sábado, 7 de diciembre de 2019

Segundo Domingo de Adviento: Festividad de la Inmaculada Concepción

Nos adentramos en la Sengundo semana de Adviento. Esto es, nos acercamos a la mitad de este Tiempo litúrgico en el que la Iglesia quiere acercarnos al Misterio de la Encarnación y al de la Redención.

Lo hacemos este año coincidiendo en este segundo Domingo de Adviento con el Misterio de la INMACULADA CONCEPCIÓN que la Iglesia católica lo hace oficial como VERDAD DE FE DOGMÁTICA en 1854, por el Papa Pío IX. Pero este Misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que refiere que fue perservada desde su misma concepción de todo mal de todo pecado desde su concepción y nacimiento, fue de alguna manera sostenidda de una manera popular desde los mismos tiempos de los orígenes cristianos al referirse a la madre de Jesús, el Redentor, el Salvador.

De esto saben mucho los mismos frailes franciscanos que, desde su fundación por San Francisco, tanta devoción mostraron y muestran a la Santa Virgen María. San Francisco de Asís mismo ya mostró
en sus escritos, veáse el "Saludo a la Bienaventurada Virgen María", y nos encontramos a filósofos y teólogos como Dun Scoto en el siglo XIII que van mostrando esa sensibiidad sobre la
Inmaculada que había en la Iglesia a través de los siglos. De todo ellos da cuenta la Orden franciscana que la tiene como Patrona a la Virgen María con esta advocación mariana. Y de paso señalar como se constituye con este nombre la nueva Provincia española de la Inmaculada desde 2015, al unirse varias Provincias franciscanas de la O.F.M. Así que doble fecilitación para la ofm de la Inmaculada en este Segundo Domingo de Adviento.

Por tanto unamos en este Domingo de Adviento al adentrarnos en la preparación para este gran acontecimiento que la fe cristiana proclama en el Misterio de la Encarnación como es el Nacimiento
de Jesús, en el cumplimiento histórico del Plan divino para con el ser humano, y que tenemos justamente con el Misterio de la Inmaculada, que siempre desde el respeto de Dios a la libertad humana se nos
presenta un hecho precedente en este Plan de Dios como Historia de Salvación la preservación del pecado desde su concepción, del cual la Iglesia creemos que todo ser humano nace. No es ahora el
momento de profundizar del cómo ni el porqué, pero sí es el de alegrarnos desde la fe, confiados en preparándohos un año más a celebrar el Nacimiento de Jesús, como el de la Encarnación divina, y el de la misma Redención que culmina en la Pascua.
Así sirvámonos en este Domingo de Adviento como preparación a la Navidad con ocasión del dia de la Inmaculada leyendo, orando con el Saludo de San Francisco a la Bienaventurada Virgen María:

"SALVE SEÑORA SANTA REINA SANTA MADRE DE DIOS, QUE ERES VIRGEN HECHA IGLESIA Y
ELEGIDA POR EL SANTÍSIMO PADRE DEL CIELO, A LA CUAL CONSAGRÓ ÉL CON SU SANTÍSMO
AMADO HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO PARÁCLITO, EN LA CUAL ESTUVO Y ESTÁ TODA LA
PLENITUD DE LA GRACIA Y TODO BIEN. SALVE PALACIO SUYO, SALVE VESTIDURA SUYA,
SALVE ESCLAVA SUYA, SALVE MADRE SUYA, Y TODAS VOSOTRAS SANTAS VIRTUDES QUE
SOIS INFUNDIDAS POR GRACIA E ILUMINACIÓN POR EL ESPÍRIRITU SANTO EN LOS
CORAZONES DE LOS FIELES PARA QUE DE INFIELES HAGÁIS FIELES A DIOS"

FELIZ SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO.

Y Dios soñó con un Mundo nuevo


No lo soñó para sí mismo, sino para ti, y lo soñó conforme a tu deseo.
En ese sueño de Dios, en tu deseo, como en un paraíso, son de casa la justicia y
la fidelidad, la gracia y la paz. En el proyecto de Dios y en tu esperanza, desterrados el
daño y el estrago, la tierra se llenará de la ciencia del Señor.
El profeta lo anunció: “Brotará un renuevo, florecerá un vástago… Habitará el
lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito… el niño jugará con la hura
del áspid”.
La fe te dice que la promesa ya se ha cumplido, que la profecía se hizo
evangelio, que el renuevo ya ha brotado, que el vástago ha florecido, y que la paz se
hizo don para los amados de Dios. Tú, sin embargo, pareces todavía herido por el mismo deseo, y tu Dios parece
entregado siempre a la tarea de realizar el mismo sueño, como si evangelio y gracia no
se nos hubiesen ya dado, como si el mundo no hubiese sido aún visitado por la vida,
como si la paz no hubiese todavía llegado a nuestra tierra.
¿Por qué anhelamos lo que ya tenemos? ¿Por qué esperamos al que ya ha
venido? ¿Por qué continuamos en adviento si ya ha sido Navidad?
Esperamos todavía porque tenemos sólo lo que creemos, y creemos poco, y
creemos mal.
El renuevo ha brotado, el vástago ha florecido, vino ya y viene hoy, viene a
nuestra celebración, a nuestra vida, pero no nos alcanzará su justicia si la fe no le abre
nuestra casa, no gozaremos de su paz si no nos convertimos a él, no contemplaremos la
alegría que nos trae si no le preparamos el camino.
Atrévete a creer. Verás que en tu corazón empieza a habitar el lobo con el
cordero, la pantera se tumba con el cabrito, el niño juega con la hura del áspid.
Atrévete a creer. Sabrás que tu corazón está lleno de la ciencia del Señor, “como
las aguas colman el mar”.
Si crees, sabes lo que hoy recibes en comunión.
Si crees, sabes lo que esperas.
Si crees, sabes lo que te dispones a celebrar en la Natividad del Señor.
Atrévete a creer: Verás que el mundo se hace nuevo.

Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo Emérito de Tanger

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