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jueves, 31 de julio de 2014


La paz no brota de la guerra.
Lo que brota de la guerra es la muerte.

Paz en Gaza
 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde” 
(Jn 14,27)

“Para edificar y consolidar la paz, hay que volver incansablemente a los fundamentos del ser humano. La dignidad del hombre es inseparable del carácter sagrado de la vida que el Creador nos ha dado… Si queremos la paz, defendamos la vida... Y ello significa que hay que desterrar toda violencia física o verbal, que jamás se puede utilizar la religión como pretexto de la violencia en cualquiera de sus expresiones, que ninguna, tierra, lugar, tradición y cultura es exclusivamente de nadie, que el derecho a la libertad religiosa es sagrado y que el respeto y la promoción de toda vida humana y a que toda persona pueda vivir pacíficamente y con dignidad es un ineludible e imprescindible deber".
Benedicto XVI

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