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lunes, 31 de agosto de 2009

Ser o no ser en la Amazonía Peruana - II- Conformismo o Incapacidad

Pero eso es lo que veo cada vez que voy, y este año, por la zona en la que me ha tocado estar, se ha acentuado todo lo anterior, de tal manera que me preguntaba si yo mismo aceptaba la existencia de aquel lugar en el mapa, ya que me parecía estar viviendo una mala pesadilla, puesto que es increíble que existan lugares como aquellos en los que tuve la suerte de estar este año.

La impresión que te dan, la inmensa mayoría de ellos, es que aceptan este mundo tal cual lo viven, ¿tal vez porque no tienen más remedio? La pasividad ante su realidad desde su propio país y del resto del mundo es tal, que ciertamente no es para despertar ilusiones ni esperanzas. Por eso yo creo que “se conforman” con el mundo en el que viven.

Uno, ingenuamente, piensa que debieran rebelarse, pero, ¿cómo?, ¿qué medios tienen para dejarse oír?, y, ¿quién les oiría? No obstante, creo que esta actitud les falta. ¿Cansancio de estar siempre dominados?, dan la impresión de carecer de espíritu de superación, de justa ambición que les lleve a rebelarse contra los que les obligamos a vivir así que somos todos los satisfechos del Primer Mundo. Los que banqueteamos continuamente en la mesa del insaciable Epulón.

Y así viven: pobreza, miseria, abandono, suciedad y dejadez; falta de alimentos y medicinas... Por no mencionar la carencia de tantos valores propios de la persona. ¿¡Cómo el ser humano puede acostumbrarse a vivir en las condiciones humanas, sociales, económicas y sanitarias que yo he vivido durante los años anteriores y, acentuados en la zona en la que he vivido durante estos dos meses de mi estancia en la selva!? Hay quien me ha llegado a decir que, sin embargo, y en estas circunstancias, son felices porque, al menos, tienen algo que comer , aunque sólo sea yuca, arroz, plátano y pescado, e incluso, a veces, un poquitito de pollo o de chancho.

Yo pensaba, y sigo pensando, que el secreto de la existencia humana no está solamente en sobrevivir, que es lo que a mí me parece preocupa especialmente a estas gentes, entre otras razones, porque creo que a ello se les ha obligado, y no tienen otras posibilidades; sino que el secreto de la existencia humana está en saber que vivimos, y esto es lo que pienso que aún no han podido descubrir en toda su dimensión estas buenas gentes de la selva, pues para ellos es perentorio y prioritario el poder sobrevivir de cada día, es casi no tener tiempo para darse cuenta de su propia existencia y del valor y dignidad de la misma.

Cuando te adentras algo más en ese mundo sientes una gran impotencia para hacer algo, tal vez porque no sabes por dónde empezar, pues la labor es tan enorme que llega, al menos, en algunos días, a paralizarte. O bien porque casi te encuentras con las manos vacías para llevar a cabo la solución de algunos de los problemas más perentorios con los que te encuentras y ellos viven, como por ejemplo una alimentación adecuada a los niños.

Pero no se va allí para simplemente contemplar, por eso, cuando uno tiene sus ratos de reflexión sobre la realidad, descubre que todo aquello puede convertirse en una experiencia muy dignificante y humanizadora si sabes aprovecharla. Te conciencias de las carencias tan básicas que estas personas padecen cuando aquí, en nuestro mundo consumista y despilfarrador, una de las preocupaciones más obsesiva es la de no engordar. Para mi ha sido una experiencia impactante y enriquecedora.

No cabe duda, y esto es verdad, e incluso te crea, en los primeros días, un trastorno relacional, pues se trata de otra manera de concebir la vida, la fe, la religión, las relaciones humanas, por parte de estas gentes. Da la impresión que sienten otras necesidades. Que sus vidas responden a unos primeros impulsos de tal manera que la existencia para ellos no es puro correr hacia el tener, sino más bien al poder mantenerse hoy de pie, porque mañana no sabemos. Pero les gusta tener, a pesar se su extraordinaria familiaridad con la pobreza, aunque realmente se conforman con muy poco, pero esto se convierte, en muchas ocasiones, en espada de dos filos.

El tiempo es verdaderamente relativo, se le valora poquísimo; si no es ahora, será después, ¡para lo que hay que hacer! Es algo en lo que está metido lo más importante que han de hacer, sobrevivir, no lo cuadriculan, lo emplean para eso, casi el único objetivo de su existencia.

Con estas experiencias yo me iba dando cuenta de que depende, en gran manera, de mí, el no dejar de ser persona. El ser humano está siempre corriendo el riesgo de reingresar en la escala límite animal, basta que se vaya descuidando, o le obliguen a hacerlo, que es el caso. Rápidamente encontraba razones para llegar a comprender la forma de ser y de vivir de estas buenas gentes, pero me costaba horrores el llegar hasta donde ellos llegaban en la forma de ejercitar la existencia, esto se convertía para mi en un socavón que se me presentaba casi como insalvable, mi esperanza se agarraba al correr del tiempo, pero yo no he podido “acostumbrarme” a existir de esa manera, gracias a Dios.

Fr José María Estévez Andamoyo, ofm.
Prov. Franciscana de Granada

martes, 18 de agosto de 2009

Ser o no ser en la Amazonía Peruana - I - Impresiones de la selva

Como lo he venido haciendo durante cuatro años, éste también me marché a la amazonía peruana, viviendo allí la experiencia de convivir con gente de la selva en la selva. Desde mi punto de vista, una experiencia única y nueva cada vez, puesto que es un mundo desconocido para la inmensa mayoría.

El proyecto en el que me integro, fundamentalmente, es convivir con aquellas comunidades, donde comparto con ellos multiples tareas tanto de carácter pastoral y catequético, compartiendo la fe, como tal vez profundamente relacionado con una labor, a la vez social o educativa, o todas ellas a la vez.

Ya desde Iquitos, la ciudad que te abre las puertas a la selva, constatas el “nuevo mundo” en el que vas a integrarte. Te embarcas allí, en una lancha donde cabe de todo y comienzas el viaje hacia la ciudad de Requena, capital de otra provincia y sede del Vicariato de su nombre. El viaje duró 16 horas. Pero es hermoso. Río, selva y el cielo acogedor. Por los pueblitos donde atraca la lancha, te vas dando cuenta de la diversidad de etnias que pueblan la región de Loreto, en la que se enclava la Provincia de Requena, en el gran río Ucayali, el que junto con el Marañón, forman el Gran Amazonas.

Impresiones de la selva

Cuando ya de Requena te adentras más en los poblados o comunidades nativas, vas sintiendo el asombro como un sentimiento que te invita a no mirar, sino más bien a distraer tu vista de lo que vas viendo. La inmensa mayoría de las casas que se extienden en el terreno comido a la selva son de madera y palmas los tejados. Una sola “habitación”, es lo habitual, y casi ninguna con lo más elemental para vivir dignamente: camas, mesas, sillas... Su convivir lo hacen encima de las tablas o tierra que aguantan los palos de la choza.

Generalmente los pueblitos giran en torno a una “plazoleta” de hierba donde es común ver muchos niños, adolescentes y jóvenes ociosos o jugando al fútbol o voleibol, particularmente cuando no están en la escuela o dedicados a la pesca o a la recolección de algunos frutos propios.

Cuando ya te vas habituando, desgraciadamente, a ver la realidad a la que has llegado, constata la pobreza, el abandono, la suciedad y la dejadez que se manifiesta en las comunidades y en las personas, y me siento mal queriendo averiguar si ellos se sienten igual en esas circunstancias, o por el contrario, han asumido ya la realidad, de tal manera que no se dan cuenta de ella, como si estuvieran anestesiados contra la miseria, pero, ¿sería posible esto?

No lo sé, pero sí caigo en la cuenta que la viven con una resignación que enerva mi sensibilidad, mi inconformismo y, como no, mi espíritu crítico, que en estas circunstancias se acentúa de una manera que hacía me sintiera mal, muy mal en ocasiones porque me parece incomprensible una realidad como la que viven en muchas comunidades, aquellas buenas gentes.

Pensando sobre lo que los sentidos me permiten percibir, me siento punzantemente malhumorado, sobre todo, al ver que eso no es siquiera mínimamente vivir. El abandono, la falta de higiene, de asistencia sanitaria, carencia de los más elementales medicamentos, la escasez hiriente de alimentos suficientes, sobre todo para los niños; a eso, al menos así lo creo, nunca puede uno acostumbrarse, pienso que no puede ser agradable jamás, ni siquiera aunque sea la manera ordinaria de vivir, aunque en estos casos, como en tantos otros, es el olvido y la marginación que los que tenemos hemos hecho de aquellas buenas gentes. No te puedes sentir bien y, por consiguiente, feliz, ¡no!. Por eso me resisto, no creo, que ellos estén “habituados” a vivir, a subsistir, mejor, como lo hacen, de tal manera que han asumido esa realidad y se sienten bien. ¡No es posible!

Fr José María Estévez Andamoyo, ofm.
Prov. Franciscana de Granada

martes, 11 de agosto de 2009

COMPROMISO: Opción o exigencia.


Como cristianos, reflexionar sobre la realidad del mundo que nos rodea, nos tiene que llevar aspirar a una m ayor solidaridad y a una opción preferente por los pobres y más desfavorecidos. No podemos encerrarnos en nosotros mismos. Al contrario, debemos abrirnos al diálogo con el mundo y sus problemas.

Hablo de solidarizarnos, desde el respeto al otro, sin imponer nuestros principios, acudiendo a sus necesidades, integrándonos y animando a integrarse en los grupos que de una forma u otra quieren hacerse presente en ese submundo de la marginación y la pobreza.

Solidaridad ejercida junto a otros para que pueda ser más eficaz y eficiente, haciendo bueno aquel dicho popular de la unión hace la fuerza. Evitando el simple asistencialismo para buscar la verdadera promoción de los pobres. Entendiendo por pobres, aquellos que carecen de lo imprescindible para desarrollarse como persona o no pueden ejercer sus derechos fundamentales. Por tanto, pobres desde el punto de vista económico, y también aquellos que se encuentra en situación de exclusión social por el motivo que fuere.

¿Cuántos nombres más podríamos darle a esa misma realidad de la pobreza: paro, minusvalía psíquica, discapacidad física, tercera edad, enfermedad, inmigración, alcoholismo, drogas, soledad...?

Pobreza que una veces se nos antoja lejana, fría, pese a la grandilocuencia de los números, como aquella que nos habla de cerca de mil quinientos millones de personas que viven en nuestro planeta en la más absoluta pobreza, y otras veces , algo más próxima, como la que nos dice que en torno al medio millón de personas viven en situación de pobreza extrema en nuestro país.

Debemos abrir los ojos a esa realidad. No podemos quedarnos en la frialdad de sus cifras. Ni podemos eludirla. Tenemos el deber de despojarnos de cualquier prejuicio que podamos aún tener para enfrentarnos a ella con esperanza y sin caer en la simpleza de justificarnos dando una mera limosna.

Nuestra generosidad DEBE ser nuestro compromiso enérgico, solidario, y organizado, desde la gratuidad, para promover la justicia que transforme esa realidad. Y digo debe, porque como cristianos no podemos plantearnos si lo hacemos o lo dejamos de hacer como una opción más, sino que tenemos la obligación de asumir ese reto.


José Manuel Jiménez
Presidente de la Asociación

martes, 4 de agosto de 2009

El voluntariado franciscano.

La realidad social en la que estamos evidencia que el hombre es cada menos hombre: la libertad real de muchos hombres es cada vez menor, el sentido de su vida cada vez más difuso, la autonomía cada vez mas precaria; la felicidad se ve mas lejos y el futuro mas incierto.

Necesitamos voluntarios que pretendan poner sus dotes, dones, servicios a funcionar desde una identidad de pobres y necesitados que están dispuestos a aprender con otros, y aportar su grano de trigo que ayude a dar fruto abundante. Se necesitan artistas que construyan y den identidad a su vocación de siervos pequeños y pobres.

Una característica del voluntario franciscano es que haga el servicio desde la gratuidad que nace del amor, y lleva a la entrega personal, a la lucha por la dignidad de cad persona y a la construcción de otro tipo de sociedad. Su comprensión requiere de cualidades: la donación o la comprensión, dar o recibir, servicio o recompensa justificada, que la persona alcance sus metas.

La gratuidad es también una energia que nos anima. Los franciscanos tenemos como principal fuente de energía el compromiso de la opción preferencia por los mas pobres “los leprosos”. Ellos fueron siempre los proferidos de Aquel que dio la vida por todos. Y no olvidemos que la dio voluntariamente.

El estimulo de voluntario es la generosidad que reviste de belleza la misma acción. Reside en demostrar interés por las personas, por su bien, desde la minoridad. Ver el rostro feliz de la persona a quienes acompañamos y que esperan con impaciencia nuestra presencia, que les habla de esperanza e ilusión.

Una segunda característica que quisiera señalar es buscar el encuentro desde la fraternidad, centrada en el optimismo y la visión centrada en la convivencia y factores positivos. Se trata de crear un estilo que de vida que afecta y empuja a las personas a la transformación vital. Caminar, desde la fraternidad, es una expresión que recarga la identidad de lo que somos y hacemos, con Jesucristo como centro, a la luz de Francisco de Asís nos hacemos solidarios manteniendo viva la llama de la utopía. No trabajamos en solitario sino solidariamente fraternos sostenidos y apoyados por la misma llamada.

Finalmente precisamos como franciscanos hacer nuestra protesta-propuesta, desde la denuncia, y la presencia públicas expresadas con propuestas. La finalidad no es resignarse desde la teoría, sino convertirla en práctica cotidiana. Se trata de ser voz de los sin voz “los voceros de Dios en medio de nuestro pueblo”. Desde ahí exigir derechos fundamentales construyendo escenarios de participación. Se trata de un estar juntos provocando sueños, sumando voluntades, fortaleciendo vínculos, franciscanizando desde el servicio voluntario menor, fraterno, gratuito y solidario.

Severino Calderón Martínez, ofm.
Provincial de la Prov. Franciscana de Granada

sábado, 1 de agosto de 2009

Estrenamos blog en nuestra página!!!

Hoy estrenamos en nuestrá página un blog a través del cual esperamos poder establecer un contacto más cercano con quienes nos siguen.

Esperamos que este nuevo formato de comuncación sea motivo de buscanos y encontrarnos dentro de la inmensidad de la red de redes: internet.

Este blog puede ser consultado en nuestra página: PULSA
o en su dirección de blogspot: PULSA

En breve iremos adjuntando noticias de nuestras actividades y proyectos. Además de vivencias de nuestra cotidianidad en esta misión de acercar el mensaje cristiano tanto a quienes tienen necesidades materiales como a quienes desean colaborar con nosotros.

Paz y Bien

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