jueves, 10 de julio de 2014

Visita a Mon. Victor de la Peña

Monseñor Víctor de la Peña, nació el 14 de Setiembre de 1933 en Villaldemiro (Burgos). El año 1945 ingresa al Colegio Seráfico de la Provincia de Granada. HACE el noviciado entre 1952 y 1953 para cursar después Filosofía y Teología en el convento de Chipona.
Es ordenado sacerdote el 3 de Julio de 1959. Fue maestro de postulantes y estudiantes. Enviado a Roma realiza estudios superiores en el Pontificio Ateneo Antoniano consiguiendo la licencia en Teología. Posteriormente se diploma en Psicología EN LA UNIVERSIDAD de Madrid. En 1971, sintiendo el impulso misionero, viene a Perú; trabaja primero en Contamana y Orellana y posteriormente es destinado a Requena como profesor y Director de la gran unidad escolar "Agustín López Pardo".
Fue elegido Obispo Auxiliar de Requena el 17 de Diciembre de 1982, consagrado Obispo el 3 de Julio de 1983 y nombrado Vicario Apostólico de Requena el 15 de mayo de 1987. Su trabajo ha sido intenso. A parte de procurar PERSONAL para que trabajase en el Vicariato, han sido frecuentes sus Visitas pastorales prácticamente a todos los lugares del Vicariato, gracias a la motonave "Granada" que ha permitido un desplazamiento de acuerdo a las circunstancias. Regresó a España en el año 2005; residiendo actualmente en el Convento Nuestra Señora de Regla de Chipiona (Cádiz).


Visita a Victor de la Peña (segundo por la izquierda) el pasado mes de mayo
El pasado mes de mayo, miembros de la directiva de la Asociación Compromiso Marana-thá tuvo la oportunidad de ir a visitarle.

A continuación reproducimos parte de la entrevista que le hicieron los hermanos de la Asociación Hesde Perú.

P: ¿En que momento de su vida decidió ir a las misiones?

Se es misionero no por una gracias tumbativa del Señor, a lo San Pablo, sino por una cadena de gracias que te van llamando de tantas maneras y que llega un momento que dices "aquí estoy, mándame". Y así nació mi vocación misionera. Puedo titularla en palabras de mi madre:"YA TE HAS SALIDO CON LA TUYA". Desde joven había manifestado mi deseo de ir de misionero a América. Mis padres no querían. En junio de 1971, terminado el año escolar en Martos, recibí el beneplácito del P. Provincial y del Definitorio. Me puse en CONTACTO con Mons. Luís Arroyo que estaba en España y era el Obispo del Vicariato Apostólico de Requena, donde yo quería ir, pues lo conocía por dos grandes misioneros R.P. José Ramón Palací y P. Francisco Peñuela. Fui a comunicárselo a mis padres que estaban en San Sebastián. Compré dos botellas de cava. Al terminar el almuerzo estando de sobremesa, saqué la bebida y dije: esto hay que celebrarlo. Qué hay que celebrar, dice mi madre. Leo la carta y con lágrimas dice: "YA TE HAS SALIDO CON LA TUYA." Era el momento de Dios y mi momento.

P: ¿Cómo vivió la adaptación a una realidad tan distinta de la nuestra? ¿En qué pueblos vivió?

Pronto pude darme CUENTA que SER IGLESIA, HACER IGLESIA y VIVIR COMO IGLESIA era una tarea de aprendizaje, de escuchar al Espíritu que me hablaba desde una realidad tan distinta a la vivida en España y que desde ahora era mi verdadera realidad. Se trataba de escuchar al Espíritu, a la gente que me hablaba con su palabra, pero sobre todo con su silencio y con su modo de vivir el día a día. El misionero se aclimata pronto al ambiente físico.—En la selva clima caluroso y húmedo. Es también relativamente fácil acostumbrarse a las comidas, incluso hasta a la carne de mono y de otros animales que nunca hemos comido. La mayor dificultad, creo yo, es aclimatarse, valga la palabra, sicológica y culturalmente. Las palabras, en general, son las mismas, mas no así muchas veces su significado. Hay que asumir con mucha humildad este proceso de inculturación que supone tu presencia. Tienes que dejarte evangelizar antes de ser evangelizador.
Viví solamente en dos. En Orellana, diciembre del 71 a marzo de 74 y en Requena, 1974 al 2005. DESDE Requena una vez nombrado Obispo pude visitar con mi "palacio flotante" los más de 300 caseríos que formaban todo el Vicariato.

P: ¿En qué momento fue nombrado Obispo del Vicariato Apostólico de Requena? ¿Podría comentarnos el cambio que supuso en su vida y en su tarea misionera?

El 17 de diciembre de 1982 esta firmada la Bula de mi nombramiento COMO Obispo titular de Avitta Bibba y auxiliar del Vicariato Apostólico de Requena. El 23 de enero del 83 llegué a Lima para una reunión del Definitorio Provincial y llamándome el Nuncio me lo comunicó y me pidió el consentimiento que al día siguiente lleve a la Nunciatura por escrito. La decisión estaba tomada y la Obediencia al Papa cumplida.
EL CAMBIO que supuso en mi vida y en mi actividad misionera fue grande, máxime considerando que soy un enamorado de la enseñanza y llevaba como responsabilidad la dirección de la Normal y de nuestro Colegio "Padre Agustín López Pardo". Seguí apoyando la pastoral educativa PERO de otra manera.

Me convertí en misionero itinerante y de la LANCHA. Cada viaje que realizaba duraba un mes y medio y como el Señor enseñaba y curaba, y yo sabía enseñar, pero no curar, tuve la suerte de que en cada salida de la lancha, programado con tiempo hubo voluntarios, tanto para catequesis como para salud y otras necesidades de los caseríos: Enfermeras, médicos, carpinteros…Cada viaje era sumamente gratificante y los caseríos agradecían estos servicios.
Misa crismal
En una Misa Crismal en la catedral de Requena.

P: Después de tantos años de convivencia ¿Podría acercarnos un poco al carácter de la gente de la selva peruana?

No es fácil responder objetivamente a ESTA pregunta, aunque más de una vez lo he intentado. Mi primera impresión que saqué en Orellana fue la siguiente, nos trasladamos al 1971. Tuve la impresión que eran personas afectivamente frías. Llegaba una lancha y salía a observar. Venía algún familiar de niños o jóvenes que estaban esperando a sus padres o hermanos después de dos o tres meses fuera y no percibí muestra alguna de cariño externo: ni un beso, ni un abrazo.
Hay unos tópicos generales que todos vamos admitiendo DESDE nuestra experiencia : son amables, hospitalarios, no te levantan la voz, ni les agrada que se la levantes. Saben compartir y son generosos con lo poco que tienen.
Todo esto es verdad y quizás haya una explicación porqué no hay otros caracteres comunes a la gente de la selva. Hay que tener en CUENTA que la selva peruana comprende más de 725.000 kilómetros cuadrados y que en ella hay cerca de 50 grupos etno-linguísticos con su modo de ser bastante diferentes. Por ello no es posible generalizar, ni lo positivo, ni lo negativo. Otra cosa es hablar del carácter de los pobladores de las ciudades de la selva.

P: ¿Hay diferencias entre la Iglesia española y la latinoamericana?
Hay que admitir que la Iglesia latinoamericana está muy ligada a toda la problemática socio cultural. Al principio nos hablaban en casi todas las reuniones de la necesidad de la inculturación; de asumir los valores que veíamos y potenciarlos asumiendo todo el proceso de desarrollo del pueblo al que teníamos que servir. Yo creo que la Teología de la liberación nos hizo mucho BIEN en la medida que llegamos a captar su contenido prescindiendo muchas veces de sus palabras. Se vive una Iglesia más familiar y más popular. A la española yo la veo más jerárquica y más cultual. Y no me entretengo en esta pregunta porque creo que estamos entrando con "la nueva evangelización" en un proceso muy importante de vivencia de los valores del evangelio desde las realidades socio culturales del mundo actual que ya quiso el Vaticano II.

P: Estamos seguros que hay muchas vivencias y anécdotas que le han dejado huella… ¿le gustaría compartir alguna con nosotros?

Ciertamente tarde o temprano te encuentra con situaciones para ti insospechadas. Les contaré una sola porque es bastante amplia y me ocurrió en Orellana a los pocos días de haber llegado y que me ayudó a entender mejor a la gente y aclimatarme sicológicamente a mi nueva sociedad. Estaba SOLO en Orellana y en aquel tiempo no tenía luz eléctrica y suele anochecer muy temprano. Serían las seis y cuarto de la tarde y se presenta un matrimonio con sus cinco hijos a pedirme les apuntara para el cursillo prebautismal. Como no teníamos luz les pedí que, por favor, vinieran al día siguiente a las ocho de la mañana. Cómo no, padrecito, a las ocho estamos aquí. Al día siguiente a las ocho menos cinco estoy esperándoles en la puerta. Son las ocho y media, las nueve y no llegan. Cerré la puerta y me fui a preparar mi desayuno.
Al poco tiempo escucho un sonido gutural fuerte que se repite varias veces. Era la familia. Aquí estamos, padrecito, para apuntar a nuestros hijos. Con mucha delicadeza les dije: ¿ no habíamos quedado que a las ocho les esperaba?.—Sí, padrecito, y ¿qué horas es?.—Fui aprendiendo que en la selva, donde todavía los relojes no vestían pulsera, el tiempo era referencial. Y esta lección me sirvió siempre. Aquí no terminó todo. Pasaron al despacho y después de acomodarnos, pregunté por el nombre del más mayorcito para rellenar la ficho de inscripción. ¿Cuándo ha nacido?, mes, día y año. A lo que la mamá me responde: ¡ cuando, quizás, padrecito habrá nacido!. En aquellos años en muchos pueblos no había registro civil. Calculando por lo que la mamá me iba diciendo puse día, mes y año. Hice lo mismo con los otros cuatro. Ya todos estaban estrenando fecha de nacimiento. Mi sorpresa vino al final cuando veo que la señora da con el codo a su esposo, que había ESTADO todo el tiempo callado, diciéndole con alegría: no te decía yo que el padrecito sabía cuando habían nacido nuestros hijos?.
Con el Hno Severino Calderón

P: En el momento actual ¿cómo vive desde aquí y en su situación personal la misión?

Recuerdo que cuando ya tenía la Obediencia del P. General para ir a la selva del Vicariato Apostólico de Requena, muchos me decían un poco indignados:"tanto estudiar para ir ahora a la selva." Pude comprobar en los largos años pasados en la selva que todos los estudios me han servido. Ahora me preguntan cómo vivo desde aquí y en mi situación PERSONAL la misión?. Lo digo con gran cariño; ahora uso muy poco la inteligencia, soy más corazón y vivo un amor más profundo a esos mis hermanos que el Señor me regaló y que saben ellos que les quiero de verdad y ellos me lo manifiestan igualmente.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *