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miércoles, 23 de mayo de 2012

M I S I O N E S




OMPRESS-MADRID (22-5-12) Han comenzado hoy en Alcalá de Henares las Jornadas Nacionales de Delegados Diocesanos de Misiones y Asamblea de Directores Diocesanos de Obras Misionales Pontificias. En las palabras de acogida que Anastasio Gil, director nacional de OMP, ha dirigido a los asistentes explicaba el contenido de este encuentro que se prolongará hasta el próximo jueves 24 de mayo.
"Los contenidos articulados en el Programa", explicaba, "se refieren, en este primer día, a la cooperación misionera de los fieles y a la distribución de las limosnas recibidas para ayudar a los misioneros. Dos expertos en la materia han aceptado nuestra invitación, que agradecemos entrañablemente. La actualidad de la misión en África es la ocasión para reflexionar sobre las grandes dificultades que tienen que superar los responsables de la misión ad gentes, incluso hasta dar la vida de manera martirial. Para ello una prestigiosa mesa redonda sobre el tema será cerrada con el testimonio de dos misioneros de la familia comboniana. La celebración de la Asamblea nacional de las OMP será la ocasión para valorar el trabajo realizado en nuestras diócesis y para mirar al futuro con la presentación del Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND 2012)".
El director nacional hacía referencia a la celebración de la Eucaristía en honor de san Juan de Ávila que tendrá lugar el miércoles por la tarde en la capilla del Palacio Arzobispal de Alcalá. Esta celebración, "presidida por quien fue Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones en los dos trienios 1999-2005, el Cardenal Amigo, nos ayudará a descubrir que la dimensión misionera está en el corazón y en las enseñanza de quien es, para el clero diocesano, modelo e intercesor".
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jueves, 17 de mayo de 2012

Rv: M I S I O N E S

Posted: 16 May 2012 09:32 AM PDT

Queridos amigos, y especialmente, queridos profesionales de la comunicación de nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta:

"¡Ay de mí si no comunicara!" Así podría expresarse hoy aquel campeón de las comunicaciones que fue San Pablo. Y es que tenía la mejor y más grande noticia que contar: ¡Cristo ha resucitado! Es la noticia de la Pascua que estamos celebrando estos días.

Hoy quiero dirigirme especialmente a vosotros, profesionales de la comunicación, y felicitaros con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que toda la Iglesia celebra este VII Domingo de Pascua. Desde mi llegada a nuestra Diócesis me he sentido en consonancia con vosotros y creo que hemos "conectado" en el deseo de comunicar lo más valioso que tenemos: el Amor de Dios por el mundo manifestado en Cristo Jesús Muerto y Resucitado por nuestra Salvación.

La Iglesia existe justamente con este fin: comunicar la Buena Noticia. Por lo tanto, la comunicación forma parte esencial no sólo del ser humano sino también del cristiano. Vivimos en un tiempo en el que, paradójicamente, a la vez que se han desarrollado múltiples y novedosas formas de comunicación muchas personas experimentan, sin embargo, una gran soledad por la falta de relaciones auténticas.

El Santo Padre en su mensaje para este día ha querido resaltar la necesidad de dar profundidad a nuestras relaciones. Sólo así es posible que nuestros diálogos sean verdaderos encuentros entre personas que se comunican. Para ello es necesario salir del estilo de vida superficial en el que nos hemos acomodado y empezar a vivir la vida a fondo. ¿Pero cómo hacerlo? Cultivando el silencio. Parece contradictorio pero no lo es. Lo que produce una buena comunicación no es la cantidad de palabras que se dicen, se chatean o se twittean sino la calidad de ellas. El silencio forma parte esencial de la comunicación pues sin él no hay verdadera escucha de uno mismo ni del otro. Pero debe ser un silencio auténtico, un silencio que no sea simple espera sino acogida de la otra persona que se nos está entregando en sus palabras. También ésta es una condición para escuchar a Dios. Como María. Los cristianos, además, anunciamos una verdad insólita:

Dios hace silencio para escucharnos. Tan importantes somos para Él. Es un silencio que a veces no entendemos. Sin embargo Nuestro Señor en la Cruz lo llenó de significado.

El silencio del Padre podría parecer abandono pero en realidad era acogida de la entrega de su Hijo, por eso las palabras finales de Jesús serán un acto de confianza en las manos que silenciosamente le cuidaban. A esta actitud de filial confianza y asombro la llamamos contemplación. Como ya decía Aristóteles, sólo el corazón sabio y sencillo es capaz de asombrarse y por tanto de acoger toda la hondura de las palabras de Dios que resuenan en la belleza de la Creación y en las circunstancias de nuestra vida. Son palabras de Amor que buscan un corazón capaz de escuchar.

Por otro lado, sólo un corazón contemplativo es capaz de escuchar los gritos silenciosos de tantos que sin darnos cuenta están sufriendo cerca de nosotros. Nuestra tierra sabe mucho esto, hay tantos en los que "la procesión va por dentro". Nuestro Señor bien lo conoce. Por eso de la escucha de Dios surge la misión. Dejándonos contagiar por sus sentimientos hacia los hombres nos apasionamos por ellos.

Escuchando a Dios y a los hermanos comprendemos nuestra misión en la vida. Tenemos una gran labor entre nuestras manos y una gran noticia que contar, todos los medios para ello son pocos y por eso es necesario que los cristianos usemos las nuevas redes sociales y plataformas digitales como un nuevo Areópago o Atrio de los gentiles donde encontrarnos con hombres de todos las formas de pensar, siendo capaces de escucharnos y llevándoles a escuchar juntos a la Palabra Eterna que ha decidido quedarse entre nosotros para llenarnos de vida, y vida eterna ¿Hay una noticia mejor que podamos comunicar?


Feliz pascua amigos



+ Rafael Zornoza Boy, Obispo de Cádiz y Ceuta


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miércoles, 16 de mayo de 2012

M I S I O N E S

Posted: 15 May 2012 01:47 AM PDT
Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI ha recibido en audiencia, la mañana del viernes 11 de mayo a los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias (OMP) con motivo de la Asamblea anual del Consejo Superior, celebrada en Roma. A continuación publicamos el texto completo del discurso del Santo Padre.

"¡Señor Cardenal, venerados hermanos en el Episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas! Dirijo un cordial saludo a todos, iniciando por el Señor Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, al que agradezco de corazón sus palabras y la información sobre la actividad de las Obras Misionales Pontificias. Extiendo mi saludo al Secretario Mons. Savio Hon Tai-Fai, al Vicesecretario Mons. Piergiuseppe Vacchelli, Presidente de las Obras Misionales Pontificias, a los Directores Nacionales y a todos los colaboradores, como a todos aquellos que prestan servicio en el Dicasterio. Mi pensamiento y el todos ustedes en este momento se dirige al Padre Massimo Cenci, Vicesecretario, fallecido improvisamente. Que el Señor lo premie por todo el trabajo que ha realizado en la misión y al servicio de la Santa Sede.
El encuentro de hoy se realiza en el contexto de la Asamblea anual del Consejo Superior de las Obras Misioneras Pontificias, a quien está confiada la cooperación misionera de todas las iglesias del mundo.
La evangelización, que tiene siempre un carácter de urgencia, en estos momentos impulsa a la Iglesia a recorrer, con paso todavía más rápido, los caminos del mundo, para que todos los seres humanos conozcan a Cristo. Sólo en la Verdad, que es Cristo, la humanidad puede descubrir el significado de la existencia, encontrar la salvación y crecer en la justicia y la paz. Cada hombre y cada pueblo tienen el derecho de recibir el evangelio de la verdad. En esta perspectiva asume un particular significado su empeño para celebrar el Año de la Fe, a esta altura ya cercano; para reforzar el empeño de difusión del reino de Dios y del conocimiento de la fe cristiana. Esto exige de parte de quienes ya encontraron a Jesucristo «una auténtica y renovada conversión al Señor, el único salvador del mundo». (Carta ap. Porta Fidei, 6). Las comunidades cristianas «de hecho tienen necesidad de volver a escuchar la voz del Esposo, que invita a la conversión, que los incita al ardor de cosas nuevas y los llama a empeñarse en la gran obra de la nueva evangelización». (Juan Pablo II, Ex. ap. Postsin. Ecclesia in Europa, 23).
Jesús, el Verbo Encarnado, sigue siendo el centro del anuncio, el punto de referencia para la continuación y para la misma metodología de la misión evangelizadora, porque es el rostro humano de Dios, que quiere encontrar a cada hombre y mujer para hacerlos entrar en comunión con Él, en su amor. Recorrer las calles del mundo para proclamar el evangelio a todos los pueblos de la tierra y guiarlos al encuentro con el Señor (cfr. Cart. ap. Porta Fidei,7), exige entonces que el anunciador tenga una relación personal y cotidiana con Cristo, lo conozca y lo ame profundamente.
En nuestros días la misión necesita renovar la confianza en la acción de Dios y una oración más intensa para que venga su Reino, para que se cumpla su voluntad en el cielo como en la tierra.
Es necesario invocar del Espíritu Santo luz y fuerza, y comprometerse con decisión y generosidad para inaugurar, en cierto sentido, «una nueva época de anuncio del Evangelio... porque, después de dos mil años, una gran parte de la familia humana sigue sin conocer a Cristo, y también porque la situación en que se encuentran la Iglesia y el mundo presenta particulares desafíos a la fe religiosa» (Juan Pablo II, Exhort. ap. postsin. Ecclesia in Asia, 29). Por lo tanto me alegra poder animar el proyecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y de las Obras Misionales Pontificias que promueven el Año de la Fe. Este proyecto prevé una campaña mundial que, a través de la oración del Santo Rosario, acompañe la tarea de evangelización en el mundo y ayude a muchos bautizados a redescubrir y profundizar la fe.
Queridos amigos, ustedes sabéis bien que el anuncio del Evangelio conlleva, no pocas veces, dificultades y sufrimientos; a menudo el Reino de Dios se difunde en el mundo al precio de la sangre de sus siervos. En esta fase de cambios económicos, culturales y políticos, cuando el ser humano puede sentirse sólo, presa de la angustia y la desesperación, los mensajeros del Evangelio, a pesar de ser anunciadores de esperanza y de paz, siguen siendo perseguidos como lo fue su Maestro y Señor. Pero, no obstante los problemas y la realidad trágica de la persecución, la Iglesia no se desanima: sigue siendo fiel al mandato de su Señor, consciente de que «como siempre en la historia cristiana, los mártires, es decir, los testigos son numerosos e indispensables para el camino del Evangelio»(Juan Pablo II, Redemptoris missio, 45). Hoy como ayer, el mensaje de Cristo, no puede ajustarse a la lógica de este mundo, porque es profecía y liberación; es semilla de una nueva humanidad que está creciendo, y sólo al final de los tiempos llegará a su plena realización.
A ustedes se os confía de manera particular, la tarea de sostener a los ministros del evangelio, ayudándoles a «conservar la alegría de evangelizar aún cuando sea necesario sembrar entre las lágrimas» (Pablo VI, Exort. ap. Evangeli nuntiandi, 80). Vuestro peculiar empeño comprende también mantener viva la vocación misionera de todos los discípulos de Cristo, de manera que cada uno, según el carisma recibido por el Espíritu Santo, pueda tomar parte en la misión universal que el Resucitado entregó a su Iglesia. 
Vuestra obra de animación y formación misionera forma parte del alma del cuidado pastoral, porque la misión 'ad gentes' es el paradigma de toda la acción de la Iglesia Apostólica. Sed, cada más vez, expresión visible y concreta de la comunión de personas y medios entre las Iglesias, que, como vasos comunicantes, viven la misma vocación y tensión misionera, y en cada rincón de la tierra trabajan para sembrar el Verbo de Verdad en todos los pueblos y culturas. Estoy seguro que continuareis a empeñaros para que las iglesias locales asuman, siempre más generosamente, su parte de responsabilidad en la misión universal de la iglesia.
La Virgen Santísima, Reina de las Misiones, os acompañe en este servicio y sostenga vuestras fatigas para promover la conciencia y la colaboración misionera. Con este deseo, que tengo siempre presente en mi oración, os doy las gracias a ustedes y a todos los que cooperan en la causa de la evangelización, y de corazón imparto a cada uno la Bendición Apostólica". (SL) (Agencia Fides 12/05/2012)

martes, 15 de mayo de 2012

M I S I O N E S

Posted: 14 May 2012 07:53 AM PDT

Esta semana será intensa en cuanto acabará en el envío misionero de Manolo Penco Gallé, miembro de Misioneros Seglares Vicencianos (MISEVI - Padres Paules).

Lo mejor es dejaros con las palabras del propio enviado, e invitaros a participar en cuánto podáis, y siempre con vuestra oración:

"Os reenvío extracto de una circular del grupo de Misioneros Seglares Vicencianos de la Parroquia San Vicente De Paúl de Cádiz al que pertenezco donde se informa de lo relativo a mi envío misionero: para tod@s aquellos que podáis asistir, bienvenid@s seáis y me alegraré de poder veros y abrazaros ese momento. A quienes no, os solicito encarecidamente vuestra oración, y me sentiré unido a ustedes en Dios desde ella y en su Misión que a tod@s nos urge... Afectuosamente: Manolo"

Para celebrar y compartir el envío, se nos abren los siguientes momentos a los cuales todos estamos invitados:
- Lunes, 14/mayo a las 20:45. Oración para aportar en proximidad el calor personal y espiritual al envío de Manolo. Tomaremos un par de lecturas y algunos cantos sencillos para hacer una celebración familiar, en sencillez y confianza.
- Domingo, 20/mayo a las 11:30: Envío en la eucaristía dominical. 

Ambas celebraciones se llevarán a cabo en la Parroquia de San Vicente de Paúl en Cádiz.

domingo, 6 de mayo de 2012

Reunión martes día 24 de Abril



El 24 de Abril del presente año nos reunimos con el siguiente orden del día:
  1. Lectura del acta anterior. 
  2. Programación de actividades para el 2º trimestre del año en curso (concierto, mercadillo, etc.). 
  3. Propuesta de fecha para una convivencia espiritual de la asociación. 
  4. Situación económica actual de la Asociación. 
  5. Preparación de la cena benéfica anual. 
  6. Informe de Néstor sobre las actividades asociativas a las que pertenece. 
  7. Ruegos y preguntas
Se revisaron las diferentes actividades que se propusieron en la reunión previa constatando los problemas que tenemos para llevar a cabo este tipo de actividades. Dada la premura de tiempo, se resolvió centrarnos en la organización de la cena benéfica y dejar las demás actividades para después de verano. 

Sobre la convivencia, al no estar presente Fr, José María se decidió dejar para la siguiente reunión esta propuesta. Se revisó la situación económica, que se visto mejorada por la noticia del ingreso desde la Diputación de Cádiz de los fondos para el proyecto de Vivienda Digna. Se realizó un primer esbozo de la organización de la cena benéfica anual. Se decidió realizar la primera reunión de organización para finales de mayo.

Néstor Mora indicó las posibilidades de colaboración que pueden desarrollarse con la Universidad de Cádiz, principalmente la captación de voluntariado y la posibilidad de organizar una conferencia con una persona relevante que no permitiera dar a conocer la Asociación. El programa de voluntariado se empezará a desarrollar a partir de la tercera semana de mayo, siendo todavía las fechas desconocidas. Para laa organización de una conferencia es necesario contar con una persona que fuese atrayente. Tristemente, Fr. Florencio Mínguez no viene este año a España, pero para el siguiente año sería una opción muy recomendable. Lo ideal sería una persona que viviera la misión y que pudiera compartir sus experiencia con la comunidad académica y local. Habría la posibilidad de realizar esta conferencia en otras localidades, como Jerez o Algeciras, donde la Universidad tiene cede.

Después de un breve número de ruegos y preguntas se cerró la reunión.


viernes, 4 de mayo de 2012

M I S I O N E S



Posted: 03 May 2012 09:23 AM PDT
Una sencilla mujer, Paulina Jaricot, viendo las realidades de las misiones "ad gentes", empieza una labor ingente a favor de las misiones, sin imaginar que estaba fundando la Obra para la propagación de la Fe.

Ella que lo tenía todo, abandona su estado de consumo y pertenencias para pasar a entregarse a la causa para la que es llamada hoy en día; DOMUND.

Podemos encontrar en la obra de Alfonso Blas una concisa descripción de lo que le supuso a Paulina su dedicación a la Asociación-Obra de ayuda a todas las Misiones de la Iglesia, surgida en Lyón el 3 de mayo de 1822. Y la importancia que adquirió y sigue teniendo en nuestros días para llevar a todos los hombres y mujeres el mensaje del Evangelio.



miércoles, 2 de mayo de 2012

M I S I O N E S

Posted: 01 May 2012 12:16 AM PDT

"Para que María, Reina del mundo y Estrella de la evangelización, acompañe a todos los misioneros en el anuncio de su Hijo Jesús"

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Por voluntad de Dios, María, como Madre del Verbo Encarnado está unida indisolublemente a la persona y a la obra de su Hijo. Con su sí, dado de una vez para siempre y renovado cada día, Ella se puso completamente a disposición del Señor. Ella es modelo y tipo de la Iglesia. 

En el pasaje lucano de la Visitación, vemos a María ponerse en camino hacia Ain Karim, para asistir a su prima Isabel. Acaba de recibir en su seno a Jesús, concebido virginalmente por obra del Espíritu Santo. Inundada por la alegría, se pone en camino con prisas. El amor la urge a llevar a Isabel la Buena Noticia: el Salvador, Jesús, está entre los hombres. María no puede guardar para sí misma esta gracia. Como dice el Papa Benedicto XVI: "El viaje de María es un auténtico viaje misionero. Es un viaje que la lleva lejos de casa, la impulsa al mundo, a lugares extraños, a sus costumbres diarias; en cierto sentido, la hace llegar hasta confines inalcanzables para ella. Está precisamente aquí, también para todos nosotros, el secreto de nuestra vida de hombres y de cristianos. Nuestra existencia, como personas y como Iglesia, está proyectada hacia fuera de nosotros. Como ya había sucedido con Abraham, se nos pide salir de nosotros mismos, de los lugares de nuestras seguridades, para ir hacia los demás, a lugares y ámbitos distintos. Es el Señor quien nos lo pide: «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos... hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8). (Discorso per la conclusione del mese mariano, 31 maggio 2010).

Por una parte, María nos precede en la peregrinación de la fe. Ella misma se ha fiado de Dios, y dejando atrás sus seguridades se ha puesto en camino. Ha seguido a su Hijo hasta el final, y le acompaña manteniéndose al pie de la cruz. Se ha convertido así en Madre de la Iglesia. Ella nos acompaña con amor materno, y nos recuerda que su Hijo está siempre con nosotros, como nos lo prometió: "Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20)". 
Benedicto XVI señala que María se quedó con Isabel tres meses y durante ese tiempo se dedicó a ayudarla, a prodigarla los cuidados y las atenciones que necesitaba en su estado delicado, dada su maternidad en edad avanzada. María, que se había proclamado esclava del Señor, se dedicó a servir a los hombres, en quienes descubrió la presencia de Dios. 

Pero la misión principal de su viaje no era simplemente el servicio de caridad, sino llevar a Isabel el Hijo que había concebido en su seno. María quiere, por encima de todo, ayudar a otros a encontrar a Jesús. "Nos encontramos así en el corazón y en el culmen de la misión evangelizadora. Este es el significado más verdadero y el objetivo más genuino de todo camino misionero: dar a los hombres el Evangelio vivo y personal, que es el propio Señor Jesús. Y comunicar y dar a Jesús --como atestigua Isabel-- llena el corazón de alegría: «En cuanto llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno» (Lc 1, 44). Jesús es el verdadero y único tesoro que nosotros tenemos para dar a la humanidad. De él sienten profunda nostalgia los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, incluso cuando parecen ignorarlo o rechazarlo" (Benedicto XVI, Discurso por la conclusión del mes mariano, 31 mayo 2010).

Que la Madre de Dios acompañe a nuestros misioneros en sus dificultades, que les acompañe con su amor materno, que les haga sentir el gozo y la alegría de llevar a Cristo a los hombres. (Agencia Fides 27/04/2012)

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