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lunes, 28 de julio de 2014

No hay vino

¿No hay vino? ¡No me puedo creer que no tengan vino! ¿Cómo puede ser eso? Poseen el vigor de la tierra, la humedad fresca del aire, la energía saludable de la calma y transparente bonanza, la luminosidad cálida y cegadora de la Palabra, el aire diáfano que madura los frutos, la brisa que matiza y suaviza, la mansedumbre que mima las yemas que de la cepa salen. No habrá vino, pero hay viñedos fértiles, llenos de vida, de los que surgirá ese fruto, de una tierra que late y vibra, gracias a los cuidados de jornaleros anónimos de trabajo silencioso.
Quizás, hoy no haya vino, pero estamos convocados los medidores y corredores de vino, los bodegueros, los tinajeros, los pisadores, que en el nombre del Padre, pueden aportar muchas ideas desde sus cabezas, en el del Hijo, ofrecezcan los sentimientos de sus corazones, y en el del Espíritu, muevan sus pies para hacer camino, y abran sus manos repletas de actitudes.
Si no hay vino nuevo, sí hay odres que llenar y lagar donde se puedan tranformar las ideas con la Palabra: la buena y elocuente Palabra; la Palabra en regalo: en el más hermoso patrimonio entregado; y el regalo en ganas de hacer el esfuerzo acompañando las ideas: transformando las buenas ideas en buenas obras.
"Por aquel tiempo se celebraba una boda en Caná de Galilea, cerca de Nazaret, y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara el vino, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino». Jesús le responde: «Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».
Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala». Ellos se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde venía (los sirvientes, que habían sacado el agua, sí lo sabían), llama al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya todos están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora».
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus signos. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos. Después bajó a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días. Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén."
Juan 2:1-13



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